11.12.14

Y con esto y un bizcocho...



Hay personas a las que no les gusta despedirse. Hacen mutis por el foro, se dan la vuelta cuando creen que nadie les ve y desaparecen. O dejan languidecer lo que estaban haciendo (tener una relación, una amistad, un trabajo o un blog) hasta que todo el mundo se da cuenta de que no van a volver.

No creo ser de esas. Hay despedidas tristes, otras duras, y otras que se producen porque la esperanza y los nuevos proyectos hacen que tengamos que mirar hacia otro lado de momento. Este es afortunadamente mi caso. Gracias a todos los locos que se han acercado alguna vez a leer mis payasadas. Mil gracias a los que además se han reído. Y millones de gracias a los que además de eso, decidieron hacer acto de presencia con un comentario. He sido muy feliz aquí. He disfrutado de lo lindo. Me he desahogado a gusto y he pasado a formar parte de una red de personas deliciosas a las que espero no dejar de visitar en sus rincones del ciberespacio. Pero esto es un adiós.

Ya cumplí cuarenta. Todavía están recién estrenados, no tengo experiencia como cuarentona para abrir un blog pero tengo muchas ganas de ver qué me depara esta década. De momento me gusto mucho todavía, y como soy una optimista irredenta, creo que lo que pierda en tersura lo voy a ganar en elegancia. Estooo... ¿Las motos, las chupas de cuero y coquetear son cosas elegantes? Porque si no, me quedo como estoy, que a estas alturas una ya se ha encontrado a si misma y no quiero perderme…

Creo que será una buena década. Mis planes son: ver crecer a mis dos cachorros, seguir comiéndome al pedazo de Hombre que es mi fuente de salud todo lo que pueda, y currar en lo que me gusta como si todavía tuviera todo por aprender. Bueno, eso y seguir tomando cervecitas con las amigas cada vez que nuestras apretadas agendas de madres trabajadoras nos lo permitan. ¡¡Porras!! No me va a quedar tiempo para amancebarme con ninguno de los jacos poderosos que han frecuentado las entradas de este blog a lo largo de los años. Maldición! Tendré que tomar vitaminas!!!!

18.9.14

Panteras de otros tiempos

Un poco de historia para esos jovenzuelos que creen que el colmo del sex appeal es Justin Beaver poniendo morritos. Ya hemos hablado por aquí largo y tendido de lo que es un pantera y estamos de acuerdo en que no es porque sea guapo, no es (de hecho nada más lejos) porque tenga pasta, no es porque esté macizo que te mueres...Un pantera es aquel hombre con algo animal indefinible que hace que cuando te mira a los ojos te tiemblen las piernas y te sientas como caperucita agarrada a la cestita como si no hubiera un mañana con el aliento del lobo a escasos centímetros.

Pues bien. Panteras los ha habido en todas las épocas, y vamos a mostrar unos cuantos a continuación de mi lista particular. Sí, a priori provocan carcajada por su aspecto, pero es cuestión de modas. Si conseguimos abstraernos de esos pantalones tan ajustados que hasta se puede detectar si están circuncidados...Encontraréis al pantera que hay debajo.

Rodolfo Valentino. Un día, estábamos una prima y yo, adolescentes perdidas, intentando escandalizar a mi abuela hablándole de lo bueno que estaba Brad Pitt, y ella, que de joven nos debía de haber dado mil vueltas en cuanto a encanto, nos dijo con un brillo de juventud en la mirada: Valentino, ese SÍ era un hombre...
Era gay, muy gay, y muy buen actor también sería, porque mirad lo pasada de moda que está la actriz, pero él...Si un hombre, por muy gay que sea, te mira a los ojos con esa intensidad, lo mínimo que puedes hacer es desembragar en su beneficio.



 

Barry Gibb. No hace falta que os diga cual de los tres hermanos es. Estamos en los 70, entendedlo, y ese look era lo más entonces. Al margen de eso, esa forma de moverse, ese pelazo de protagonista de novela rosa, ese pecho peludo y varonil...Lo convierte en polveable hasta cantando en falsete.

Sean Connery poniendo cara de "sé lo que quieres que te haga". Lo más. Ya les gustaría a Russell Crowe y compañía estar a su altura.



 

Tom Jones. Que sí, no me tiréis los trastos a la cabeza antes de ver el vídeo. Ese galés enorme, de espalda 4 veces más ancha que su cintura, con esa voz ronca cantándote lo que sea. No en vano lo llaman el tigre de Gales. Y el vídeo mola mucho, menuda pareja de lobos. Rihanna, por mucho que te tatues y poses en bolas, jamás le llegarás a la suela de los zapatos a esta señora. JAMÁS.


Y por último, Harrison Ford. Han Solo, Indiana Jones. El puto amo. Era aún más sexy porque no se las daba de. Le da igual que bebas los vientos por él o no. No te necesita, pero como te cruces en su camino cuando tenag el día tonto...Te pega el polvo de tu vida, te regala una sonrisa torcida, y se larga a recorrer mundo sin tí. El muy XF#|!!&%Ñ:!!!

31.8.14

Juventud, divino tesoro



Estoo, ¿tu papá tiene tus mismos ojos, nene?

Este verano he caído en la cuenta de un asunto espinoso del que a partir de ahora ya no voy a poder desembarazarme. Hay por el mundo repartidos tíos buenos que podrían ser mis hijos. Horror. Concretamente he caído en el espinoso asunto en la playa, mirando discretamente a algún jaco imponente que se acercaba despacio por la orilla con un montón de bultos acabados en “ales” incorporados a su persona, y cuando llega hasta la altura en que esta que suscribe controla a los paseantes con un ojazo mientras con el otro controla a un par de cachorros humanos incontrolables (dioss, la peque es tan adorable como bicho) descubre que es un chiquillo imberbe que aún no puede ni llevar una 500. Bajón.
No sé si me pasará a mi sola o si mis queridas congéneres observadoras de maromos poderosos también sienten lo mismo. Ya no me ponen los jovencitos. He pasado la barrera. El otro día, con las revistas llenas de fotos del protagonista (ojazos, Niño) de la última peli de Daniel Monzón, no se me ocurría mas que pensar; nene, preséntame a tu padre si es que has heredado de él ese porte de Paul Newman que te gastas. Que sí, que muy guapos, muy prietos y muy abdominaleros, pero ¿De qué me sirve a mi un universitario? ¿Qué hago con él? ¿Enseñarle a ser un Hombre en la cama, a no vomitar en público y a que me deje en paz los domingos por la tarde? Uff, qué pereza…Que no, chaval!! No quiero agregarte a mi Facebook, que no tengo Facebook, que Facebook ya está pasado de moda?? Lo ves como soy de otra generación, culitoprieto??? Nada, nada, vete a por alguna cangrejita de estómago plano y sujetador con relleno, que yo ya no tengo ni lo uno ni lo otro por obra y gracia de que soy una Mujer.
A mi ya me va más esto...
Sí hay una cosa que tengo en cuenta desde hace unos años. Yo que soy piropeitor de nacimiento, me cuido muy mucho de lanzar flores a un tío más de 5 años menor que yo, así, cara a cara. Me da vergüenza que piense: Señora, ¡contrólese!, que ya no tiene edad. Igual todavía no, porque a día de hoy una sigue al pie del cañón, pero es cuestión de tiempo que me convierta en una señora y lo que tengo muy claro cuando llegue ese día es que no quiero Anaobregonizarme, me parece ridículo intentar tener 25 años siempre.

Aquí hay una diferencia muy clara entre ellos y nosotras (Anasobragones aparte). Aviso a navegantes: VOY A GENERALIZAAAAAR, graciaaaas. En general nuestra horquilla de maromos polveables suele crecer con nosotras, ejemplo: a los 25 mi ratio eran chavales de 20 a 30. A los 30, de 25 a 35, y ahora…ahora digamos que no acepto a menores de 35 en mis anhelos carnales, y mayores de 45 sólo hago una excepción con Viggo Mortensen, pero sé que esto irá cambiando con el tiempo y dentro de una década adoraré a esos aventureros curtidos en mil batallas con los ojos surcados de arrugas y el pelo más escaso de lo que quisieran admitir, cortado al cepillo cual viejo coronel mucho más que al bicharraco que esté haciendo de Batman en ese momento. Sin embargo, tengo comprobado que ellos en general, tienen una horquilla mucho más amplia que la nuestra, pero siempre por debajo. A los 25 les gustan las de 18 a 25. A los 30, las de 18 a 30, a los 35 las de 18 a 30, a los 40 las de 18 a 35, a los 45 las de 18 a 35, a los 50 las de 18 a 35…Y así hasta que se mueren de viejos mirando en la playa camuflados bajo la sombrilla a las chavalas en biquini….de 18 a 35.Pues nada, chicos, los que ven la vida en plan juventud divino tesoro, que lo disfruten, yo me quedo con los que piensan que la veteranía es un grado, que haberlos, haylos ;)

Ay, Dioss, que me hago mayooooor!!! ¿Pero cuándo ha pasado? Nada, que me voy al Cortinglés a comprarme una faja y una crema reafirmante, porque una cosa es que haya desterrado definitivamente a los jovencitos de mi vida y otra muy distinta dejar de llevar minifalda.



17.8.14

Contra el calor, el amooooor

De la serie que me tiene enganchadísima este verano. Nashville. Un culebronaco al que sólo le falta un cura, pero es buenísima, la música es increible y hay como mínimo un par de tíos a los que cantarles esta canción al oído mientras se quitan muy despacio el sombrero de cowboy.
Felices calores veraniegos!!

18.7.14

Malditos selfies de mierda


Como cambian los tiempos, Venancio, qué te parece. Antes la gente iba a los sitios para vivir experiencias y ahora van para que otros vean que las han vivido, aunque esto implique perdérselas ellos. Ya no es suficiente con los 15 minutos de fama que cada cual según el dicho va a obtener a lo largo de su vida, (yo también salí por la tele de jovencita, de florero en un par de programas de la televisión autonómica, para sacarme unas pelas) ahora todos quieren que se hable de ellos todo el tiempo. Y si esto ya resulta cargante en los famosos de verdad (cansina la petarda de Myley Cyrus y sus selfies sacando la lengua cual caniche agotado) no digamos en los españolitos de a pie.
Ingenua de mi, yo creía que esta moda de fotografiarse en TODAS partes haciendo CUALQUIER cosa y automáticamente subirlo a la red para que todos tus followers vean lo superchachiguay que es tu vida y se mueran de envidia, era cosa de adolescentes y adolescentas llenos de granos y faltos de sexo, pero no, NO, NOOOOO, la semana pasada comprobé que la moda afecta a personas de todo pelaje y condición.
Concierto de Loquillo. Sí, Loquillo, el del Cadillac solitario, el “Feo, Fuerte y Formal”, el Crack del tupé y la frente alta, el que va de negro y le preguntas el porqué. Me encanta, me chifla, me parece el más grande desde la primera vez que lo ví, altísimo y arrogante, cantando que iba a ser una rock’roll star. Pues eso, la semana pasada volví a verlo en directo. 2 horas de concierto, el aniversario del Ritmo del Garaje, hasta 5 guitarras se juntaron en el escenario tocando como salvajes mientras Él nos miraba a sus rendidos fans desde las alturas, impecable de traje agarrando el pie de micro como sólo él sabe hacerlo, y yo me desgañitaba desde la segunda fila, de negro riguroso, con el “no vine aquí para hacer amigos, pero sabes que siempre puedes contar conmigo. Dicen de mi que soy un tanto animal, pero en el fondo soy un sentimental” ¡Poeta, coño!!!
A lo que íbamos, que me pongo a hablar de mi Rocker favorito y se me va la olla. A lo que voy es a que apostaría mi colección de figuras de plomo del Señor de los Anillos a que fui la única en todo el concierto que no llevaba móvil encima. Sobre mi cabeza, cientos de teléfonos inmortalizando el momento, to-do-el-ra-to. Peña que en lugar de saltar y cantar y bailar, sostenía muy quieta el Iphone mientras grababa el audio de la canción. ¿No te la puedes descargar en Itunes o algo? Pero lo más sangrante era tener a Loquillo a 3 metros de ti, y tú, animal de bellota, en lugar de flipar, te das la vuelta, le das la espalda al tipo por el que has pagado 30 euracos para ver en directo, ¡¡Y te haces un selfie!! Mecagüenlaputa!!! ¿En serio???? A eso fue a lo que se dedicaron un grupo de tías que tenía al lado, ¡¡a hacerse fotos y subirlas!! A mangonear por el móvil mientras Loquillo cantaba delante de sus narices Cruzando el paraíso. Y ninguna cumplía los 40 ya!! Pero lo más fuen cuando va y me dicen que les haga una foto. ¡¡¡¿Peroquediceeees???!!! Les chillé que ni de coña, joder! Que estaba viendo en directo a Loquillo, leches!!.
Y no las maté porque yo SÍ quería ver, escuchar, vivir el momento dándome cuenta de que los viejos rockeros nunca mueren, de que me hago mayor, de que era la primera vez que veía al Loco con mi Hombre….De que necesitaba esa noche más de lo que creía.

25.6.14

Discreción, caballeros, ante todo discreción.


A mi la legión!!, pero con disimulo...

Una vez, un colega de trabajo, tras haber ingerido abundante cantidad de bebida espirituosa, en un viaje nosedonde, me contó una anécdota de índole sexual que le había acontecido.

Él y dos compañeros más (él y otro casados y con retoños, el tercero no lo sé) encontrábanse en un viaje comercial en un país de Europa del este que no diré cual es pero es grande que te cagas. Acababan de firmar un negocio importante, y el cliente, adinerado y tradicional en sus costumbres, les envió esa noche al hotel, para celebrarlo y sin coste alguno, a 5 señoritas de vida disipada con el fin de alegrarles la velada a los aguerridos muchachos que andaban tan lejos del calor de sus legítimas.
Mi compañero decía que claro, ellos eran 3 y las señoritas 5. ¿Será que el cliente no sabía contar, o peor aún, que uno de ellos había de ser monógamo esa noche? Así que, como buenos camaradas llegaron a un acuerdo. Todos juntos en la misma suite y que las damas fueran “rulando” como se dice vulgarmente.

No seré yo la que les juzgue por el hecho en sí de refocilarse con una (o varias) señoritas sin conocimiento y consentimiento de su parienta allende los Urales. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra etc, etc. Y además, me importa un pimiento lo que cada uno haga con su vida sexual mientras que la otra parte se deje voluntariamente.
He aquí la cuestión número 1. ¡¡Me importa un pe-pi-no!! ¿Porqué coño me lo cuenta?? ¿A mí que me importa que comparta polvo con el tarado de M…y nosequien más??? ¿Qué se cree, que me va a poner cachonda o algo?? ¿Qué esperaba, unas palmaditas en la espalda y el título de Campeón de orgías con putas y calvos barrigones?
Y he aquí la cuestión número 2. ¿Infidelidad matrimonial en grupo? ¿Así nos callamos todos porque todos sabemos lo que ha hecho el vecino? ¿Si tu hablas yo hablo? O será que iban a hacer carreras o algo…Vamos, a mi lo último que se me ocurriría en caso de ser infiel a mi pareja es hacerlo en grupo con otros que le conocen y encima contarlo a terceros. Eso es de principiantes o de gilipollas. O de desesperados porque su mujer es una sepia asexual, que todo puede ser, pero bueno, con ese marido no me extraña…

Yo misma he de confesar que en mis tiempos mozos simultaneé durante casi un año a dos novios. Un malagueño guapo de morirse, rubio y con unos ojazos verdes que tiraban de espaldas, canalla como él solo, y un valenciano moreno de ojos negros que era un cacho de pan. Al final acabé con la historia porque venía un tercero y ya era demasiado jaleo, además, el malagueño se volvía a su tierra y paso de los amores a distancia, pero el tiempo que duró la cosa, fue de lo más estimulante. Y ninguno de los dos se enteró de nada. Tenía muy claro que ninguno iba a ser el hombre de mi vida, pero tampoco hacía falta humillarlos…Discreción. En el vestir y en el amar, siempre discreción.

9.6.14

10 pequeños gestos que me congelan



Que enseñen los dedos de los pies. Si vas a nadar, vale, pero si vas por la calle, a la oficina o al supermercado, nene, ¡los dedos te los quedas dentro de las bambas! Cosa más fea que unos pies de hombre no hay, a fe mía que no la hay.

El pelo sucio. Vale que eres moderno, o heavy, o punkarra o lo que te de la gana, pero el pelo se lleva limpio. Y si lo tienes graso, más aún, y si lo tienes escaso, más aún, y si lo tienes largo, más y más aún. No puedo con la peña que no se lava el pelo, me dan mucha grima. Que hoy no me toca…Yo si que no te voy a tocar, colega, ¡ni con un palo!!

Los pelos espalderos. Ese aguerrido caballero al que le asoma la pelambrera del pechamen…hasta por la nuca. Sé que no es culpa suya, es genético…Sí, igual que nuestra celulitis, qué se le va a hacer, pero a mi me baja la líbido hasta el subsuelo ver una espalda peluda. Y si encima el pobre está calvo, ya me da penita y todo, vaya mala suerte…

Los tíos encogidos. Esos que andan por la vida como ratoncitos, pidiendo perdón por existir, hablando para el cuello de su camisa…Y haciéndose los remolones calladitos desde la última fila todo acaban consiguiendo las cosas a rebufo del trabajo de otros. No les pillo el truco. No sé si son patológicamente tímidos o tienen un morro que se lo pisan. En cualquier caso no me gustan nada. Conozco a uno que tiene una hija, y creo que sólo tiene una porque nunca más recordó el camino que debía seguir para meterla. Joder qué cruz de hombre!!!

Que dejen los objetos personales encima de la mesa para vacilarte de pasta. Te tomas unas cañas con uno y te suelta sobre la mesa del bar el Iphone 27, las llaves del Audi y la cartera de piel de bicho en peligro de extinción. Es para que no le haga bulto en los bolsillos del vaqueo Ralph Lauren. Puaaaaaj, que vomito.

El hurgamiento de nariz en los semáforos. ¡¡Que te veo!!! Que si yendo en coche te veo, yendo en moto, a medio metro de tu ventanilla bajada por la que oigo a todo trapo el carrusel deportivo, el espectáculo es dantesco!!! Con esos dedazos llenos de pelos excavando cual taladradoras en unos orificios nasales más llenos de pelos todavía, que cuando sacan el dedo y se enfrascan en convertir el alien en una esfera perfecta y proyectable me dan ganas de chillarle: ¡¡no lo tires en esta dirección, que soy madre de familiaaaaaaaa!!!

Hace unos años estuve en una reunión de trabajo con mi jefe. Cuando entramos, me presentaron a los tres señores con los que íbamos a tratar. Yo, muy profesional y educada, les tendí la mano, y los tres, me la estiraron para acercarme a ellos y darme dos besos. Como 5 minutos después llegaron los arquitectos. Un hombre y dos chicas más o menos de mi edad y bastante feas, a las que los tres señores dieron la mano delante de mis narices con toda su cara cuando se las presentaron. Ese tipo de gestos me dio arcadas entonces y hoy me las sigue dando.

Los que se ponen pulpos cuando se emborrachan. Sobre todo los que son todo correción y distancia cuando van sobrios. Un gesto tan simple como tomarte de la cintura cambia como del cielo a la tierra después de media docena de cubatas. Y no me gustan los cubatas.

Esa forma de sentarse tan masculina como si tu polla fuera la más grande del mundo y te impidiera cerrar las piernas ni siquiera un poco. Desparrame total en la silla de la terraza del bar, aireamiento extremo de genitales, piernacas intimidando a tus compañeros de mesa en plan Aquí estoy yo y mis huevos, y si nos os gusta, os marcháis. Ufff, no le caerá una maceta del balcón de arriba....

Yo no soy precisamente la más fina del planeta, pero si en cada frase que me digas has de incluir la palabra puta...No esperes incluir mi teléfono en tu chorbagenda de putitas, gañán.