21.7.13

Momentos hot de cine para una noche calurosa



Hace tanto calor que no puedo dormir.
He aquí unos cuantos grupos de fotogramas que me han puesto la piel de gallina en alguna ocasión.

Angelina y Brad bailando Mondo Bongo en Mr. Y Mrs. Smith. O la escena final en el centro comercial cuando se cargan a todo el mundo, espalda contra espalda a cámara lenta. Me encanta esta pareja, sobre todo en esta película. Pura química.


Daniel Craig viendo bailar a Siena Miller en Layercake. Toda la palícula es una pasada, pero esta escena me encanta, por todo lo que se dicen sin decirse nada.

Jon Kortajarena pidiéndole un cigarro a Colin Firth en A Single Man. Este tío excita hasta a los ángeles.
Jason Statham cargándose a alguien. Como sea, donde sea. Lo sé, está calvo y uno de mis principios es que NO me ponen los calvos. Tendré que revisar mis principios...

4.7.13

Dolce&Gabbana me han dado la razón



Hace un par de veranos escribí este post. Recomiendo leerlo antes de seguir con este, para refrescar la memoria y saber de qué estoy hablando. No os preocupéis, es cortito.

Hace unos días, callejeando por mi ciudad, descubrí la nueva campaña para el perfume Light Blue de Dolce&Galbana. Mismo concepto, mismo escenario, colores, actitud. Mismo modelo masculino, el inconmensurable y siempre bienvenido David Gandi, pero ¡oh sorpresa! Había un cambio considerable en la parte femenina de la foto. Habían sustituido a la polaca sin sangre Ana Jadogzinsca por la poderosa italiana Bianca Balti. ¡¡Qué casualidad!! Resulta que tengo criterio!! 

La nueva chati de David

La Leyenda y la aprendiz de tía buena
Me dio la risa, no lo pude evitar. Era justo lo que yo había escrito dos años atrás al ver el póster. Ahí pegaba muchísimo más un bellezón italiano con pinta de hembra apasionada y carnosa que una escuálida modelo del este. Yo puse como ejemplo a Mónica Bellucci, pero claro, ya era demasiado pedir que la mujer fuera 10 años mayor que el chulazo que la acompaña, eso sólo pasó con la campaña de Vuitton que protagonizaron Jennifer López y Adrés Velencoso. En cualquier caso, Bianca está tomando el relevo de Mónica como musa de D&G, en esta foto se las puede ver juntas. A mi me sigue gustando más la Bellucci, pero reconozco que Bianca es una preciosidad, y al menos parece una mujer, no un espárrago con rímel. Por esta jaca sí me imagino a Mr. Gandi perdiendo los papeles.

Y ahora viene la parte esotérica del asunto. Se lo estaba contando a una amiga el viernes pasado mientras cenábamos en un mexicano buenísimo dando cuenta de una jarra de exquisito Margarita (qué noche, nena, Le-gendaria!) y esta, que es experta en diseño web, gestión de contenidos, SEO y no se cuántas cosas más de ese cibermundo que me tiene desbordada, me dijo un par de cosas sobre el tema.

Resulta que las grandes marcas, tienen trabajadores cuya misión es rastrear la red a diario buscando información sobre dicha marca, con el fin de encontrar opiniones, gustos y tendencias. También para evitar que se hable mal de ellos o se difundan bulos sobre sus productos. Pues bien, mi amiga aseguraba que ese post mío podría haber llegado a la compañía gracias a los mecanismos googlerianos, habiendo influido incluso en el resultado final de la actual campaña. Yo flipando seguía sirviendo bebida, y ella, que me quiere mucho, asegurando que podría ser cierto y brindando por mi talento.

Conclusión: Yo no sé si será cierto que los señores D&G o alguno de sus lacayos se habrá pasado por Bienvenidas a los treinta, pero mi amiga y yo bebimos muchísimos Margaritas y luego fuimos a un concierto homenaje a Elvis. Todavía me duele la mandíbula de reirme y las caderas de bailar. OH YEAH!!

23.6.13

¡Aprended de Mr. Darcy, novatos!



Estoy empollando para un examen de inglés al que me presento por libre, soy así de chula, y uno de mis métodos de estudio está siendo ver películas británicas en V.O. subtituladas en inglés.
He revisionado una de mis favoritas, Orgullo y Prejuicio, ¡¡Adoro a Jane Austen!!! y se me ha abierto el cielo de dos formas distintas.

Por un lado, no vuelvo a ver una peli doblada si puedo verla en V.O. Naaaaada que ver. La de matices, inflexiones de la voz, pequeños suspiros, susurros, palabras a medio decir que se quedan por el camino con el doblaje! Las miradas, los roces y los alientos cobran un significado mucho más intenso. Me ha flipado. Ya conocía la historia, tengo todas sus novelas y mi lado romántico la tiene de referente absoluto, pero nunca había visto una de las adaptaciones de sus historias en versión original. Lo sé, a buenas horas, pero bueno, más vale tarde que nunca.

Por otro lado, he redescubierto al PUTO AMO en lo que a conquistar damas se refiere. El gran, el inmenso, el mojabragas más potente de la literatura universal. Mr. Fitzwilliam  Darcy. Y vosotros sin enteraros de que tenéis a vuestro alcance todas sus claves para hacer vuestra a cualquier fémina, porque sale en una “peli para chicas”. Vosotros que os creíais que lo máximo para llevarse al huerto a una tía era parecerse a Vin Diesel, a Mario Casas o al guaperas ese millonario y cerdete de Grey (algún día me haré el ánimo y leeré las 50 sombras esas aunque sólo sea para hablar con propiedad del tema) y resulta que el quid de la cuestión amatoria está en manos de un tipejo del S.XIX que se inventó una solterona de pueblo. Y además, ni siquiera besa a la chica en toda la película. Pues sí, queridos, a veces el no besarla ahora que se lo espera hace que el beso sea mucho más intenso e inolvidable dentro de un par de horas cuando ya lo da por perdido quelosepáis.

Vayamos pues al meollo del asunto. Partimos de la base de que es un personaje literario y convendría que leyerais la novela, pero por ser del sexo masculino, os puede valer para comprobar que mi análisis es cierto simplemente ver la peli del 2005, dirigida por Joe Wright y protagonizada por Keira Knightley y Matthew Macfayden, quien a priori no es nada del otro jueves como jaco pero que en esta estupenda adaptación está que se sale y desprende una química brutal con la flaca de Keira (una paellita para esta chica, pordiosss). Lo dicho, sería mejor que leyerais el libro, pero como los hombres sois muy visuales, si veis la peli, podréis apreciar en todo su esplendor (e intentar aplicar en vuestras conquistas, si estáis a la altura) el abanico de roces, miradas y gestos que despliega Mr. Darcy para tener a Miss Bennet con las enaguas por los suelos.

Analicemos el caso, y por ende al personaje de un modo científico. ¿Qué tiene Mr. Darcy y cómo se comporta que lo hace irresistible?

A. Es frío y poco hablador, parece que no le interesa lo que ocurre a su alrededor, parece que está en la fiesta por compromiso, pero cuando cruza una mirada contigo, la clava como si no hubiera nadie más en la habitación. Enaguas por los suelos.

B. No sabemos a cuantas damiselas habrá quitado el corsé antes de ir a por el tuyo, pero no parece un pichabraba, sino un hombre que sólo caza piezas muy especiales y escogidas. Insisto, no es que sea virgen o mojigato, simplemente, no parece un pichabraba que le va tirando a todo lo que tiene alrededor, sino que sólo está interesado en ti. Y nada hace sentirse más especial a una damisela que un tipo que teniendo la sala llena de féminas, se dedica a lanzarte miradas incendiarias en exclusiva. Enaguas por los suelos.

C. Cuando ya tienes una opinión formada de él y piensas que es un chulo, casi huraño y antisocial, resulta que le descubres sin esperarlo un gesto lleno de ternura que se le escapa y que oculta casi de inmediato para que no descubras que en el fondo es un sentimental, no vaya a ser que te enamores. Ya no sé ni dónde tengo las enaguas.

D. Llegado el momento de atacar, Mr. Darcy no se corta un pelo. Sabe lo que quiere y te lo dice a la cara con pocas palabras pero las justas. “Te quiero y quiero que de ahora en adelante formes parte de mi”. Vale, vale, eso lo escribió Jane Austen hace un porrón de años, pero ya sabéis a lo que me refiero. Con educación y en privado, descubre tus cartas mirándola a los ojos. Eso es lo que haría un Hombre, ¡coño! Eso es lo que haría MI hombre, y si pretendes serlo, aunque sea por una noche, échale huevos, pordiosss.

E. Una vez las cosas claras, si tengo problemas, allí está Mr. Darcy para echarme una mano. No pide nada a cambio, no le cuenta a todo el mundo qué ha hecho y por qué. Mr. Darcy ni siquiera quiere que te enteres tú, no quiere recompensas ni medallitas, que seas feliz le basta. ¿Pagafantas? Si fuera feo y canijo y sus favores incluyeran pasarte kleenex porque te ha dejado otra vez el chuloputas de tu ex, sí lo sería, pero Mr. Darcy es un Hombre, y los Hombres no pasan pañuelos, le dan dos hostias a tu ex y punto pelota. Je t’adore Olivier!!

F. Mr. Darcy se enfrenta a todo para conseguir a su dama. A su herencia, a su tía, a los prejuicios…Pero lo hace porque va en serio. Cualquiera no vale para ser Mr. Darcy, y de eso nos damos cuenta las mujeres enseguida, de quien está haciendo teatro y ese va a la picota fijo.

Y por último, recomendaros encarecidamente que veáis la película lápiz en mano y papel en ristre para anotar cómo Darcy  mira a Elizabeth Bennet, cómo la toca, cómo la busca con todo su cuerpo cuando está lejos pero le deja espacio cuando ella lo necesita. Cómo le dice que la quiere (o que se la quiere tirar, para los más frívolos) y sobre todo, como camina hacia ella en la última escena mientras está amaneciendo.

Si sois capaces de caminar hacia una mujer de ese modo mientras la miráis como si no hubiera un mañana y la tía os dice que no….Es que es gilipollas, la pobre.


3.6.13

A ellos también hay que piropearlos


En cuanto recupere el aliento te digo algo...

¿Sabéis eso del sistema nervioso simpático y parasimpático? Que uno pasa por el cerebro y el otro va a su bola sin pasar por el cerebro y sin que este le diga: sí, esto se hace. Pues a mi me pasa de vez en cuando eso con la lengua. Se mueve sola por puro instinto sin pasar por el cerebro y dice cosas que me salen del alma, del hígado o del furor uterino sin que mi coco las filtre primero y decida si es el momento apropiado para que me exprese con tal fervor y emoción.
Este post no va de las dos primeras opciones: ¡Te quiero desde que empezaste a salir con mi prima, cuñao!! ¡El aliento te huele a culo de cabra, jefa! Sino de la tercera: ¡Tienes los ojos más verdes que el Pantone 354!!

El viernes pasado había quedado a comer con una amiga, iba yo por el centro tan a gusto, disfrutando del solecito, con mis shorts y mis gafas de sol, que al menos por aquí ya vamos en manga corta, cuando me interceptó un voluntario de una ong con la intención de explicarme el proyecto que están llevando a cabo en el tercer mundo, todo muy serio y muy concienciado (el tema no merece menos). Pero claro, el chico me abordó mirándome con dos pedazo de ojazos negros y una sonrisa de esas que seguro le ayudaron a conseguir el puesto, y encima lo primero que me dice, cansado de que nadie se parara a escucharle es: Por favor, ¿tienes un minuto? La gente no se para a escucharnos, ni siquiera nos mira…Y mi lengua se movió sola: ¡Como para no mirarte a ti!
El chico me miró sorprendido y halagado y me dedicó en exclusiva otra de sus sonrisas infalibles, me dio las gracias  y empezó a contarme la historia, pero tuve que interrumpirlo. Ya conocía la ong, llevaba prisa y la verdad, no era precisamente charlar lo que habría hecho yo con el morenazo en ese momento. Así que me despedí cortés y me marché. Y me quedé tan a gusto.

Soy muy piropera, lo reconozco. Cuando algo (o alguien) me gusta se me escapan las alabanzas, los requiebros y las metáforas personalizadas sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las veinte mil (¿alguien cobra veinte mil algo hoy en día?, pero eso es otra historia y merece ser contada en otra ocasión). Volvamos a los piropos. Soy una mujer hetero, bastante hetero, muuuy hetero, de hecho, y se me van los ojos por su cuenta cuando se me cruza por delante lo que yo considero un Hombre cañón, y a veces, sólo a veces, cuando el cañón dispara cerca y me dedica una mirada de soslayo, así, soslayadamente, mi sinhueso se activa por su cuenta y el tipo se va para casa con un “tío, tienes un hijo casi tan guapo como tú” así, por el morro. Lo sé, estoy en la edad y tesitura de fijarme más en los papás recientes que en los universitarios alternativos, ya os tocará, ya. No sólo yo cumplo años, queridas. Y tengo comprobado que a todos los tipos que he piropeado les encanta por varias razones.

Porque no es habitual que una mujer piropee a un hombre. No están acostumbrados y flipan. Igual sí lo es que una veinteañera le diga a su colega de la uni que bueno estás, o que una señora de sesenta medio borracha le diga al camarero del chiringuito de Benidorm “si tú quisieras y yo pudiera, culitoprieto”, pero que una mujer normal piropee a un hombre normal al que no conoce de nada, no es habitual.

Porque es un piropo creado ad hoc para él solito y a quien no le gusta un regalo personalizado! Soy una firme defensora de que los piropos hay que personalizarlos. No vale un ¡estás más bueno que el pan! Eso se lo dices a este y a cualquiera. Nena, usa la imaginación, que a las tías de eso no nos falta, sobre todo a la hora de sacarnos defectos delante del espejo. Yo le dije una vez a un tío de los que llevaba el mantenimiento de los ascensores de mi oficina que con esa espalda podría llevar el logo de su empresa dos veces, y cada vez que volvía me saludaba con un guiño, y la arpía de contabilidad flipando en colores de porqué el superjaco de los ascensores me saludaba tanto.

Porque si junto al requiebro se te nota que no quieres ir más allá, ni los casados ni los que empujan carrito se incomodan (pero por si acaso, que no se te ponga en funcionamiento la máquina piropeitor en presencia de sus señoras o de tu hombre. Eso no es un cumplido, es una falta de respeto) Si se te escapa de forma natural, es gracioso y no lo acompañas de un lametón o un intento de enseñar una teta, no hay tío que se resista a un cumplido. Y luego ya gestionas la situación como más te interese.

Y por último contaros uno de los piropos más bonitos que me han echado. Fue hace muchos años, cuando aún vivía en mi pueblo. Tendría yo unos 15. Entré a una tienda y había dos abueletes que me miraron. Uno me reconoció (en los pueblos todo el mundo se conoce) pero el otro no. El que no sabía quien era le preguntó al otro: ¿Esta chiquilla de quién es? Hace mucho que no veía a una niña tan guapa. Y el otro le respondió: Yo también. Creo que desde la última vez que vi a su madre. Me pareció precioso y les di las gracias con mi mejor sonrisa, pero no os podéis hacer una idea de cómo se puso de contenta mi madre cuando se lo conté, ja,ja,ja.

23.5.13

La princesa y los sapos




Hace un par de domingos estaba zapeando, cuando apareció de repente en mi pantalla un chaval con la chupa de cuero y el escudo del Capitán América. Como me gustan los superhéroes me quedé un momento viendo la movida. Y empecé a flipar y a descojonarme casi de inmediato con la sucesión de personajes imposibles que empezaron a desfilar ante mi pantalla. ¿Pero qué programa es este? ¿Qué mente calenturienta y malvada ha pergeñado tamaño desfile de freaks? No soy fan de los realities, pero este me hizo reír en lugar de vomitar, así que me quedé enganchada.

Pongo en antecedentes a los no iniciados. El programa en cuestión lo emiten los domingos por la noche en Cuatro, se llama Un Príncipe para Corina y es un docu-reality en el que un montón de tíos rarunos compiten entre sí para “enamorar” a una cangrejita de esas que hacen que los tíos lean el blog de Macarronazo a ver si hay suerte y le pueden meter mano aunque sea de lejos. La niña es un bombón. 21 añitos de malagueña que para lo monísima que es no es idiota del todo, acompañada de su hermana y del amigo gay más gay del mundo.

Una de las particularidades del asunto es que esta vez los tipos están divididos por grupos según sus características morfológicas o espirituales llevadas al límite por un magistral casting que ha escogido a lo mejorcito de cada casa. Son demasiado raros para estar actuando pero son demasiado extremos para ser así de verdad…A saber:

Soy la monda de simpático!
Me duele la cara...

Los guapos. Un grupo de esteroides andantes que no saben lo que es un rocódromo pero gastan músculos de infarto y cerebro de pimiento morrón preocupados todo el día por si ya han tomado sus píldoras quemagrasas, porque no hay suficiente espacio en el baño para todas sus cremas ni suficiente armario para que sus trajes de marca cuelguen impecables. Sólo creí que salvaba a uno, un policía nacional (como no, la cabra tira al monte) supertatuado y algo menos gilipollas que el resto…hasta que confesó emocionado que era un romántico y que su cantante favorito era Pablo Alborán. Lástima, porque en camiseta y vaqueros prometía…
Y el chino vasco.

Los simpáticos. Feos hasta morirse, y ni siquiera son simpáticos sino que van de graciosillos. De arcada.

Los únicos. Los tíos más raros del mundo, incluido uno que dijo ser vampiro y al que la pobre princesita, con una carita de asco que no podía disimular, eliminó en el primer programa. Aquí se salva por guapo uno que es skater y por bizarro el chino-vasco. Como lo leéis. Un chino vasco, con bandera encima de la cama y todo. No, si será verdad eso de que los vascos nacen donde les sale de los cojones…

Los nerds. Estos son mis favoritos. Igual de raros que el resto pero estos son exagerados con los cómics, la literatura fantástica y son empollones. Ya saben que tienen las de perder y son los únicos que no se toman en serio. Además, el más feo y gordo de todos es un gallego con un sentido del humor, una retranca y una ironía que me descojono cada vez que abre la boca. Recién saliditos de The Big Bang Theory.


La belleza está en el interior...
Pero lo que de verdad me tiene enganchada del programa es lo que hacen con las imágenes después de grabar. GRANDE. Al parecer hay una cueva en los sótanos de Cuatro en la que están escondidos el equipo de montaje y producción más malévolo, burlón e hijoputa de toda la tele, que se dedica a insertar efectos de sonido, musiquitas varias, fondos de colorines y a sacar fuera de contexto frases graciosas para convertirlas en auténticos momentos de despelote. Como si no fueran suficientemente pintorescas las gracietas de los simpáticos, las autodenominaciones de los guapos, la filosofía de vida de los únicos y cualquier cosa que diga uno de los nerds. Para morirse.
Esto tiene que ser todo mentira, seguro, pero no me había reído tanto un domingo por la noche antes de enfrentarme al duro lunes, en años.

Os dejo el enlace al post sobre el programa que ha escrito mi crítico de series favorito, el cual también se ha rendido a los encantos de esta cosa rara que veremos como termina, porque no se yo la pobre princesa a qué sapo acabará besando al final…

3.5.13

Cuando Arturo se pone romántico



Existen dos clases de románticos. Los que lo son y les encanta y viven su vida de acuerdo a las leyes del romanticismo y los que no se tienen a si mismos por románticos ni sentimentales, pero a veces, hacen algo romántico sin darse cuenta.

Tengo un amigo que cada año el día de su aniversario, le regala a su novia, ahora su mujer, el mismo número de rosas rojas que años llevan juntos. Y ya lleva 9. Ella encantada de la vida, espera ansiosa el momento en que el florista irrumpa en su despacho con las flores y a ambos les chifla el asunto. No os creáis que el tipo es un flacucho enfermizo y gafitas que sólo lee a Benedeti, ¡qué va! Es un tío bastante guapo, grandote y muy deportista que rara vez no lleva nada de North Face, pero es un romántico. Pues lo siento chaval, te quiero un montón pero a mi lo de las rosas me parece una cursilada y como se te olvide un año te va a caer la del pulpo.

Yo leía bastante a Becquer en mi adolescencia. Más las leyendas que las rimas, pero las rimas también. Ese sí que era un romántico. De puro romántico han sobado tanto sus versos que ya ni los intentamos entender en toda su profundidad.

Hoy la tierra y los cielos me sonríen,

Hoy llega al fondo de mi alma el sol.

Hoy la he visto, la he visto y me ha mirado,

¡Hoy creo en Dios!

¿Te imaginas hacerle sentir esto a un hombre? Es para tirártelo un par de veces al menos, al pobre. Aunque ve con cuidado, porque si se pone así por una mirada, igual lo matas de un infarto cuando te vea cabalgando desnuda sobre él como una amazona en celo. Tú verás. A mi no me van estos especímenes de verbo florido y mirada lánguida, ni aunque escriban tan bien como este poeta.

Luego están los otros, los que no hacen cosas románticas, los chulitos curtidos en mil batallas que no se enamoran (casi nunca) ni se dejan llevar por el corazón, como los protagonistas masculinos de las novelas de Pérez-Reverte. 

Acabo de terminar El tango de la Guardia Vieja, su última novela, y me ha dejado loca, casi tanto como la anterior (El Asedio, mi favorita hasta la fecha junto con el primer Alatriste) Qué hombres, ¡qué hombres! Espero no llenar esto de spoilers por si pensáis leerlas, pero ¡qué hombres! El Capitán Lobo y Max Costa. Ambos muy diferentes pero con finales muy similares. Un par de hombres a los que las mujeres en general no han importado demasiado a lo largo de su vida, las han utilizado igual que ellas a ellos, pero llegado el momento saben distinguir de entre todas las que arrugaron sábanas junto a ellos, aquella por la que vale la pena jugarse el tipo y la dignidad (y perderlo, como sospechaban que iba a ocurrir) para que ella gane y siga su camino. Nunca he hecho esto por nadie, pero por ti, lo hago. Diossss. Cuando es real, cuando es cierto, esa clase de gestos nos vuelve locas, nos desarma, nos descoloca.

Cuando un tío al que no has conocido más que follamigas y que prefiere madrugar para hacer deporte a ligar hasta las tantas en un garito mientras se emborracha, te manda sin previo aviso una carta con sello y todo, de las que deja el cartero en el buzón, con una sola frase escrita de su puño y letra en mitad de la página abriéndote su corazón, lo mínimo que puedes hacer es enamorarte.

Advertencia. Cuando es real, cuando ella te importa de verdad y no sólo estás intentando llevártela al catre, porque tarde o temprano te pillará, y no hay nadie más temible que una mujer despechada.

22.4.13

Fetichismos masculinos


De todos es sabido, al menos de todos los que merodean habitualmente por este blog, el tipo de hombre que nos afila el colmillo a la mayoría. A unas les pierde un médico con plaza fija en un buen hospital y barquito en Jávea. A otras algún guitarrista greñudo y tatuado que vive para su música (y sus fans) y a una que yo me sé, un tipo armado y uniformado con placa en el bolsillo y cinturón negro de algo. A priori nos da igual su edad, si es rubio, moreno o ya peina canas, si tiene la espalda como un camión o sólo como una furgoneta. Da igual si está casado (con una amiga o con tu jefa) si es un cabrón redomado, si debe dinero a media España o no se habla con su madre. Es mentar al objeto de nuestros fetichismos, y se nos aflojan las piernas.

Para servirle a Dios y a usted, Agente.

-         Tía, mi compañera de piso, la del novio bombero, quiere organizarme una cita a ciegas con un compañero de curro de su chico, pero me abuuuurren las citas a ciegas.
-         Ahá, ¿El tipo en cuestión te ha visto en foto?
-         Creo que no…
-         ¡¡¡Voy yo en tu lugaaaaar!!!! Porfa, porfa porfaaaaaaaaaaaaaaa. Lo quiero, lo quieeeeeeeeeeroooooooo!!!

Vale, en nuestro caso lo tengo claro, pero…¿Qué tipo de tía les afloja las piernas y les hace salibar a ellos así, sin saber nada más de ella que un par de datos? Sí, sí, ya lo sé, vamos a lo fácil: una que tenga menos de 30 años y más de una 95 de pecho, ¿en qué estaría yo pensando?. El caso es que no recuedo haber oído una conversación del tipo:

-         Esta mañana he estado en Correos y me ha atendido una funcionaria que…
-         ¡¡Una funcionaria de Correooooos!!! Grrrrrrr…….

Más bien suelen ser del tipo:

-         Esta mañana he estado en Correos y me ha atendido una funcionaria jovencita que tenía unas tetas…
-         ¡¡Teeeetaaaaaaas!!!!¡¡¡Corderiiiiiiiiiiiitaaaaaaa!!!

Lo único que me queda claro a priori es que para ellos si superas los 40 y/o tienes menos de una 90 de pecho, estás muerta. Da igual la profesión o aficiones que tengas, nada, niet, o hay tetazas y sonrisita boba de veinteañera de por medio o no les acelera el pulso lo más mínimo tu presencia.  Lo sé porque no se me da nada bien poner sonrisita boba, no sabía ni a los 20 y eso ha hecho huir a más de uno.

Recapitulando un poco he encontrado algunas profesiones que sí suelen motivarles, como modelos, azafatas, secretarias, camareras de pub y cosas así, pero una vez más, suelen ser ejercidas por jovencitas y en muchos casos operadas para cumplir con los estándares de talla que exige el mercado.

Desde luego no creo que coincidamos en fetichismos profesionales de cara a babear con el sexo puesto, al menos en el caso de extrapolar sus fetichismos profesionales al sexo masculino, es decir; a nosotras no nos motivan en general los modelos, azafatos, secretarios, camareros de pub y cosas así, porque la mayoría son gays. Eso no quita que algunos modelos estén para moriiiiirse, pero en general los efebos andróginos que pueblan las pasarelas internacionales, pierden más aceite que mi moto.

Me da que tampoco ellos coinciden con algunas de nosotras en el poder de atracción de una billetera abultada, a no ser que la propietaria sea una jovencita de enormes glándulas mamarias, para variar. Pero aquí les comprendo. He de confesar que nunca he estado con un tío que no me interesara más que por su pasta, pero sí lo he estado con alguno del que no me interesaba más que poseer ese pedazo de carcasa mortal durante una temporada. ¿Será mi lado masculino? Yo que sé, ¡que me quiten lo bailao!. Igual las féminas que se pirran por un capullo con yate opinen lo mismo (sí, era un coñazo pero me llevó a la Riviera), pero todos los aquí presentes sabemos qué besamos, mordemos, lamemos e intercambiamos cuando practicamos sexo. A mi me encanta practicar sexo y sinceramente, prefiero rechupetear en un motelucho a David Gandy antes que dejarme rechupetear en una suite del Ritz por Carlos Areces, queselevacer.