Mostrando entradas con la etiqueta Eso de ser madre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eso de ser madre. Mostrar todas las entradas

1.11.13

Esa niña me da pena



Hay personas que viven su vida sin tener hijos. Existen seres humanos que voluntaria o involuntariamente llegan al final de su existencia sin haber tenido descendencia…Y NO PASA NADA. No pasa nada por NO tener hijos, por preferir estar solo, dedicarse en cuerpo y alma a uno mismo y NO querer descendencia que perpetúe nuestra estirpe, apellido y genética allende los siglos.

¿Por qué entonces el señor y la señora X, conocidos míos con los que comparto de vez en cuando mesa y mantel en quedadas con amigos comunes, han tenido dos? Una niña de 6 años morena y vivaracha y un bebé de casi un año feo y llorón, el pobre. Y me dan pena los dos, los niños, no los padres, porque a los padres se les nota mucho que sus hijos les estorban. La niña es un demonio en potencia, pero me cae bien, todavía se podría salvar, sigue acercándose a su madre en busca de aprobación, de besos, de confidencias, y siempre es rechazada con un ¡tira de aquí! o ¿Y ahora qué coño quieres? Porque su madre está muy ocupada con el cubata en una mano y el móvil en la otra poniendo verde a alguna vecina. Ni una sola vez la he visto besarla, hacerle cosquillas, decirle lo lista o lo bonita que es, lo mucho que la quiere. Supongo que en casa se lo dirá, que tendrán sus momentos, pero al final, reflejamos en público de un modo u otro lo que somos en privado, y en público no hace más que quejarse de ella, y lo que es peor, lo hace delante de ella. A mi me da pena la niña, pero la madre no. Es imbécil, no sabe lo que se está perdiendo, no sabe que LA está perdiendo. A los 14 años todos odiamos a nuestros padres, pero aquello que hicieron con nosotros cuando fuimos niños es lo que hace que pasada la edad del pavo volvamos a ellos o los abandonemos para siempre. Y esta tía se está ganando a pulso que su morenita vivaracha deje pronto de buscarla para contarle la piedra tan bonita que ha encontrado y se lo cuente a cualquier otro que se cruce en su camino, y luego la imbécil se quejará de las malas compañías que frecuenta su hija y de que no le cuenta nada.

Yo no pensé nunca en tener hijos. No hasta que conocí a un tipo que valía tanto la pena como para hacerme pasar por el coñazo del embarazo, la tortura del parto y la esquizofrenia del postparto…2 veces. Si no hubiera aparecido, creo que me habría centrado en mi carrera profesional, habría viajado más y no habría cambiado un pañal jamás. Y ahora resulta que estoy más enamorada de lo que he estado en mi vida, de un chaval de 6 años tan listo como sensible que huele a magia y a vainilla. Me vuelve loca. No puedo estar sin él, me provoca una ternura increible escucharle, ver como se mueve, saber las cosas que le gustan, las que odia a muerte (las chicas y todo lo que tenga que ver con ellas, ya se lo recordaré a los 14, je,je) cocinarle su plato favorito que nadie hace más bueno que yo en el mundo, ¡yo que soy una cocinera lamentable! Ayudarle a pintar ese Pokemon que está intentando dibujar y no le sale, cepillarnos los dientes a la vez escupiendo al unísono, jugar a cualquier cosa y dejarme ganar sólo por ver su cara de felicidad, y guardar como un tesoro todas las cartas que ha escrito a los Reyes Magos desde que aprendió a escribir a los 3 años. El tiempo vuela, y pronto ya no vendrá a mi cama cuando tenga miedo por las noches, pero a ambos nos quedarán los recuerdos para toda la vida de la cantidad inmensa de horas que hemos pasado juntos pintando, jugando, haciéndonos confidencias y cosquillas, dándonos besos. Y sé que volverá a mi cuando se le pase la tontería. Estoy segura. Me lo estoy currando a tope para no perderlo nunca. Eso no quita que a veces necesite estar sola, que a veces me ponga de los nervios, que estoy agotada todo el tiempo, pero no me estorba su existencia NUNCA.

Por eso me da pena esa niña morena que mira descolocada a la imbécil de su madre y se va con su bonita piedra a otra parte sin un beso ni un ¡vaya, sí que es bonita, y tú muy lista por encontrarla! A veces se lo he dicho yo, pero debería ser su madre la que se lo dijera, porque a ella es a la que quiere más que a nada en el mundo, no sé por cuanto tiempo más.

22.9.13

No es obligatorio, señoras.



Señora anteriormente conocida como Elsa Pataky

Tengo una conocida que es pianista profesional. Catedrática, miembro de orquesta de cámara y toda la pesca. Una tía un par de años mayor que yo, 1’65, delgada, rubia con el pelo rizado, ojos verdes y sonrisa simpática. Muy culta y estilosa. No es una jaca despampanante, es mucho mejor, una mujer muy guapa y una artista.
Recuerdo una vez que me la crucé por la calle y llevaba una boina de lana ladeada con los rizos rubios flotando alrededor de su cara hasta la altura del pecho, unas gafas Ray-Ban de aviador, chaleco largo de pelo sobre una camisa, vaqueros pitillo y botas altas por fuera del pantalón. Tenía un look de artista bohemia con un punto sexy que me encantó. Estaba muy guapa. Sin apenas maquillar y sin joyas, sólo con su encanto personal y esa preciosa melena moviéndose a su alrededor.
Llevaba unos meses sin verla y hace unos días volvimos a coincidir y casi me da un pasmo. ¿Qué le ha pasado a tu peloooo!!!??? Lo llevaba más corto que su marido. Los rizos se le arremolinaban alrededor del cráneo como si fuera un caniche, o lo que es peor, como si fuera una señora de 60 años, de pueblo.
Ay, chica, me decía ella, estaba harta de cuidármelo, así es mucho más cómodo…Y yo intentando vocalizar para decirle algo…¿Qué-qué tal el verano? Conseguí mascullar. Lo siento, no puedo decir que algo me gusta cuando estoy horrorizada, aunque tampoco soy de las que dicen las verdades a la cara en plan: Tía, te acabas de echar 15 años encima y has perdido de golpe todo el aura de glamour y bohemia que tenías. Antes eras pianista, ahora eres una señora como todas las demás. Ahora mismo mando a mis padrinos a tu peluquera porque esto no puede quedar así.

Supongo que su encanto personal seguirá intacto, que seguirá siendo igual de profesional que antes, que su cerebro no habrá perdido ni un ápice de capacidad tras la ejecución sumaria de sus bucles dorados, pero a mi se me cayó un mito. Otra tía que después de tener dos hijos y rondar la temida cuarentena se corta el pelo a lo chico porque es más cómodo y se la repanpimfla a estas alturas estar guapa. ¿Porqué el 80% de las madres de la clase de mi hijo llevan el pelo que no les llega a los hombros? ¿Porqué casi ninguna se maquilla, ni se pone tacones ni hace deporte? ¿Es obligatorio convertirte en una “señora de mediana edad” a partir de los 35? Miedito me da cada vez que me encuentro a una ex compañera de instituto, diría que parecen mi madre, pero mi madre es más elegante y moderna.

El viernes quedé para almorzar con una buena amiga también de mi edad que es diseñadora. Una de esas quedadas refrescantes y deliciosas que le hacen el mismo bien a tu alma que un mes de gimnasio a tu cuerpo. Aparecimos las dos en esa soleada mañana con shorts vaqueros. Ella los acompañaba con una camisa a cuadros de Mango que le quedaba de coña y yo con un jersey amplio y ligero con una calavera (fina y elegante, en mi línea) Ella con sandalias de cuña y yo con botines biker con hebillas. Ambas con melena al viento y gafas de sol. No es porque no tenga abuela, pero si hubiéramos pasado por delante de un cuartel de bomberos habría sonado la sirena. Pues por casualidad en la misma cafetería en que recalamos, estaba una ex compañera mía de trabajo con una amiga inmersas en los mismos menesteres en los que íbamos a enfrascarnos nosotras. Lo mismo: las dos de nuestra quinta, las dos con estilos parecidos (Dios los cría y ellos se juntan) y las dos con unas pintas de maruja rancia que tiraban de espaldas. Pelo corto, cara lavada, lunares grandes, lazos, prendas de la sección de señora del C&A, un par de cromos. Yo recordaba a esta chica de la oficina, con sus vestidos entallados, sus tacones y su melena rubia recogida en un moño, muy ejecutiva profesional…¿Pero qué le ha pasado???!! Ah, sí, que va a cumplir 40 y tiene 2 niños. Ala, a tomar pol culo la autoestima y el me gusta lo que veo en el espejo. Engordemos sin control, cortémonos el pelo, tiremos a la basura tacones y rimel y a partir de ahora nos aconsejará sobre ropa la tía Manoli la del pueblo.
Pues recuerdo también que hace años su marido estaba bueno, ¿le habrá pasado lo mismo y ahora será un señor calvo con barriga, pantalones con pinzas y camisa de cuadritos manga corta de Dustin?o estará igual de bueno pensando: Esta señora se ha comido a la chica de la que me enamoré.

Yo sigo en mis trece. Me niego a volverme comodona y rancia por el hecho de cumplir años. No pienso prescindir de mi melena, aún me cabe la ropa de Inditex y nado un par de veces a la semana en el carril de los jacos tatuados, en lugar de en el de las señoras con gorrito de flores. Hay que cuidarse, sin obsesiones y respetando lo que la genética te ha dado, pero cuidarse. Me gusta gustarme a mi misma y al jaco poderoso que me aguanta. Mis máximas para estar bien son: Hacer deporte regularmente, comer sano, follar todo lo posible y ser optimista. Y que le den morcilla al calendario!!

Por cierto, me están empezando a salir patas de gallo, pero son de sonreir ;)

9.2.13

Pero...¿Cuándo me hice mayor?


No te esfuerces, mona, te has convertido en una Señora.
Esta es una de las preguntas que desde hace una temporada sacude mi cerebro cual mosca cojonera. Mis amigos empiezan a cumplir 40. Bueno, también tengo amigas con los 30 recién estrenados, y otros que ya dejaron atrás ese paso de “añeros” a “entones” y han sobrevivido, pero en un par de años vamos a caer todos los del grupo.

La primera vez que pensé que me estaba haciendo mayor fue al independizarme, aunque entonces fuera divertido y salvaje, porque por fin no tenía que rendir cuentas a nadie de mis idas y venidas y podía comer pizza 5 días seguidos sin que mi madre me diera la chapa. Pero con la llegada de las facturas y de cosas tan apasionantes como limpiar el baño o hacer la colada me dije ¡coño! Me estoy haciendo mayor. Bueno, con eso y cuando me ví ridícula un día que iba a salir de fiesta con un top ombliguero. Igual no estaba ridícula, pero con 32 años, o eres Leticia Sabater y te la pela hacer el ridículo o mejor guarda el ombligo a buen recaudo hasta el verano, y los tangas de Piolín (si has tenido huevos de llevar alguno), tíralos directamente a la basura.

El otro día hablaba con una amiga que había comprado como regalo para otra amiga (ambas de 31) un pijama “monísimo” con los enanitos de Blancanieves. Yo le pregunté a qué edad creía ella que debían dejar de ponerse pijamas de dibujos animados y pasar a la seda y al liguero. Para mi esa edad fueron los 27, aprox. Para ella todavía no había llegado. Vaya, pensé, las que estamos acabando la treintena nos aferramos a ella del mismo modo que las que acaban de entrar se aferran a los 20 porque se ven muy jóvenes todavía para lo que se supone que implica la treintena: hipoteca, marido, hijos, destroce de cuerpo con los embarazos y que de un día para otro, todo el mundo te llame “señora” porque tienes más de 35 años y vas empujando carrito.

Esto último es curioso (y humillante, joder). Un carrito de bebé te echa 10 años encima y otros tantos kilos. Intentas seguir siendo tú mientras lo empujas, llevas la misma chupa de cuero, el mismo eye liner en los ojos, la melena al viento, las botas biker y las Okley negras que son lo menos marujo que encontraste en la óptica bajo el epígrafe “gafas de sol para mujer”. Pues no hay manera. Soy una señora con un bebé. Me he hecho mayor. Ahora sólo me falta asumirlo.

¿Quiere eso decir que me toca mirar en las revistas los artículos de maquillaje que te “quitan 10 años de golpe” en los que te explican trucos anti edad sobre la cara impoluta de una modelo de 19 años retocada con Photoshop? ¡Manda güevos!

Supongo que los tíos también tendrán sus momentos de agobio con el tema calendario. Debe de ser duro mirarte al espejo un día y darte cuenta de que te estás quedando calvo lo quieras o no, con la de polvos que te ha conseguido ese gesto canalla de pasarte la mano por el pelo…Tener la certeza de que a casi ninguna mujer le resultan atractivos los calvos a no ser que se llamen…No, no puedo decir ahora el nombre de un calvo que me ponga porque no lo hay, y menos aún el de un tipo que se está quedando calvo e intenta disimularlo con gomina, peinándose hacia delante en un vano intento de tapar sus entradas, o peor aún, dejándose el pelo largo a ver si le tapa la pista de aterrizaje. Y ellos lo saben. Saben que no nos gustan los calvos ni los bajitos. Bueno, los que son más bajitos que nosotras. Eso al menos tiene remedio, búscatela chiquitita y espera que no sea una de esas que miden 1’50 pero le gustan los de 1’80, que también las hay.

Supongo que para algunos (creo que lo entenderán más las chicas que vosotros, sí vosotros, esos Peterpanes que nos llamáis "señora" aunque sólo os saquemos 5 años) este será un discurso superficial, sí, igual lo es. Mañana será otro día. Seguro que si viviera en la edad media mis preocupaciones serían otras. A ver, a mis treintaytantos pero en el siglo XIII…Mi mosca cojonera sería cómo conseguir llevar algo que comer a mis últimos 6 hijos, porque los 5 mayores están muertos por la peste o la guerra e intentar mientras tanto que no me quemen por bruja porque he opinado en contra del derecho de pernada después de que se lo hayan aplicado a mi hija de 12 años, porejemplo. Al menos ahora podemos opinar, aunque sólo nos miren para “deja pasar a la señora del carrito” Diosss, canija, ¡anda de una vez! Porque necesito recuperar mi estatus de Mujer antes de que sea irreversible lo de Señora y me dé por comprarme medias de compresión, zapatos de horma ancha y hacerme la permanente. Cagüenlaputa.

24.11.12

Para qué sirven los niños

Pues tendrías que ver a mi madre...
Los propios, se entiende, los ajenos no sirven para nada excepto para darte el coñazo desde la mesa de al lado cuando vas a cenar ¡por fin! a un restaurante caro y tranquilo.
Una de las posibles consecuencias de tener un día tontorrón como los descritos en el post anterior puede ser que meses después venga un retoño a tu vida para quedarse foreverandever.
Las consecuencias negativas del hecho de generar progenie ya las había comentado antes, así que hoy quería hacer de abogado del diablo.
 
Los que leen habitualmente mis chorradas ya saben que no suelo pecar de cursi, así que podéis seguir leyendo sin miedo a que os suba el azúcar. No hay unicornios ni arcoiris ni salen expresiones como “son adorables” o “dan sentido a tu vida” en todo el texto. Prometido.
 
¿Para qué sirve entonces tener niños?
 
Te hacen ser mejor deportista. Practiques el deporte que practiques, mejorarás tu rendimiento y tus marcas. Garantizado. Porque un crío aumenta de tal modo tu umbral de agotamiento soportable que a partir de ese momento las dos horas de espining o como se llame te parecerán un paseo por el parque.
 
Son antidepresivos. Con ellos cerca vas tan de culo todos los días y 3 de cada 5 noches que ni de coña tienes un par de horas para pensar “qué estoy haciendo con mi vida”.
 
Los que necesiten una excusa para volver a jugar a las canicas, al escondite, a los clicks, con la Barbie (con la pequeña, Torpe Man, no las que usas tú, la de Mattel)…ya la tienen. Y además como son canijos, si eres competitivo les ganas siempre y si eres su madre te ganan siempre y se van a la cama a la primera.
 
Te ríes como en la vida. Bueno, si eres un soso de cojones o un pesimista nato igual no, porque los hijos tienden a parecerse a sus padres y no sólo en el tamaño de las orejas, así que a poco divertido e ingenioso que seas, el nivel de chaladura de tu miniyo tanto hablando como jugando te va a hacer pasar unas tardes de domingo lluvioso en invierno más divertidas de lo que imaginas. Sobre todo el rato que duerme la siesta, ejem.
 
Esa es otra. Ya no te volverá a doler la cabeza jamás. Porque cuando te deje un rato en paz hay que aprovecharlo, te duela o no te duela. ¡Quien sabe cuando volverás a tener otro!
 
Cuidado conmigo
Te hace disfrutar, como si fueran preciados regalos, de esas pequeñas cosas de la vida a las que antes no dabas importancia. Como ducharte sin interrupciones, leer un capítulo del libro seguido, cenar en silencio, despertarte porque tu cuerpo decida que ya ha descansado lo suficiente, ver una película en la que no salga el puto Bob Esponja…
 
Gracias a ellos eres mejor persona. O al menos lo intentas. Por supuesto si tienes ya una base adquirida, porque si eres un vago, abusón y buscabroncas casi seguro que tu hijo será igual de tete que tú. Son micos, hacen lo que ven, así que si estás centrado y tienes sentido común te esfuerzas para que lo que vean en casa tus hijos sean actos de bondad, amabilidad y cariño. Ya les enseñará lo que es la vida el hijo del broncas en el patio del colegio.
 
Para que vuelva a gustarte la Navidad. Ya que no puedes borrar del calendario esas fechas entrañables llenas de calor familiar, cenas y comidas indigestas, visitas inesperadas de parientes a los que no ves durante el resto del año (por algo será)…Al menos con niños pequeños en casa las vives de otro modo.
Me gustan sus caras de flipe cuando ven el árbol, las luces de la calle, cuando aparece en la despensa otra vez en turrón de chocolate, “pero del de Navidad de verdad, el que lleva a papá Noel y al trineo, no el de entrenamiento” (léase marca blanca). Verlo investigar cual Sherlock Holmes lupa en mano cada rincón de la casa intentando averiguar dónde han escondido los Reyes la cámara oculta para ver si se porta bien. Ayudarle a escribir la carta con dibujos y todo para que no se equivoquen de regalo…Además, un bebé es la excusa perfecta para escaquearte de eventos indeseados. Que si es muy pequeño…que si hace frío…que si habrá mucha gente y se agobia…
 

Ya no tienes que preocuparte por el dinero. Porque ya no tienes dinero. Todo te lo gastas en ellos. Para ti no queda nada. ¿Ves? Ya no hay remordimientos por culpa de la tarjeta de crédito. Un chollo.

24.7.12

¿Realmente compensa tener hijos?



Yo adoro a mi padre. Es mi héroe. Nos entendemos con sólo una mirada y podemos pasarnos horas enteras hablando de cualquier cosa. Ambos hemos viajado mucho por trabajo (él más que yo) y tenemos anécdotas comunes al respecto de la soledad del viajero por obligación.
Tengo una foto suya que me encanta. Debería de tener mi edad ahora y está guapísimo. Eso que llaman un hombre en la plenitud de su vida. La mirada, la sonrisa, la actitud. Cuando me contó la historia de esa foto le dije: Si entonces no hubiéramos estado nosotros, te habrías comido el mundo. Me sonrió y me dijo: lo sé, pero elegí estar con vosotros.

Es duro tener enanos. Es jodidamente duro. Es tan duro que si no les cogieras un apego infinito casi de forma inmediata, habría colas para devolverlos más largas que las de Zara. Estoy segura. He oído a más de una madre decir que si pudiera volver atrás, no los habría tenido. No he oído decir eso a ningún padre, porque el que lo piensa, directamente coge la puerta y se pira. De esos me sé unos cuantos casos. Adiós muy buenas, no puedo con esto. Ya te las apañas tú, chata, con ellos los próximos 30 años.

Los bebés son la cosa más bonita del mundo (estéticamente hablando) por una razón evidente. Si no lo fueran, si no se te cayera la baba viendo esa carita canija llena de mofletes que te sigue a todas partes como si no pudiera vivir si ti (que no puede) a veces los tirarías por la ventana. No por que lloran, no porque se cagan, no porque se despiertan de la siesta justo cuando ¡por fin! os estáis arrancando la ropa a manotazos. No. Los tirarías por la ventana cuando eres consciente de que esta va a ser el resto de tu vida. Para siempre. Tu vida ya no es tuya, es suya. Ya no puedes tomar ninguna decisión, repito, NINGUNA decisión, sin que ellos sean el factor determinante. Y no hay vuelta atrás. Por muy agotado que estés (que ríete tú de tus peores resacas) al día siguiente sigues teniendo que ir a trabajar, y a la noche siguiente tampoco vas a dormir, porque aunque sean buenos niños y duerman toda la noche, gimen y te despiertas, quieren agua y te despiertas, tienen una pesadilla y te despiertas, tienen pis y te despiertas, no tienen nada y te despiertas ¿respiran, verdad? Lo siento, pero a mi me puedes dejar una semana sin comer, sin tele, sin sexo….pero sin dormir ni una noche de forma medio decente…¡Muero! ¡Mato! ¡Me la pela el mundo entero! ¡¡Quiero dormiiiir!!!

Con niños detrás ya no puedo ni ser mala persona. Mecagüenlaputa. Antes podía pasar de todo, porque total, cuando me muera ¿qué más me da ya el mundo? A la mierda la capa de ozono. Pero ahora…ahora dejaré detrás a alguien cuya felicidad y bienestar me importan muchísimo. ¡Qué responsabilidad!. Ahora reciclo, me he vuelto ecologista, salvo ballenas, riego las plantas, pido las cosas por favor y siempre cruzo los semáforos cuando el peatón está en verde (ay de mi como no lo haga, me cae un puro que te cagas) Diosss, si parezco el Dalai Lama. Ni tacos puedo decir ya. Me han anulado completamente con esos ojos de gatito de Shrek…

Mi vida en libertad está guardada en el altillo hasta que esa carita llena de mofletes se vaya de casa a eso de los 30. Es lo que hay. Pero por otro lado…como todos los rostros pálidos sigamos haciendo tantos cálculos antes de embarcarnos en lo de tener descendencia, me da que en un par de cientos de años acabamos con la raza blanca. Será que sólo va con los genes caucásicos eso de pensar si vas a poder mantenerlo antes de tener un hijo, porque el resto, aunque muchos no tengan recursos (ni sensatez), se lanzan a procrear a partir de los 14 como animales de campo. Creerán que las vacunas y la leche y la universidad  la pagan otros, o que el planeta es infinito…

2.5.12

Cómo superar el tener un bebé. Trucos infalibles de una MILF


Aquí estoy. Con la autoestima en su sitio de nuevo y con un par...de hijos, je,je. Después de dos experiencias cum laude al respecto y como el día de la madre está al caer, necesito compartir mi sapiencia en ese aspecto tan fundamental de la vida de una mujer (y de un hombre, si tiene lo que hay que tener y no se larga pitando porque “no está preparado”) que es embarazarse, parir, empezar con el cuidado de un bebé y vivir para contarlo. A lo L’Oreal. Porqueyolovalgo.

Dedicado a todas las amigas con reloj biológico en marcha. Quizás algún día les pueda servir de ayuda. A todo esto, la MILF de la foto es Gisele Bundchen. Te amo, Gisele!! Quiero ser tuuuuuuu!!!

Los tiempos han cambiado, ya no somos mujeres dedicadas exclusivamente a criar hijos, que pasan de su vida, de su trabajo, de su relación  y de volver a sentirse a gusto con su cuerpo para el resto de su vida en cuanto son madres. First of all, que te quede claro que nunca vas a estar tan a punto de terminar con tu pareja como durante el primer año de vida de tu primer bebé. Has de saber que el primer crío es el elemento más desestabilizador que puede llegar a tu relación, mucho más que una infidelidad! Por eso nada de “olvidarte” de tomar la píldora porque tu chico no quiere tener hijos y ¡ups! Me he quedado embarazada. Los dos tenéis que estar juntos en esto, porque es duro de cojones, sobre todo el primer año, sobre todo el primer bebé. Por eso, aunque él esté empeñado en tener un vástago si TÚ no lo tienes claro, no lo hagas ni de coña, porque tú vas a llevar la peor parte.

Una vez metidos en harina, o sea, embarazada, apunto otra máxima que es de sentido común pero que a muchas se les olvida. Lo importante sois tú y el bebé que se está formando en tu barriga. Ni tu madre, ni tu cuñada, ni sus amigos, ni tu trabajo. Que quieres llorar, pues lloras, que quieres chocolate, pues te lo comes, que no quieres ir a la cena familiar, no vas, que te duele…¡pues te quejas!! No es momento de usar la expresión “me sabe mal” A tomar por culo el mundo que tú estás muy ocupada intentando no tirarte por el balcón ante tanto revuelo hormonal. Y tu pareja…pues a estar ahí, con la sonrisa en la boca, apoyando y facilitándote el tema sin una queja. Ese es su trabajo ahora, quererte sin cuestionarte.

A la hora de tener al bebé, idem de lo mismo. Aquí la que manda eres TÚ. Si quieres parir de pie, tumbada, con litros de anestesia, o sin ella (ala, valiente, cómo se nota que es el primero) si quieres darle el pecho o si no…No cedas a los discursitos con buenas intenciones de otras que ya pasaron por ello. Ahora la que está ahí eres tu, y es un trago lo de parir, así que intenta que todo sea lo más de tu agrado posible. La primera vez estás asustada porque no sabes lo que te espera, y la segunda estás acojonada porque ya sabes lo que te espera. Supongo que a partir de la tercera ya te la pelará todo, ja,ja,ja.

Vale, prueba superada, el enano ha salido y ya estáis en casa. ¿Y cómo lo manejo? Para empezar, echando a la calle a todo el mundo. Las visitas, después del primer o segundo mes. A los recién nacidos se les maneja sólo con una palabra. RUTINA. Memorízala, que sea tu mantra, porque de ello depende que no te acabes tirando por el balcón o que tu príncipe azul se convierta en gusano asqueroso y os deje tirados a los dos. Mentalízate de que te tomas un paréntesis de tu vida anterior. Asúmelo. Es lo mejor para ti y para el bebé, y tu pareja debe asumirlo también. Tienes dos opciones: sigues saliendo a cenar hasta las tantas con el bebé como antes, porque como es muy pequeño no se entera, y luego no duermes dos horas seguidas durante meses porque el pobre se ha hecho la picha un lío con el día y la noche o bien te quedas sin salir a cenar durante medio año, pero en un par de meses, el enano (y vosotros con él) duerme desde las 9 de la noche hasta las 6 de la mañana. Una vez más, tú eliges.

Su mundo es muy pequeño, de hecho, su mundo eres tú, y lo que le hagas, lo que le digas, será su única referencia. Son animalitos pequeños pero no tontos, y necesitan a su madre y tranquilidad. Así de simple. Vosotros como pareja habéis pasado a un segundo plano temporalmente (luego se vuelve, os lo juro) Su supervivencia y adaptación son ahora lo más importante, sobre todo el que aprenda a dormir por las noches. La tríada mágica para que un bebé duerma por las noches es: baño, cena y a la cuna. En ese orden. Todos los días a la misma hora, en el mismo lugar. Los mismos olores, los mismos sonidos, las mismas manos, la misma RUTINA. En unas semanas, os aseguro que ya ha asociado en cuanto su minúsculo trasero toca el agua, que luego viene un pijama suave, leche caliente y que lo dejen en paz en su cuna, a oscuras y en silencio. Y se relaja, lo asume, lo goza.

Por supuesto esto va con bebés normales, quiero decir, sin cólicos, problemas o enfermedades, lo que suele ser un bebé sano y normal, que al final son la mayoría, y aún así, ten en cuenta que igual que tú tienes un mal día, ellos también lo tienen, y puede ser que por mucho que te esfuerces, hoy no le da la gana dejar de llorar. La putada es que son supersensibles a tu estado de ánimo, y sus días malos suelen coincidir con los tuyos, así que paciencia, buen humor y no pierdas de vista que es un pedacito de carne absolutamente indefenso que si no te tuviera ahí, se moriría.

¿Y de dónde sacas la energía, la fuerza de voluntad para enfrentarte a todo esto y sobrevivir? Pues no lo sé, pero supongo que tendrá que ver el hecho de que por primera vez en tu vida, estás con alguien a quien quieres más que a ti misma.

27.2.12

ES TAAAAN BONITA

Prepárate mundo, porque ha llegado Mustang Sally 2.0!!!
Lo más importante es que sea feliz, luego que sea inteligente, pero me vais a perdonar la superficialidad, lo tercero más importante es que sea guapa....¡y es taaaaaaaaaaaan bonitaaaaa!!! JA,JA,JA, TENGO UNA MINIYOOOO!!



Ala, y lo dejo ya antes de que los cambios de humor de esto tan maravilloso que se llama postpartodemierda me hagan cambiar de opinión.

P.D. No tengáis niños, chicas, sólo hay una palabra que describe el proceso de traerlos al mundo: DOLOOOORRR.

29.1.12

¡¡Quiero recuperar mi centro de gravedad YA!!!

Como vuelva a tropezar con algo, como vuelva a marearme por recoger un papel del suelo o como vuelva a resbalar por no verme los pies ¡¡voy a matar a alguieeeeeeeeeeen!!!

HELP ME, IMELDA!!

9.1.12

Declaración de principios y un poco de autocompasión

He conducido mi Harley durante más de 10 años bajo cualquier condición. Con lluvia, viento, niebla, de noche. Cientos de kilómetros sola en la autopista cargada con una mochila más grande que yo. Bajo cualquier condición. Bebida, con resaca, sin apenas haber dormido, con botas de tacón, con tíos de paquete que pesaban 30 kg más que yo…
He trabajado en obras monumentales, de jefa encima, con un montón de tipos que la mitad no quería verme allí y la otra mitad quería verme desnuda. Y me los camelé a todos sin ceder ni a lo primero ni a lo segundo (aunque a más de uno le habría dejado que me…no!! reconduce, que esto va en serio)
He presentado proyectos en reuniones en las que el más joven de los presentes me sacaba 20 años. Proyectos de millones de euros, en varios idiomas, en España y en el extranjero. Y ayudé a vender unos cuantos.
He lidiado con ejecutivos asquerosos que se creían mejores que yo, convencidos de que podrían meterme en su cama (o en la del cliente) porque estábamos a solas en viaje de negocios en un país extranjero. Y salvé la situación sin menoscabo del proyecto, aunque por dentro quisiera estrangular a esos gilipollas sólo por pensar que tenían posibilidades conmigo.
¿Y porqué ahora no puedo con esto? ¿Porqué me supera de tal modo la mierdadelembarazo?? ¿Porqué soy incapaz de lidiar con lo que me está pasando cuando miles de Maripilis de todo el mundo que no se atreven ni a comer solas en un restaurante tienen hijos como conejas mientras preparan galletitas y se hacen las mechas y se compran bolsos de Tous?
No me reconozco. Me he perdido en un mar de hormonas, noches sin dormir y dolores continuos. Y me estoy ahogando. No sé cómo superarlo. Esta hipopótama angustiada y dolorida que me mira desde el espejo no soy yo. No quiero ser yo. Me echo de menos.
Quiero volver a ponerme mi vieja chupa de cuero, coger la moto y pensar que soy libre. Quiero volver a tomarme unas cervezas, hacerle un striptease y pegarle un polvo de 2 horas a mi hombre de esos de sudar y acabar tan exhaustos como locos el uno por el otro. Quiero hacerme otro tatuaje. Quiero ponerme unos vaqueros ajustadísimos, unos tacones de 10cm, entrar en un garito y pensar: hola enanitos, Blancanieves ha vuelto, a ver quién tiene huevos de acercarme una manzana. Quiero sentarme en una reunión de trabajo y que me importe lo que están diciendo. Quiero mirame en el espejo y reconocerme otra vez.
Joder…y aún me queda un mes….
P.D. a Dios pongo por testigo de que el próximo post lo escribirá otra de mis personalidades, que esta me tiene aburrida.

6.11.11

El coñazo del embarazo

No suelo escribir aquí mucha información personal, pero de vez en cuando no puedo evitarlo, necesito un desahogo, una válvula de escape, un lugar donde refugiarme antes de empezar a gritar.
Estoy embarazada. Otra vez. Porque he querido. Otra vez. Porque he querido…¿Por qué he querido? ¿Por quéeeeeeeeeeeee??? Por una sola razón. Porque ya sé que vale la pena lo que viene después. Durante unos años estuve segura de que no me embarazaría más, al menos no de motu propio, pero la verdad es que quería otro hijo. Si conocierais al que tengo entederíais porqué lo digo. Sólo espero que el que viene sea especial a su manera, porque jamás podrá ser tan increíble como su hermano mayor, y sería muy injusto por mi parte recordárselo cada vez que no esté a su altura.
Pero bueno, a lo que vamos. Al grito, al desahogo. 9 meses antes de que el enano llegue a tu vida, empieza el calvario. Porque estar embarazada es el peor momento de la vida de una mujer (bueno, aún me falta pasar por la menopausia, pero no se yo…) Es una mierda, es una putada, un desastre hormonal continuo, un via crucis largo y cansado que has de pasar tú sola, sí o sí.Supongo que cada una lo vive de una manera, pero con la vida tal como la tenemos montada hoy en día, con las jornadas laborales infernales, las idas y venidas y lo que se exige (nos exigimos) a nosotras mismas, estar embarazada es un auténtico coñazo.
Todo empieza con las angustias del primer trimestre, que van desde estar todo el día con ganas de vomitar a estar todo el día vomitando. Eso sí, haciendo tu vida normal en la oficina rindiendo como siempre y aguantando al universo en geneal que parece haberse puesto en tu contra. Serán las hormonas. Perdón, ahora me toca llorar un ratito en el baño sin saber porqué y que luego no te lo noten, que tienes una reunión.Durante el segundo trimestre sólo estás cansada, torpe, despistada…te sientes frágil, fea, indefensa, agotada, indigesta. Te duele la espalda, la tripa, la autoestima…Eso sí, una cosa buena, yo tengo el pelo y la piel grasos, y ahora mi piel está genial y el pelo me aguanta limpio 4 días. Bueno, eso y por supuesto el olvidarme de la todopoderosa regla durante 9 meses.
El tercer trimestre es el peor. Parece que esto no va a acabar nunca, que tu cuerpo va a explotar de pura hinchazón y tu cerebro de puro hastío y agotamiento, y ves cada vez más cerca el momento del parto, que asusta mucho, aunque la medicina sea hoy una gozada para las embarazadas (en pocos casos más se ha conseguido reducir el índice de mortandad como en el de los nacimientos, algo bueno tenía que tocarnos)
Por último viene el post parto, que es lo peor de lo peor, ahí es donde necesitas de todas tus fuerzas para superar el trance, pegándote al mantra “no soy una superwoman, llorar es normal y aunque ahora no lo creas, se pasa”




Pero…..pero hay una cosita que no he dicho…un día vas a una ecografía, cabreada del trabajo, llueve, te duele la espalda a rabiar, te han hecho esperar 45 minutos, y te tumbas, te enchufan el aparato en tu abultada tripa de las narices...y ves a una pequeñaja bailoteando. Sólo tiene del tamaño de una berenjena, pero ya gasta un perfil de Top Model que quita el hipo, y jurarías que está sonriendo. Y está sana, y todas las pruebas dicen que está bien, que no hay peligro, que va todo sobre la marcha. Y entonces te sube una cosa inexplicable por el cuello que te cierra la garganta y se te llenan los ojos de lágrimas y alucinas por lo bien que lo está haciendo tu cuerpo destrozado y vuelves a casa con una sonrisa idiota que te dura días (hasta el próximo tirón de la espalda, probablemente) y te sientes como Angelina frente a los flashes, hermosa, radiante, especial. Convencida de que a pesar de todo, vale increiblemente la pena.

13.6.11

Y una mierda parir con placer

Hoy vengo calentita (y no sólo porque haya visto a un morenazo de ojos azules nadando salvajemente en la piscina hace un rato, que también) sino porque me tomo un cafelito después de comer, le echo un vistazo al ciberperiódico mientras tanto…y me topo con el giliartículo del año escrito por la periodista Anna Viñas. Por supuesto, os paso el enlace al final pero resumiendo, es la tierna y conmovedora historia de dos mujeres brasileñas que optaron por parir a sus hijos de forma natural, sin epidural, disfrutando de cada segundo. Una lo califica como experiencia cósmica y la otra asegura haber sentido placer sexual intenso incluso. Hablan de que parir es un proceso natural, femenino y salvaje, aunque la medicina tecnócrata lo quiera controlar.
Es cierto, queridas mías, que tecnócrata que es nuestra medicina…con su obsesión por curar a los enfermos, vacunar a los niños del tercer mundo para que no se mueran por un sarampión, operar del corazón a los que han tenido un infarto, dar quimioterapia a los que tienen un cáncer o diálisis a los enfermos del riñón…por no hablar de los viejos, a los que la medicina tecnócrata se empeña en alargar la esperanza de vida cuando a los 65 ya deberían estar en el hoyo como hace 100 años. Bueno, ahora ya no, mejor a los 67 que es cuando se jubilan.
HAY QUE SER IMBÉCIL!! Que hace 50 años morían madres e hijos en el parto como chinches, y siguen haciéndolo en el tercer mundo, idiotas!! Ya os vale poner en peligro vuestra vida y la de vuestro bebé por modernas. La cara de pasmo que se os iba a quedar si de repente viene con una vuelta de cordón y veis en el monitor cómo sus diminutas y mágicas constantes vitales empiezan a bajar mientras vosotras os vais desmayando sin poder hacer nada por la pérdida de sangre.
Y me la juego con la que sea de esas que van con la teta fuera dando de mamar a su hijo hasta los 6 años y no lo vacunan y lo obligan a ser vegetariano de nacimiento a que yo, que tuve al mío por cesárea y no le di de mamar porque no me dio la gana y lo he llevado al pediatra a que le diera antibióticos cuando le ha hecho falta, lo quiero tanto o más que ellas.
Y recuerdo el parto, el postparto y la madre que los parió como la peor época de mi vida, pero ahí estaré otra vez si la madre naturaleza, esa que es tan sabia que cuando una de sus criaturas nace débil o defectuosa la elimina (no como los médicos tecnócratas que se empeñan hasta el final en salvarle la vida) tiene a bien enviarme otro pedazo de ser humano como el que tengo.
Aquí os paso el enlace, para que veáis los límites de la gilichorrez.

19.4.11

Nuestra puñetera fecha de caducidad

Ese es nuestro problema. Que las mujeres caducamos. Mierdadebiología. Y nosotras sin darnos cuenta, pensando que no vamos a envejecer nunca…Los hombres se mustian (y de qué manera, no hay más que ver a Mel Gibson o a Harrison Ford) pero tardan más, por eso se toman la vida a otro ritmo, más pausado, más tranquilo, más infantil e inmaduro. Porque tienen todo el tiempo del mundo, y lo saben.
Un hombre puede dedicar los 40 primeros años de su existencia a estudiar, viajar, divertirse, tirarse a todo lo que se mueva, encontrar el trabajo de su vida, asentarse en él, ascender en él, y luego, a los 42, como se conserva bien porque ha estado hasta los 40 haciendo Kite surf y gana pasta porque su única responsabilidad ha sido convertirse en un ejecutivo de éxito, puede casarse con una rubia de 25 años y formar una familia.
Como tú tengas instinto maternal y a los 37 no tengas ni pareja estable…te entra una angustia y un canguelo que no te deja dormir. Y entonces tus ligues encima te rechazan porque te notan desesperada por empujar carrito y es que ellos, con tu misma edad, ¡son muy jóvenes! y hacen Kite surf los sábados y quedan con los amigos para ver el fútbol los domingos y se dedican en cuerpo y alma a avanzar en su carrera profesional. (Espero que hayas leído esta última parte con tonito irónico, que es cómo la he escrito)
Estoy hablando de las mujeres de más de 35 años, solteras y que tienen instinto maternal, no de todas las mujeres en general, que cada una disponga de su cuerpo y de su vida como quiera, pero esas, las que sí lo tienen, que siguen siendo mayoría, están jodidas.
Hemos copiado lo malo de su forma de vivir. Ir a saco en el trabajo, dejar de lado nuestra vida personal para currar más que nadie y tener (ellos un coche, nosotras un armario) más espectacular que el de tus amigas. La putada es que no contábamos con que nosotras caducamos antes. Y de pronto un día puede que cambies el chip, se te encienda algo que no sabías que tenías dentro y entonces te das cuenta de que llegas tarde, de que llevas 20 años corriendo y se te pasa el arroz. Que mierda de expresión. La he odiado toda mi vida. Pero las clínicas de fertilidad están llenas de mujeres espectaculares de currículums perfectos, angustiadas por la cuenta atrás que llevan en el útero.
Mierdadebiología.

10.11.10

El instinto maternal es una putada

Lo llevamos en los genes. No lo podemos evitar. Es como los hombres con la calvicie o los perros con lo de olerse el trasero cuando se saludan. Está ahí aunque no te des cuenta, y tarde o temprano (o nunca, que también hay tíos que no se quedan calvos) aparece y cuando te quieres dar cuenta es demasiado tarde. Podrías prescindir de cualquier cosa menos de tu hijo. Es lo peor. Es lo mejor. Es el instinto maternal.
Ya te puedes haber pasado 30 años de tu vida renegando de los niños (los niños de los demás, matiz importante) llamándolos cuellicortos (Martita, te echo de menos, je,je) diciendo que un niño no iba a frenar tu imparable ascensión al olimpo profesional!!!...que las cosas pueden dar un vuelco de 180º cuando menos te lo esperas.
Un día, de pronto, encuentras a un chico, y lo ves actuar en una situación determinada, o le descubres una manera, un gesto, una actitud ante la vida que te enciende una lucecita dentro y te hace pensar ¿ves? Con él si que pasaría yo por la condena del embarazo, la tortura del parto y la esquizofrenia del postparto…y te preguntas cómo sería una personita resultante de mezclar tus ojos con su sonrisa, o tu manía por el órden con su forma de andar, o su afición por los comics con tu don para dibujar…
La cagaste. A partir de ese momento tu vida va a cambiar, pequeña, sobre todo si la relación sigue adelante, claro.
Y cuando llega ese cuellicorto a tu vida, por mucho que hubieras elucubrado sobre él, resulta que el enano es mejor de lo que imaginaste, y todos los planes que tenías pensados te los desbarata, porque te sorprende día a día, porque es más listo que tú, más entusiasta, más sensato, más capaz de comerse el mundo de lo que tú has sido en tu vida. Y te encuentras sin darte cuenta tarareando cuando lo miras la canción de Air: The world, the world, the world, the world. Just for you, for nobody else…Ya no hay vuelta atrás. Tu vida ya no es tuya. Es suya, y él ni siquiera lo sabe.
Y te proponen un ascenso y pasas, porque implica viajar, y te proponen una cerveza después del curro y pasas, porque necesitas verlo, tocarlo, olerlo, aunque sea un par de horas al día (mierda de conciliación), y encima pasas encantada de la vida!!, porque el instinto maternal es como una droga que una vez la pruebas te engancha, y a veces tienes que esforzarte en recordar que tú estabas aquí antes y que mereces un descaso, un mimo, un regalito en forma de tiempo para ti misma.
Así que ya lo sabes, es lo que hay. Y si no te mola el panorama, cuando veas ese gesto, esas maneras, esa actitud ante la vida de ese tío que es especial…echa a correr, porque si te quedas, si dices ¡adelante con ello!, nada volverá a ser como antes. Será diez veces peor y cien veces mejor. Tú decides.