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31.8.14

Juventud, divino tesoro



Estoo, ¿tu papá tiene tus mismos ojos, nene?

Este verano he caído en la cuenta de un asunto espinoso del que a partir de ahora ya no voy a poder desembarazarme. Hay por el mundo repartidos tíos buenos que podrían ser mis hijos. Horror. Concretamente he caído en el espinoso asunto en la playa, mirando discretamente a algún jaco imponente que se acercaba despacio por la orilla con un montón de bultos acabados en “ales” incorporados a su persona, y cuando llega hasta la altura en que esta que suscribe controla a los paseantes con un ojazo mientras con el otro controla a un par de cachorros humanos incontrolables (dioss, la peque es tan adorable como bicho) descubre que es un chiquillo imberbe que aún no puede ni llevar una 500. Bajón.
No sé si me pasará a mi sola o si mis queridas congéneres observadoras de maromos poderosos también sienten lo mismo. Ya no me ponen los jovencitos. He pasado la barrera. El otro día, con las revistas llenas de fotos del protagonista (ojazos, Niño) de la última peli de Daniel Monzón, no se me ocurría mas que pensar; nene, preséntame a tu padre si es que has heredado de él ese porte de Paul Newman que te gastas. Que sí, que muy guapos, muy prietos y muy abdominaleros, pero ¿De qué me sirve a mi un universitario? ¿Qué hago con él? ¿Enseñarle a ser un Hombre en la cama, a no vomitar en público y a que me deje en paz los domingos por la tarde? Uff, qué pereza…Que no, chaval!! No quiero agregarte a mi Facebook, que no tengo Facebook, que Facebook ya está pasado de moda?? Lo ves como soy de otra generación, culitoprieto??? Nada, nada, vete a por alguna cangrejita de estómago plano y sujetador con relleno, que yo ya no tengo ni lo uno ni lo otro por obra y gracia de que soy una Mujer.
A mi ya me va más esto...
Sí hay una cosa que tengo en cuenta desde hace unos años. Yo que soy piropeitor de nacimiento, me cuido muy mucho de lanzar flores a un tío más de 5 años menor que yo, así, cara a cara. Me da vergüenza que piense: Señora, ¡contrólese!, que ya no tiene edad. Igual todavía no, porque a día de hoy una sigue al pie del cañón, pero es cuestión de tiempo que me convierta en una señora y lo que tengo muy claro cuando llegue ese día es que no quiero Anaobregonizarme, me parece ridículo intentar tener 25 años siempre.

Aquí hay una diferencia muy clara entre ellos y nosotras (Anasobragones aparte). Aviso a navegantes: VOY A GENERALIZAAAAAR, graciaaaas. En general nuestra horquilla de maromos polveables suele crecer con nosotras, ejemplo: a los 25 mi ratio eran chavales de 20 a 30. A los 30, de 25 a 35, y ahora…ahora digamos que no acepto a menores de 35 en mis anhelos carnales, y mayores de 45 sólo hago una excepción con Viggo Mortensen, pero sé que esto irá cambiando con el tiempo y dentro de una década adoraré a esos aventureros curtidos en mil batallas con los ojos surcados de arrugas y el pelo más escaso de lo que quisieran admitir, cortado al cepillo cual viejo coronel mucho más que al bicharraco que esté haciendo de Batman en ese momento. Sin embargo, tengo comprobado que ellos en general, tienen una horquilla mucho más amplia que la nuestra, pero siempre por debajo. A los 25 les gustan las de 18 a 25. A los 30, las de 18 a 30, a los 35 las de 18 a 30, a los 40 las de 18 a 35, a los 45 las de 18 a 35, a los 50 las de 18 a 35…Y así hasta que se mueren de viejos mirando en la playa camuflados bajo la sombrilla a las chavalas en biquini….de 18 a 35.Pues nada, chicos, los que ven la vida en plan juventud divino tesoro, que lo disfruten, yo me quedo con los que piensan que la veteranía es un grado, que haberlos, haylos ;)

Ay, Dioss, que me hago mayooooor!!! ¿Pero cuándo ha pasado? Nada, que me voy al Cortinglés a comprarme una faja y una crema reafirmante, porque una cosa es que haya desterrado definitivamente a los jovencitos de mi vida y otra muy distinta dejar de llevar minifalda.



27.4.14

El curioso mundo de la bisexualidad



Viernes noche. 8 hombres, 2 mujeres, nadie pareja de nadie. Han vuelto a mi vida las cenas de colegas de curro. Una enorme mesa redonda llena de comida. La cerveza corría rauda desde hacía más de una hora. Muchas risas y colegueo. Buen rollo, la verdad. Y como pasa siempre, la conversa sube de tono poco a poco y acabamos hablando de sexo. Tema 1: fetichismos varios. Al final resulta que todo el mundo tiene uno (por favor, si son tan amables los lectores, dejen al final un comentario compartiendo el suyo, y así ampliamos horizontes) Lo dicho. A uno le chiflan las ejecutivas estiradas con traje de chaqueta. Otro no puede ir al hospital ni de visita porque las enfer
meras y doctoras le ponen malo. Otro se siente culpable porque no puede dejar de mirar a las colegialas de minifalda tableada, esas a las que les queda muy estrecho y corto el uniforme pero sus padres no les compran otro porque total les queda este curso nada más en el colegio…Por supuesto, yo compartí mi pasión por los policías nacionales, a ser posible, de la UIP, y la otra colega, casada y con hijos, muy guapa y liberal ella, me mira a los ojos y suelta con toda naturalidad: A mi me gustan de vez en cuando las mujeres. Por ejemplo, a ti te besaría ahora mismo.

El tío de su derecha se atragantó, el de su izquierda soltó un ¡no digas eso que me pongo maloooo!! Y todos empezaron a jalearnos, a pedir el beso y a aporrear la mesa cual vikingos. Yo por mi parte, le sostuve la mirada un par de segundos, le sonreí y supongo que me sonrojé, porque ella paró el tema con un condescendiente: dejadlo estar, que a ella no le va este rollo…

El resto de la cena continuó sin incidentes. Luego seguimos cerveceando en un garito y al final recalamos en una discoteca cercana en la que todo eran modernos con gafas de pasta que bailaban emocionados canciones de Michael Jackson de los 70 y cosas por el estilo. Yo hubiera preferido un local algo menos limpio y con más guitarras eléctricas, pero bueno, dada la frecuencia de mis desmadres nocturnos de un tiempo a esta parte, el mero hecho de no ver niños alrededor me bastaba. Muy buen rollo, bailamos mucho, charlamos, nos reímos y el tema no volvió a salir ni de refilón.

Y al día siguiente, tras superar la resaca, me vino el momento reflexión. Me descolocó mogollón el comentario. ¿Quedé como una pardilla por no hacerme la bisexual yo también? Chica, es que no lo soy…Pero en el fondo creo que me aturullé no por lo que dijo, sino por cuándo lo dijo. La verdad es que nunca me he cruzado con una mujer que me haya inspirado instintos carnales, así frente a frente, pero creo que si me la encontrara, no se lo diría delante de una horda de maromos medio bebidos…Del mismo modo que si me apeteciera besar a uno de ellos tampoco se lo diría en público. Igual ni se lo diría. Cuando estuviéramos en el local más oscuro y abarrotado posible, esperaría a que fuera solo a pedir a la barra, le seguiría discretamente y allí, mientras una mano recorre lentamente su espalda de arriba abajo, sin la más mínima intención de detenerse cuando esta acabe, le haría saber mis pretensiones susurrándole al oído, al tiempo que procuro pegar a su cuerpazo la mayor parte posible del mío. Y que Dios reparta suerte.

Supongo que quedé como una mojigata o algo por el estilo por no entrar al juego, pero permítanme justificarme con el hecho de que siempre he sido mujer de acción. Una cosa es que diga en este foro lo que le haría a Daniel Craig si lo pillara por banda, pero en la vida real, sé que si miro a los ojos a alguien y le digo con actitud provocativa: Te besaría ahora mismo, es porque ya me tiene a escasos centímetros de su boca, la situación está a huevo, y el sujeto de mis anhelos sólo se librará del bocao si me aparta, pero no para poner cachondos a los que tengo alrededor y a otra cosa, mariposa. Que me consta, por el par de centímetros que se elevó la mesa después del susodicho comentario, que lo hizo, ¿hicimos?

P.D. Vaya, es la primera cena de empresa a la que voy y me tira los tejos una compañera, aunque sea de farol.

15.2.14

Disección de un pagafantas


Adivina adivinanza...¿Quien es el pagafantas?

Pues sí, nunca es tarde para aprender cosas, y yo aún no había tenido la oportunidad de ver de cerca cuáles son las cualidades masculinas que convierten a un hombre en pagafantas. Si alguna vez he convertido a alguno de mis amigos en esa clase de espécimen, juro y perjuro que no era consciente. Desde que empecé a gustar a los tíos, cuando he dejado que alguno se me acercara más de lo políticamente correcto era porque yo también tenía intenciones aviesas hacia él y si ha sido mientras yo tenía pareja, he procurado dejar claras cuanto antes las condiciones de nuestra relación para que no se llevase a engaño. Bueno, vale, en un par de ocasiones pasó que a pesar de tener pareja yo también tenía intenciones aviesas, pero diré en mi descargo que acabamos liados, así que lo suyo no fue pagafantismo!

Pero ahora he conocido a uno, y llevo unas semanas estudiándolo cual ratoncito de laboratorio en un laberinto. Así que ahí van mis conclusiones sobre el tema en tres sencillos puntos.

Punto uno. Se dice que un pagafantas es un buen tío, pero esto no es exactamente cierto. No es un capullo, pero tampoco un pedazo de pan que haría lo que fuera por ti sin pedir nada a cambio. En el fondo es egoísta, porque todo lo que te hace lo hace porque quiere sexo contigo. Todo lo que te aguanta, lo que te lleva y te trae, lo que te invita, no es porque disfruta de tu compañía o por hacerte feliz, es porque quiere meterse en tu cama, y no tiene huevos para decírtelo a la cara.

Punto dos. Un pagafantas de manual es un pesado y le da igual cómo te sientas tú mientras pueda estar cerca de tus tetas. No se da cuenta de que eso auyenta a las damas más aún que el olor corporal. Ejemplo que he visto yo con estos ojitos que se han de comer los gusanos (qué frase más bizarra) este mes, de un tío con los 30 cumplidos: al pagafantas le mola una tía que juega al tenis como él, así que la machaca durante semanas para quedar a jugar, y ella al final cede pero mejor llamamos a alguien más y jugamos dobles, que es más divertido…Primera señal clara que cualquier tío que vale la pena pillaría: no quiere quedarse a solas contigo. Pero él está encantado, ¡por fin ha logrado quedar con ella!
Ok. Ella se encarga de buscar a otra pareja para el partido, que casualmente son dos tipos más monos que el pagafantas. Ella no tiene raqueta, y se la pide a uno de los guapos (a ti, que eres el organizador NO, a otro, dato que un tío que folla gratis habitualmente notaría y tendría en cuenta pero el pagafantas ni huele) El guapo no tiene más que una y se lo comenta al pagafantas que raudo responde: ¡Yo sí tengo! Voy a llamarla y me paso por su casa a llevársela! ERROOOOR. Ella no quiere que se la prestes tú, aunque le hayas dicho una docena de veces que tienes raquetas de sobra, que puede ir a tu casa a recogerla y que la acercas al polideportivo en coche.
¿Cuál será la deriva de los acontecimientos entonces? Pues que si la única manera que tiene ella de jugar al tenis con el guapo es pasar por el aro con el pagafantas, irá a su casa, se dejará prestar la raqueta y llevar al polideportivo para pasarse después toda la tarde ignorando al pobre plasta. Y este acabará mosqueado, con lo amable y atento que ha sido con la desagradecida. Luego le digo de tomar algo los dos solos y así enderezo la situación….¡¡Tío que no aprendeeeees!!! Y esto nos lleva al punto tres.

Punto tres. Un pagafantas no sabe cuando parar, porque no tiene autoestima. Si la tuviera, se encararía con la tía y le diría: “Mira Maripili, me pones muchísimo, y quiero saber si yo a ti también porque me muero de ganas de que me dejes entrar en tu dormitorio. Te aseguro que no me vas a dejar salir de él”. Y si ella dice “no, gracias” pues a otra cosa, mariposa. Pero como no tiene huevos para hacer eso, opta por la táctica de estar pegado a ella con cualquier excusa hasta que caiga entre sus bracitos flacuchos como una manzana pocha de un árbol (iluso). O lo peor de lo peor, que intente tirarte bocao directamente en lugar de DE-CIR-TE-LO porque hay poca luz y estáis solos (aunque sea en un túnel yendo a casa en bus después del curro y no venga a cuento ni de coña). Cobra segura. Al final, lo que ocurre es que ella cada vez se siente más incómoda con su presencia, porque como el tío en realidad ni se insinúa, ni se decide a poner las cartas sobre la mesa, ella tampoco le puede decir: “tío, no tienes nada que hacer”, porque él incluso podría ofenderse. Es como el perro del hortelano pero en calamar. Porque esa es otra, no hay pagafantas atractivo, es un hecho. Suelen estar tanto por el físico como por la personalidad en la zona gris del que no es nada en concreto. Esas personas que no sabes como describir porque no hay nada en ellos que llame la atención.

Pero no se trata sólo de que sean feos, eso es una estupidez, porque tengo comprobado que SÍ hay hombres de bandera feos como orcos que se encaran con la dama que les gusta cual caballeros medievales y si se caen, lo hacen con todo el equipo, pero se levantan con dignidad. Lo hice y salió mal, pero lo hice. Esos me merecen todos los respetos. Un pagafantas, ninguno.



15.1.14

¿Dónde trabajan los guapos?



Hace poco que he empezado a currar en una oficina grande. Y este post es para contestar a la primera pregunta que me han hecho mis amigas sobre mi nuevo trabajo. Una pregunta con la que una vez más, demuestran que me quieren bien y me conocen mejor.

Tampoco es pedir tanto...
Y qué ¿Hay material o no hay material?

Somos aprox la mitad de mujeres que de hombres. Ellos son sobre 30 y nosotras unas 14, creo. Y ahora voy a dejar la falsa modestia y la corrección política en el cajón del escritorio durante el resto del post, que si no, esto va a parecer una crónica del Hola.
En el sector femenino tenemos a 2 feas, 2 madres (no porque lo sean, sino porque incluyen todos los accesorios, a saber: pelo de señora, bisutería de señora, perfume de señora, culazo de señora, zapatos de señora y actitud de señora a la que le acaban de quitar una ganga en las rebajas) y el resto (en el que también somos madres la mayoría, pero otro tipo de madres) estamos en la horquilla que va entre: “me la tiraba ya mismo” y “con dos copas en el cuerpo, me la tiraba ya mismo”.

En mi departamento somos 2 tías frente a 10 maromos, y no pude evitar sonreír para mis adentros el primer día, cuando me los presentaron. Todo el mundo muy cortés, muy profesional y educado, pero las miradas, la efusividad de las bienvenidas y la rápida puesta a mi disposición de todo lo que necesitara, eran de: ¡Yujuuuu!!! Y eso que mi compañera tiene mejor culo que yo, unos ojazos verdes que tiran de espaldas y es un encanto de tía, además de una curranta de cuidado, pero con mi llegada, tocaban a más jamelga por barba. No soy la Bellucci pero tengo mi público, je,je.

Así que estadísticamente somos un 71% de tías polveables frente a un 29% de calamares, y no pondría yo la mano en el fuego de que alguna de ellas no triunfe a última hora de la cena de empresa cuando ya está todo el pescado vendido.

Sin embargo, y esa es la razón principal del post que nos ocupa, sólo hay 4 hombres de los 30 que se podrían considerar guapos. Y no guapos de: Diosmíooo, polvotienes, polvotienes, polvotieeeeenes, jodío, que no puedo concentrarme cuando me hablas!! Ni siquiera guapos de: Si tú quisieras y yo pudiera y tu mujer no se fuera a enterar…Sino guapos de: Sí, fulanito es mono, menganito tiene una buena espalda, zutanito es atractivo, tarzanito es interesante. Guapos de: no seeeeeeee, igual una noche toooonta, con dos cubatas de más, poca luz en el garito, rincón tranquilo y si tengo el día zumbador, a lo mejor le dejo que me de un par de lametones en la yugular, pero no Guapos de: ¿Marido? ¿Qué marido? Para ti no tengo ni marido, ni vergüenza ni remordimientos!!!!

Aclarado queda. Dicho esto, ¿Qué % son 4 de 30? Poco más del 13%. Si al menos fueran de los Polveabilísimos, aún daría gracias por el porcentaje, pero sólo son chicos majos que aunque no me harían girar la cabeza por la calle, sí te pueden llegar a alegrar la vista en un momento dado.
En medio existe un pequeño grupo de 4 o 5 tíos transparentes en la zona gris, la tierra de nadie. Otro 13%.
Y por ultimo están los ORCOS. Son una recua, un enjambre, una manada, un banco de atunes! Bellísimas personas, excelentes profesionales, pero FEOS DE COJONES. Si se los cruzara Sauron los fichaba para su guardia personal. Laputa! Y son el 74% restante!!!
Los hay de todo pelaje y condición. Desde el tirillas enano gafotas (con dos carreras, eso sí, pero yo no lo tocaba ni con un palo) hasta el obeso mórbido, que es un cachondo mental, pero me quedo en una isla desierta con él y me abro la cabeza contra un cocotero chillando ¡¡¡Porquéeeeeeeeeee!!!! Montones de calvos barrigones y bajitos por todas partes, y algún que otro rarito de pelo caspograsiento cuya razón de ser es atestiguar que los empollones son impolveables.
Eso sí, a nivel intelectual disfruto como una gorrina. Casi todos saben un huevo de su especialidad y mola trabajar con ellos, aunque si los miro a los ojos más de 10 minutos tengo que ponerme gotas el resto del día porque se me reseca la córnea.
Y lo que es más incongruente de todo es que la mayoría están casados y con hijos. ¡¡En serio!! Alguna tía ha dejado que se la met…¡Vale, ya, déjalo!

Vamos, que o mucho cambian las cosas, o allí sólo voy a poder ir a trabajar.

Recuerdo una entrevista de trabajo que pasé hace años en la que el tío que me entrevistaba, que estaba destinado a ser mi jefe directo si conseguía el puesto, estaba buenísimo. Un morenazo impresionante con pinta de tener la Harley en el parking de la oficina. Estaba tan bueno que no podía concentrarme en lo que me estaba preguntando ¡y era una entrevista de trabajo!! El angelito de mi hombro derecho me decía: ¡Mustang, por Dioss, sé profesional y contesta algo más que risitas tontas!!! Y el diablo de mi hombro izquierdo me decía: ¡¡Consigue el puestooooooo, japutaaaa!!! Hazle lo que sea pero consíguelo, o primero lo consigues y luego le haces de todo!!!! Al final la cosa quedó entre otra chica y una servidora, más entrevistas y pruebas de aptitud y tal, pero al parecer el tío bueno era tan superficial como yo, porque acabó contratando a la otra, que no sé si era mejor que yo para el puesto, pero sí sé, porque la vi, que estaba más buena. 

P.D. Ah, sí, se me olvidaba. 3 de los 4 guapos están en mi departamento. Algo es algo ; )


22.12.13

La nueva



Ya estamos en navidades, y este que acaba ha sido uno de los años más extraños de mi vida profesional. Me ha pasado de todo, y lo único bueno, hace un par de semanas. Es muy raro las vueltas que da la
vida, y si me hubieran dicho en enero donde estaría en diciembre, habría apostado lo poco que tengo a que se equivocaban. Y si me hubieran dicho en noviembre lo bien que me iba a sentar, habría hecho otro tanto.
He estado durante 14 años trabajando en la misma empresa. He crecido personal y profesionalmente en ella, enamorada de mi trabajo hasta las trancas. He visto pasar a cientos de personas por sus instalaciones, he visto mundo gracias a ella e incluso he visto más de lo que me gustaría o debería haber visto, a veces. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhaüser, je,je,je (lo siento, no puedo estar seria mucho rato) La puta crisis empezó a afectarnos a finales de 2007, cuando aún ni se la nombraba y poco a poco fui perdiendo proyectos, compañeros muy queridos (otros no tanto) cajas de navidad, cenas de empresa, pagas extra, y al final nóminas.
Aún así, los pocos que íbamos quedando, seguíamos creyendo ciegamente en que saldríamos adelante, en que juntos, aguantando hombro con hombro con el cinturón tan apretado que sólo podías comprar marcas blancas, remontaríamos el barco. Convencidos de que como en las películas viejas, los buenos acaban ganando. Hasta que en Mayo, el barco se hundió. Empresas han cerrado cientos durante estos años, pero como la mía, ninguna. Yo estuve allí hasta el último día, la última de mi departamento. El que había sido mi superior y amigo durante todo este tiempo y yo, abrazados diciéndonos: ha sido un placer y un privilegio crecer a tu lado. Y cada uno a su casa.
Me quedé tan tocada que decidí cambiar de sector. Empezar de cero. Darle un giro a mi vida. Y me puse en marcha.
Y no me han dejado. A los 2 meses de estar en paro me llamaron de otra empresa de mi sector para trabajar a distancia, en plan “cuando tenga curro te lo paso y cuando tenga dinero te lo pago” Indecente propuesta, pero mientras encuentro algo mejor, a ello vamos. Y mientras sigo en marcha encaminando mis pasos hacia otro sector.
Y no me han dejado. A primeros de este mes recibí una llamada de la empresa a la que siempre habíamos considerado nuestra más fiera competencia ofreciéndome directamente un puesto. Jornada completa, buen sueldo, contrato indefinido, en una empresa estable y con mucho trabajo. Te necesitamos a ti, llevamos meses intentando localizarte para ficharte, queremos que te vengas como creativo (no diré más) con nosotros mañana ya si puedes. Son más grandes de lo que nosotros fuimos nunca y hay gente de primer nivel trabajando en sus filas.
 Así que después de llevar 4 meses empleando más horas en conseguir que me pagaran que en trabajar, tras 5 años de incertidumbre y cuesta abajo laboral, vuelvo a ser la nueva del departamento, en una empresa en la que jamás creí que trabajaría.
Resulta que mi sector es muy pequeño y específico, y al parecer soy muy buena en mi trabajo, y mi nombre sale en reuniones y al enterarse de que estaba libre había habido revuelo. Resulta que estoy en una edad estupenda, soy lo suficientemente mayor como para saber lo que me hago y puedo empezar a producir desde el primer día, pero lo suficientemente joven como para que no me de miedo aprender y evolucionar. ¡¡Resulta que los cambios no siempre son malos!!, y tras 5 años de inacabable lucha y tristeza profesional ahora vuelvo a tener un montón de trabajo encima de mi mesa, una caja de navidad en la despensa, una paga extra en el banco y un futuro por delante. ¡Y yo creyendo que se acababa el mundo en mayo! ¡Queriendo renunciar a lo que sé hacer cojonudamente bien porque ya no podría hacerlo allí! ¡Y resulta que mi nombre salía en reuniones! ¡Si lo llego a saber pido más pasta! Ja,ja,ja.
Ahora soy la nueva en la oficina, y me gusta. Tengo el contador a cero, nadie me conoce, ni yo sé nada de nadie, pero me miran y me tratan como si les hubieran hablado bien de mi trabajo, y eso mola. Sigo echando mucho de menos mi antigua oficina y a algunos de los compañeros que tuve, pero estoy emocionada al intuir la cantidad de cosas que puedo aprender y enseñar aquí. ¿Bien está lo que bien acaba?

Menudo año más extraño…Resulta que estoy cotizada, tú, y yo sin saberlo…

8.12.13

Qué suerte hemos tenido



Nosotras, las mujeres, en concreto. De nacer en el S.XX, a finales y en Europa.

No sabes la que te espera, Tess. Por guapa.
Me gusta mucho la literatura inglesa desde mediado el S.XVIII hasta la primera guerra mundial. Desde Jane Austen hasta Oscar Wilde, pasando por las hermanas Brönte o Thomas Hardy. Ya he hablado alguna vez de la fascinación que me provoca, quizás por su marcada diferencia con el modo actual de relacionarse socialmente a la hora del asunto sexual, la época victoriana. En estos tiempos del “hola, ¿follamos?” mi lado sensible disfruta como un gorrino en una charca con esos despliegues de gestos y miradas, de frases con doble sentido y veladas insinuaciones, total para conseguir lo mismo….pero sin arruinar tu reputación.
Ahí es donde voy, antes de que los escasos maromos que merodean por estas líneas huyan despavoridos ante tanto corsé y fruncido. Leí hace poco una novela de Hardy, “Tess de los Urberville. Una mujer pura fielmente presentada” Toma ya con el título, y flipé.

Hago un pequeño resumen aunque tenga spoilers, espero que no os importe.
Tess es una jovencita de pueblo, hija de un borracho con pretensiones. Su única baza para conseguir un buen marido es su belleza e inocencia, y con ello, sus padres aspiran a casarla con un caballero. Descubren un parentesco lejano con una familia noble, y allí que envían a Tess a ver si saca algo, con su belleza y su total desinformación sobre la vida y los hombres. Y sí saca. El señorito de la casa se obsesiona con ella y la viola. Por supuesto la deja embarazada, aunque pierde al bebé a los pocos meses de nacer. Ella queda estigmatizada de por vida, porque ha perdido su honra, y la sociedad concluye que su belleza es fruto del diablo, porque ha hecho que le pase lo que le ha pasado.
Años después conoce a un buen tipo, que también se enamora de ella y se quiere casar. Ella insiste en contarle su pasado, pero él está seguro de su amor y no quiere saber nada. De modo que se casan y en la confianza de la noche de bodas, ella, que no quiere tener secretos para su marido, se sincera…Y el “enamoradísimo” la repudia inmediatamente porque no ha sido el primero en tocarla.
De ahí al final de libro todo es un dramón. Baste decir que ella mata a su violador y entonces la ahorcan por matar a un probo ciudadano. Al menos su marido se arrepiente de haberla tratado así, aunque ya sea demasiado tarde.

Hardy se define entre otras cosas por el realismo de sus novelas, y por entrar de una manera muy fiel dentro del alma femenina de la época. Tiene otra novela que también me gustó mucho, Lejos del mundanal ruido, en la que la protagonista también en una chica valiente luchando contra los elementos, aunque esta acaba bien. ¡Vaya época! ¿Os imagináis haber nacido entonces? ¡¡No éramos nada!! Absolutamente nada. Y hasta lo que aún hoy es considerado una ventaja para nosotras, que es una carcasa agradable y apetitosa, se podía volver en tu contra si se fijaba en ti el hijoputa equivocado.

Imagina que lo único que tienes para hacerte valer en la vida es tu virginidad y tu cara bonita. Con eso tienes que conseguir un futuro para ti y para tus hijos, porque esa es otra, has de tenerlos, como no puedas (lo de que no quieras es inconcebible) estás acabada. Si eres fea, has de decirle que sí al primero que te lo pida, quien sabe si habrá otro. Si eres bonita igual puedes pescar a un marido más rico, aunque sea más viejo o más mala persona, o las dos cosas juntas. Y sin rechistar hasta que te mueras. El puede hacer su vida, pero como tú pongas tus lindos ojos en otros bigotes menos amarillentos, estás desahuciada. Tú y tus hijas. Tus hijos varones aún podrán hacer carrera en el ejército y congraciarse de nuevo con la familia paterna, pero olvídate de casar bien a tus hijas, que la sociedad no olvida que una noche un apuesto oficial rebuscó bajo tus prohibidas enaguas en un baile de máscaras.

Qué suerte hemos tenido, ya que íbamos a nacer mujeres, de hacerlo a finales del S.XX, en Europa en concreto (porque si llegamos a nacer en Oriente Medio o Africa, qué más nos da el siglo) Qué suerte la nuestra de poder contar además de con nuestra cara bonita, con nuestro cerebro, con nuestros brazos y con nuestro libre albedrío a la hora de abrirnos de piernas.

Aún así, cuando yo era adolescente, en mi pueblo, de mi edad, éramos dos pandillas de chicas. Los chicos con los que íbamos normalmente nos habían puesto un apodo a cada grupo. Las Putas y Las Monjas. Las primeras eran las que se enrollaban con ellos, y las segundas, es decir, mis amigas y yo, las que éramos vírgenes, castas y puras y no se nos conocía novio ni rollete. Ellos decían que salían con las Putas pero que se casarían con Las Monjas. Y Las Monjas callábamos, sonreíamos mientras nos sonrojábamos discretamente en el salón parroquial y los fines de semana escapábamos a la ciudad a hacer con nuestros cuerpos lo que nos diera la gana. Los pobres muchachos de nuestro pueblo no sólo se equivocaban en eso, tampoco acertaron con lo de cazarnos para ser las madres de sus hijos cuando se cansaran de picar y volar. Acabamos todas con hombres seguros de sí mismos a los que nuestro pasado y reputación les importaba verdaderamente un pito. Tanto como a nosotras la suya.

22.9.13

No es obligatorio, señoras.



Señora anteriormente conocida como Elsa Pataky

Tengo una conocida que es pianista profesional. Catedrática, miembro de orquesta de cámara y toda la pesca. Una tía un par de años mayor que yo, 1’65, delgada, rubia con el pelo rizado, ojos verdes y sonrisa simpática. Muy culta y estilosa. No es una jaca despampanante, es mucho mejor, una mujer muy guapa y una artista.
Recuerdo una vez que me la crucé por la calle y llevaba una boina de lana ladeada con los rizos rubios flotando alrededor de su cara hasta la altura del pecho, unas gafas Ray-Ban de aviador, chaleco largo de pelo sobre una camisa, vaqueros pitillo y botas altas por fuera del pantalón. Tenía un look de artista bohemia con un punto sexy que me encantó. Estaba muy guapa. Sin apenas maquillar y sin joyas, sólo con su encanto personal y esa preciosa melena moviéndose a su alrededor.
Llevaba unos meses sin verla y hace unos días volvimos a coincidir y casi me da un pasmo. ¿Qué le ha pasado a tu peloooo!!!??? Lo llevaba más corto que su marido. Los rizos se le arremolinaban alrededor del cráneo como si fuera un caniche, o lo que es peor, como si fuera una señora de 60 años, de pueblo.
Ay, chica, me decía ella, estaba harta de cuidármelo, así es mucho más cómodo…Y yo intentando vocalizar para decirle algo…¿Qué-qué tal el verano? Conseguí mascullar. Lo siento, no puedo decir que algo me gusta cuando estoy horrorizada, aunque tampoco soy de las que dicen las verdades a la cara en plan: Tía, te acabas de echar 15 años encima y has perdido de golpe todo el aura de glamour y bohemia que tenías. Antes eras pianista, ahora eres una señora como todas las demás. Ahora mismo mando a mis padrinos a tu peluquera porque esto no puede quedar así.

Supongo que su encanto personal seguirá intacto, que seguirá siendo igual de profesional que antes, que su cerebro no habrá perdido ni un ápice de capacidad tras la ejecución sumaria de sus bucles dorados, pero a mi se me cayó un mito. Otra tía que después de tener dos hijos y rondar la temida cuarentena se corta el pelo a lo chico porque es más cómodo y se la repanpimfla a estas alturas estar guapa. ¿Porqué el 80% de las madres de la clase de mi hijo llevan el pelo que no les llega a los hombros? ¿Porqué casi ninguna se maquilla, ni se pone tacones ni hace deporte? ¿Es obligatorio convertirte en una “señora de mediana edad” a partir de los 35? Miedito me da cada vez que me encuentro a una ex compañera de instituto, diría que parecen mi madre, pero mi madre es más elegante y moderna.

El viernes quedé para almorzar con una buena amiga también de mi edad que es diseñadora. Una de esas quedadas refrescantes y deliciosas que le hacen el mismo bien a tu alma que un mes de gimnasio a tu cuerpo. Aparecimos las dos en esa soleada mañana con shorts vaqueros. Ella los acompañaba con una camisa a cuadros de Mango que le quedaba de coña y yo con un jersey amplio y ligero con una calavera (fina y elegante, en mi línea) Ella con sandalias de cuña y yo con botines biker con hebillas. Ambas con melena al viento y gafas de sol. No es porque no tenga abuela, pero si hubiéramos pasado por delante de un cuartel de bomberos habría sonado la sirena. Pues por casualidad en la misma cafetería en que recalamos, estaba una ex compañera mía de trabajo con una amiga inmersas en los mismos menesteres en los que íbamos a enfrascarnos nosotras. Lo mismo: las dos de nuestra quinta, las dos con estilos parecidos (Dios los cría y ellos se juntan) y las dos con unas pintas de maruja rancia que tiraban de espaldas. Pelo corto, cara lavada, lunares grandes, lazos, prendas de la sección de señora del C&A, un par de cromos. Yo recordaba a esta chica de la oficina, con sus vestidos entallados, sus tacones y su melena rubia recogida en un moño, muy ejecutiva profesional…¿Pero qué le ha pasado???!! Ah, sí, que va a cumplir 40 y tiene 2 niños. Ala, a tomar pol culo la autoestima y el me gusta lo que veo en el espejo. Engordemos sin control, cortémonos el pelo, tiremos a la basura tacones y rimel y a partir de ahora nos aconsejará sobre ropa la tía Manoli la del pueblo.
Pues recuerdo también que hace años su marido estaba bueno, ¿le habrá pasado lo mismo y ahora será un señor calvo con barriga, pantalones con pinzas y camisa de cuadritos manga corta de Dustin?o estará igual de bueno pensando: Esta señora se ha comido a la chica de la que me enamoré.

Yo sigo en mis trece. Me niego a volverme comodona y rancia por el hecho de cumplir años. No pienso prescindir de mi melena, aún me cabe la ropa de Inditex y nado un par de veces a la semana en el carril de los jacos tatuados, en lugar de en el de las señoras con gorrito de flores. Hay que cuidarse, sin obsesiones y respetando lo que la genética te ha dado, pero cuidarse. Me gusta gustarme a mi misma y al jaco poderoso que me aguanta. Mis máximas para estar bien son: Hacer deporte regularmente, comer sano, follar todo lo posible y ser optimista. Y que le den morcilla al calendario!!

Por cierto, me están empezando a salir patas de gallo, pero son de sonreir ;)

3.5.13

Cuando Arturo se pone romántico



Existen dos clases de románticos. Los que lo son y les encanta y viven su vida de acuerdo a las leyes del romanticismo y los que no se tienen a si mismos por románticos ni sentimentales, pero a veces, hacen algo romántico sin darse cuenta.

Tengo un amigo que cada año el día de su aniversario, le regala a su novia, ahora su mujer, el mismo número de rosas rojas que años llevan juntos. Y ya lleva 9. Ella encantada de la vida, espera ansiosa el momento en que el florista irrumpa en su despacho con las flores y a ambos les chifla el asunto. No os creáis que el tipo es un flacucho enfermizo y gafitas que sólo lee a Benedeti, ¡qué va! Es un tío bastante guapo, grandote y muy deportista que rara vez no lleva nada de North Face, pero es un romántico. Pues lo siento chaval, te quiero un montón pero a mi lo de las rosas me parece una cursilada y como se te olvide un año te va a caer la del pulpo.

Yo leía bastante a Becquer en mi adolescencia. Más las leyendas que las rimas, pero las rimas también. Ese sí que era un romántico. De puro romántico han sobado tanto sus versos que ya ni los intentamos entender en toda su profundidad.

Hoy la tierra y los cielos me sonríen,

Hoy llega al fondo de mi alma el sol.

Hoy la he visto, la he visto y me ha mirado,

¡Hoy creo en Dios!

¿Te imaginas hacerle sentir esto a un hombre? Es para tirártelo un par de veces al menos, al pobre. Aunque ve con cuidado, porque si se pone así por una mirada, igual lo matas de un infarto cuando te vea cabalgando desnuda sobre él como una amazona en celo. Tú verás. A mi no me van estos especímenes de verbo florido y mirada lánguida, ni aunque escriban tan bien como este poeta.

Luego están los otros, los que no hacen cosas románticas, los chulitos curtidos en mil batallas que no se enamoran (casi nunca) ni se dejan llevar por el corazón, como los protagonistas masculinos de las novelas de Pérez-Reverte. 

Acabo de terminar El tango de la Guardia Vieja, su última novela, y me ha dejado loca, casi tanto como la anterior (El Asedio, mi favorita hasta la fecha junto con el primer Alatriste) Qué hombres, ¡qué hombres! Espero no llenar esto de spoilers por si pensáis leerlas, pero ¡qué hombres! El Capitán Lobo y Max Costa. Ambos muy diferentes pero con finales muy similares. Un par de hombres a los que las mujeres en general no han importado demasiado a lo largo de su vida, las han utilizado igual que ellas a ellos, pero llegado el momento saben distinguir de entre todas las que arrugaron sábanas junto a ellos, aquella por la que vale la pena jugarse el tipo y la dignidad (y perderlo, como sospechaban que iba a ocurrir) para que ella gane y siga su camino. Nunca he hecho esto por nadie, pero por ti, lo hago. Diossss. Cuando es real, cuando es cierto, esa clase de gestos nos vuelve locas, nos desarma, nos descoloca.

Cuando un tío al que no has conocido más que follamigas y que prefiere madrugar para hacer deporte a ligar hasta las tantas en un garito mientras se emborracha, te manda sin previo aviso una carta con sello y todo, de las que deja el cartero en el buzón, con una sola frase escrita de su puño y letra en mitad de la página abriéndote su corazón, lo mínimo que puedes hacer es enamorarte.

Advertencia. Cuando es real, cuando ella te importa de verdad y no sólo estás intentando llevártela al catre, porque tarde o temprano te pillará, y no hay nadie más temible que una mujer despechada.

15.2.13

Lo intentan, pero no


¡Soy supermalote!

Hoy he comido en un 100 montaditos. En una zona elevada 4 escalones con respecto al resto del restaurante. Bancos corridos y mesas. Allí estábamos nosotros, rumiando tan ricamente, cuando un par de tipos duros han entrado haciendo ruido, hablando alto, moviendo los hombros al caminar. Risotadas y la frase “no sea que te conviertas en un peligro para la sociedad” flotando en el aire cuando he levantado la vista porque su actitud estaba pidiendo a gritos que lo hiciera.Y como no tenía prisa por largarme….Se me ha afilado el colmillo.

Dos chavales de no más de 20 años con una cara de buenos chicos que tiraba de espaldas. Rozando el límite de lo panoli, para ser más exactos.

Se han sentado justo en frente de nosotros, encajonados en un rincón. Flequillito y Silbador, los llamaremos. Flequillito es tan estrecho de hombros como ancho de caderas, y su pantalón multibolsillos no ayuda nada al conjunto. Gafas metálicas y acné mejillero ¿o será pajillero? Silbador es el guay de la pareja. Es más alto, más delgado y lleva el pelo más de punta que Flequillito, y no tiene granos, aunque gasta unas orejas de soplillo del 12. Es el más atractivo de los dos (juas, juas, juas) lo sabe y se hace notar. Modelazo del muchacho: cadena enoooorme sujetacarteras (me encanta este accesorio macarra cuando lo lleva un motero para que no se le vuele la cartera del bolsillo de atrás) con un polo de rayitas verdes y blancas. ¿? ¿Cadena con un polo de rayas???¡¡¡Camiseta negra, tolai!!! Sólo puedes llevar una cadena sujetacarteras con una camiseta NEGRA. Como mucho con una verde militar. Está en todos los manuales de estilo. Asignatura de primer curso del Diplomado en Macarrismo. 12 créditos. Igual que no puedes llevar un smoking con corbata, pues eso. ¡¡¡Gañán!!!

Primer acto de Soy Steve Mcween fallido: Cuando Silbador ha ido a pedir, Flequillito le obstruía el paso, y en lugar de esperar a que se levantara y le dejara pasar, como es un tío duro, ha optado por ponerse de pie en el banco y pasar por detrás de su amigo. Dicho y hecho, y no ha visto la pedazo lámpara de hierro que tenían sobre sus cabezas y se ha dado una leche contra ella que no nos hemos puesto a aplaudir por lástima. Para resarcirse del ridículo, en lugar de bajarlos, ha saltado los 4 escalones de golpe para llegar a la barra. Si se llega a caer de nuevo busco la cámara oculta….

Segundo acto de soy Steve Mcween fallido: Cuando Flequillito se ha ido a por la comida, Silbador se ha puesto a silbar una melodía, se ha repantigado en el banco, ha puesto un pie encima del mismo en actitud provocadora (él y su polito de rayas) y ha llamado a su madre para decirle que no iba a ir a comer. Ahí estamos. Mamá, que no iré a comer. Bonico...¡Coño!, es que hablaban muy alto y los teníamos en frente, y a estas alturas de la fiesta ya me sentía inmersa en pleno experimento sociológico. Me ha costado contener la risa ante tamaño despliegue de gestos, aspavientos, tocaditas de tambor con el tenedor, risotadas…Ay por dios…Pobrecitos…Si tenían una carita de no haber copiado en un examen en su vida…
Yo no es que sea Kat Von D pero llevo décadas adorando a los tíos duros, los de verdad, así que me tomo la libertad, querido Silbador (lo de Flequillito con pasar por la pelu y el gimnasio podría solucionarse un poco, al menos no era ruidoso) de darte unos cuantos consejos para que cuando cumplas los 30 puedas parecerte un poco más a los tíos que follan sin pagar ni suplicarlo.

  1. Introspección. Un tío duro no necesita demostrarlo todo el tiempo a todo el mundo en todas partes. Él sabe que lo es, se la pela que lo sepan los demás.
  2. Negro. Un tío duro siempre lleva algo negro. Nada de estampados, rayas, logos ni gilipollas jugando al polo del tamaño de un autobús en tu polo. De hecho, nada de polos. Como mucho uno negro para cuando tu madre (porque vives con tu madre, criaturita) te obligue a ir a la boda de tu prima.
  3. Cállate. A nadie le interesa como silbas, ni tu opinión sobre la camarera, ni el tamaño del pedo que cogiste el sábado. Un tío duro habla lo justo y no le mola nada que los demás escuchen sus conversaciones. Y yo te estaba escuchando aunque no quisiera, almendrita garrapiñada.
  4. Tu amigo. Un tío duro puede tener amigos feos y frikis pero está orgulloso de ellos y no se pasa el día intentado quedar por encima. Eso es de ser un niñato gilipollas.
  5. Tiempo. Sirva en vuestro descargo que sólo tenéis 20 años. Si trabajáis estos puntos, quizás cuando tengáis 35 seréis lo que se dice un Hombre.

9.2.13

Pero...¿Cuándo me hice mayor?


No te esfuerces, mona, te has convertido en una Señora.
Esta es una de las preguntas que desde hace una temporada sacude mi cerebro cual mosca cojonera. Mis amigos empiezan a cumplir 40. Bueno, también tengo amigas con los 30 recién estrenados, y otros que ya dejaron atrás ese paso de “añeros” a “entones” y han sobrevivido, pero en un par de años vamos a caer todos los del grupo.

La primera vez que pensé que me estaba haciendo mayor fue al independizarme, aunque entonces fuera divertido y salvaje, porque por fin no tenía que rendir cuentas a nadie de mis idas y venidas y podía comer pizza 5 días seguidos sin que mi madre me diera la chapa. Pero con la llegada de las facturas y de cosas tan apasionantes como limpiar el baño o hacer la colada me dije ¡coño! Me estoy haciendo mayor. Bueno, con eso y cuando me ví ridícula un día que iba a salir de fiesta con un top ombliguero. Igual no estaba ridícula, pero con 32 años, o eres Leticia Sabater y te la pela hacer el ridículo o mejor guarda el ombligo a buen recaudo hasta el verano, y los tangas de Piolín (si has tenido huevos de llevar alguno), tíralos directamente a la basura.

El otro día hablaba con una amiga que había comprado como regalo para otra amiga (ambas de 31) un pijama “monísimo” con los enanitos de Blancanieves. Yo le pregunté a qué edad creía ella que debían dejar de ponerse pijamas de dibujos animados y pasar a la seda y al liguero. Para mi esa edad fueron los 27, aprox. Para ella todavía no había llegado. Vaya, pensé, las que estamos acabando la treintena nos aferramos a ella del mismo modo que las que acaban de entrar se aferran a los 20 porque se ven muy jóvenes todavía para lo que se supone que implica la treintena: hipoteca, marido, hijos, destroce de cuerpo con los embarazos y que de un día para otro, todo el mundo te llame “señora” porque tienes más de 35 años y vas empujando carrito.

Esto último es curioso (y humillante, joder). Un carrito de bebé te echa 10 años encima y otros tantos kilos. Intentas seguir siendo tú mientras lo empujas, llevas la misma chupa de cuero, el mismo eye liner en los ojos, la melena al viento, las botas biker y las Okley negras que son lo menos marujo que encontraste en la óptica bajo el epígrafe “gafas de sol para mujer”. Pues no hay manera. Soy una señora con un bebé. Me he hecho mayor. Ahora sólo me falta asumirlo.

¿Quiere eso decir que me toca mirar en las revistas los artículos de maquillaje que te “quitan 10 años de golpe” en los que te explican trucos anti edad sobre la cara impoluta de una modelo de 19 años retocada con Photoshop? ¡Manda güevos!

Supongo que los tíos también tendrán sus momentos de agobio con el tema calendario. Debe de ser duro mirarte al espejo un día y darte cuenta de que te estás quedando calvo lo quieras o no, con la de polvos que te ha conseguido ese gesto canalla de pasarte la mano por el pelo…Tener la certeza de que a casi ninguna mujer le resultan atractivos los calvos a no ser que se llamen…No, no puedo decir ahora el nombre de un calvo que me ponga porque no lo hay, y menos aún el de un tipo que se está quedando calvo e intenta disimularlo con gomina, peinándose hacia delante en un vano intento de tapar sus entradas, o peor aún, dejándose el pelo largo a ver si le tapa la pista de aterrizaje. Y ellos lo saben. Saben que no nos gustan los calvos ni los bajitos. Bueno, los que son más bajitos que nosotras. Eso al menos tiene remedio, búscatela chiquitita y espera que no sea una de esas que miden 1’50 pero le gustan los de 1’80, que también las hay.

Supongo que para algunos (creo que lo entenderán más las chicas que vosotros, sí vosotros, esos Peterpanes que nos llamáis "señora" aunque sólo os saquemos 5 años) este será un discurso superficial, sí, igual lo es. Mañana será otro día. Seguro que si viviera en la edad media mis preocupaciones serían otras. A ver, a mis treintaytantos pero en el siglo XIII…Mi mosca cojonera sería cómo conseguir llevar algo que comer a mis últimos 6 hijos, porque los 5 mayores están muertos por la peste o la guerra e intentar mientras tanto que no me quemen por bruja porque he opinado en contra del derecho de pernada después de que se lo hayan aplicado a mi hija de 12 años, porejemplo. Al menos ahora podemos opinar, aunque sólo nos miren para “deja pasar a la señora del carrito” Diosss, canija, ¡anda de una vez! Porque necesito recuperar mi estatus de Mujer antes de que sea irreversible lo de Señora y me dé por comprarme medias de compresión, zapatos de horma ancha y hacerme la permanente. Cagüenlaputa.

2.1.13

La ira de un hombre tranquilo




Pégame...Un par se polvos si eso.
Conste en acta que no soy partidaria de la violencia gratuita, de los matones y de los buscabroncas que por haber ido tres meses al gimnasio a hacer valetudo ya se creen Chuck Norris. Pero tampoco me va el rollo Gandhi de aunque te estén dando pal pelo, tu aguanta estoicamente sin mover un dedo, pegar es caca, niña mala que no te va a querer nadie, que ya vendrán los del Samur a recoger tus pedazos.
Yo apoyo el término medio, que es donde dicen, está la virtud. Se trata de que cuando no hay más remedio, cuando eres tú o el otro, o cuando la ocasión lo requiera y sea necesario el empleo del “guantazo bien dao” sepas darlo bien y sepas encajar lo que te venga como consecuencia, y si tiene que venir el Samur, que venga con dos camillas.

Todo esto viene porque al parecer, Olivier Martinez, actual novio de Halle Berry, le ha calzado una paliza soberana al ex de su señora por no sé que razón ni me importa. Pero la cosa es que después de su intercambio de opiniones con Monsieur Martinez, la cara del muchacho quedó como un mapa físico de España, y los nudillos de Olivier más pelados que mi cuenta corriente. Vale que soy fan del gabacho, de su mirada de fiera, de sus pómulos, de su boca que parece hecha para decir “vule vu chuché avec mua” (lo habéis visto en los anuncios de perfume, pa comérselo en un creppe! qué hombre, QUÉ HOMBREEE) Ya, ya, reconduzco. Pues eso, ya sé que soy injusta, que Olivier parte con ventaja, encima de estar tremendo y conducir una Triumph, va y resulta que es hijo de un boxeador que al parecer le enseñó de pequeño a algo más que a ir en bici. Y cuando su dama se vio en apuros porque su ex se puso tonto, el franchute sin cortarse un pelo y sin esperar a que lo resuelvan nuestros abogados, nos veremos las caras en el juzgado, tú no sabes con quien estás hablando, la defendió dándole al modelo canadiense un par de manitas de pintura en su carita de rosa. Yo habría optado por una solución más diplomática, la verdad. Les habría propuesto un trío, directamente. Ya puestos a que se den de guantazos, que lo hagan sin ropa, que mola más.

El pobre Gabriel before and after Olivier
Que noooo, que no hemos de solucionar las cosas a golpes. Hemos de agotar la vía del diálogo primero, pero como dice el padre de un amigo mío, si al final no queda otro remedio y te has de dar…que sea a atravesarlo.

Yo espero no verme nunca en una de esas, porque soy muy buena insultando con mi fina ironía y mi sarcasmo legendario, pero tengo la fuerza de una...chica, ¡maldita sea!
Cuando hacía Full contact, tenía que acertar unos 15 golpes y esquivar como una docena antes de hacerle algo a mi contrincante, y sin embargo, con que él acertara un par de veces yo ya tenía que rendirme. Así que, en caso de extrema necesidad, en lugar de lucirme con directos de izquierda, mejor emplear la técnica de patadaenlaspelotasyacorrersehadicho.

Hace años, el matón del barrio faltó al respeto en público al padre de mi noviete. El señor, sabiendo que el chico era un descerebrado sin remedio, lo dejó correr, pero mi chico, la siguiente vez que lo vio, se acercó a saludarlo tranquilamente, y sin levantar la voz, sin insultos, aspavientos ni apuntarle con el dedo, le dijo mirándole a los ojos: como vuelvas a faltarle al respeto a mi padre, te abro la cabeza. Estás avisado. El matón se envalentonó, pero my man ya había dicho lo que tenía que decir y se marchó tan tranquilo como había llegado. Cuando su madre se enteró del incidente, le dijo emocionada: Que buen hijo eres, te habrías dejado partir la crisma por tu padre…Contando con que el matón lo habría descuartizado. Yo creo que el idiota ese del tamaño de un toro y el cerebro de una medusa no habría podido con mi novio. Ese no sabía que se enfrentaba a la ira de un hombre tranquilo. Y esa es la ira más temible.

3.12.12

¿Quién quieres ser de mayor?

61 añitos tiene la señora


La mayoría de los hombres se aturullan cuando alguien les pregunta sobre si determinado tipo les parece guapo o les gustaría parecerse a él de alguna manera. A nosotras no nos cuesta nada admitirlo de una mujer, siempre y cuando sea famosa y esté absolutamente fuera del alcance de la cama de tu hombre, claro. Lo mismo sucede cuando hablas de cómo te ves con el paso del tiempo. Ellos no piensan en esas cosas, pero nosotras le vamos dando vueltas de vez en cuando para ir encauzando el fondo de armario. ¿Cómo te ves dentro de 25 años? No me refiero en plan trabajo, vida, estado civil…Me refiero a tu aspecto. ¿Quién o quienes son tu referencia de cara a envejecer físicamente?. Un jueguecito estúpido que planteo en esta fría mañana de diciembre, nada más.

 Cuando tengas digamos 60 tacos, ¿Te gustaría ser tipo Isabel Preysler, siempre discreta y elegante, o preferirías un aspecto más Anita Obregón, sexy, sexy, sexy? ¿Te imaginas tipo gran dama de la escena como Meryl Streep, por ejemplo, o te gustaría más poseer la excentricidad diseñatriz de Grace Coddington, la directora creativa de Vogue USA o el rollo activista de Susan Sarandon, novio treintañero incluído? Esa será mi Zenia, seguro, ja,ja,ja. ¿Te va más el pijerío chic de Inés de la Fressange o de Carine Roitfeld, o el poderío italiano de Monica Bellucci? Aunque esta última no vale, por un lado porque TODAS queremos parecernos a ella y por otro porque aún no ha cumplido los 50 y yo hablo de señoras ya con  edad de tener nietos.

Dicho esto, ahí va la mía. Yo de mayor quiero parecerme a Chrissie Hynde. La cantante, guitarrista, compositora y alma mater de The Pretenders. Vaya pedazo de señora. Me ha gustado desde que era una cría. Cuando todas mis amigas quinceañeras querían parecerse a la Marta Sánchez de Olé Olé (cuanto daño hicieron esa permanente y esas mechas fulánicas a muchos looks de instituto), a mi ya me gustaba esa tipa flaca con flequillo XL, camiseta negra, Fender Telecaster al hombro y toneladas de actitud rockera.

La última vez que la vi en concierto fue en Barcelona hace unos años, cuando la Señora Hynde andaba ya camino de los 60. Allí estaba yo, cerveza en mano con la boca abierta repitiendo hasta quedarme afónica Don’t get me wrong!! Y allí estaba ella, encima del escenario, con unos vaqueros negros ajustados, botas de medio tacón, una sencilla camiseta negra, abierta de piernas dándole con toda su alma a la guitarra mientras compartía micro con un bajista que podría ser su hijo. Más seca que un gremlin bien educado. Más chula que uno de Lavapiés. Más sexy que todas las conejitas de Playboy juntas. ¡Qué tía! Sin vestir de Prada, sin joyones, sin botox. Armada sólo con su personalidad arrolladora y esa mirada desafiante de vuelta de todo debajo de ese inmenso flequillo. Con un par.

Pienso ir con estas pintas al bautizo de mi primer nieto.
Me gusta esa actitud de camionero que se gasta. Hay que ser muy garrula o muy auténtica para ir por la vida así, y yo creo que lo de Chrissie, igual que lo de Loquillo (otro que tal) no se puede forzar. Son así de nacimiento. O no los soportas o eres incondicional, y yo soy incondicional de ambos. Me resulta irresistible una mujer que hace “cosas de chicos” (como liderar una banda de rock durante más de 30 años) mejor que muchos chicos. En los 80, cuando las cantantes, que no líderes, de grupos musicales llevaban cardados imposibles, pendientes desmesurados y medias de color, ella ya iba con su sencillo uniforme de roquero en plan esto es lo que hago, esta es quien soy, no me mires las tetas, sólo escúchame. Sin enseñar escote ni mover el culo. Sólo componiendo enormes canciones. Aunque su lista de ligues ha sido legendaria e incluye ejemplares tan extraños como el mismísimo Sid Vicius. ¿En qué estaves pensant Chrissie?

Pero no sólo de la apariencia viven las rockeras. Chrissie también me gusta porque es una activista de Greenpeace y Peta reconocida, con muchos años de lucha en las espaldas. No se casa con nadie excepto con su música y con sus ideas. Pasa de modas y hace con su vida y con su aspecto lo que le da la gana, no lo que dictan las revistas de moda. Es una tipa a la que admiro y con la que me encantaría tomarme unas cañas y que me cuente batallitas. Yo de sesentona quiero parecerme a Chrissie y escandalizar a las vecinas en la peluquería. Ja,ja,ja.

Y por supuesto, como buen rockero que se precie, cuando se pone en plan moñas, emociona más que la discografía completa de Luis Fonsi. Dejo aquí una prueba con la superversión que hace de Creep de Radiohead, y eso que la original de Radiohead es brutal.

16.11.12

Esos días en que estás tontorrona


Tengounacosaquemeardedentroooo...

A ver si a vosotras féminas que frecuentáis este blog también os pasa. Hay días en que sin venir a cuento tienes el cuerpo rumboso, retozón, lúbrico, facilón, asilvestrado, musical. Días en que te miras en el espejo después de la ducha matutina y te dices: nena (nena es algo que sólo te puedes decir tú, tu padre o Jak Teller sin que le pongas cara de perro feminista) Pues eso, que te dices: nena, hoy estás de tremenda que si yo fuera un jaco australiano te ibas a enterar ahora mismo de por dónde se va a Cuenca, ¡morenaza!.
Dicho en fino, que sales al mundo eróticamente cargada. Serán las hormonas o algo. Lo curioso es que los hombres cuando tenemos un día de estos tontorrones a veces se dan cuenta, lo notan, lo olfatean.

Ejemplo que me ocurrió hace un par de semanas. Estaba con la moto parada en un semáforo en la Gran Vía de mi ciudad. 8 de la mañana. Día rumboso para mis hormonas. Casco integral, guantes, vaqueros y botas, chupa de cuero abrochada hasta arriba (vamos que no enseñaba ni la punta de la nariz) y se me para al lado un pavo en una Monster roja. Noto que me está mirando, ladeo la cabeza ante su interés, me sonríe debajo del casco y me dice:

-         ¿Dónde vas?
-         A trabajar – respondí.
-         Yo también, pero me iría a almorzar por ahí…
-         Au! –fue mi contestación.

Nos reimos, el semáforo cambió y tras un adiós breve con un movimiento de casco cada uno tomó su camino para seguir con su vida.
Vale, es sólo una anécdota chorra, pero cada semana paran a mi lado en los semáforos decenas de moteros. ¿Porqué precisamente me sonríe y me habla uno (montando una Monster además, mis bragas por los suelos) ese día en que iba yo rumbosa pensando en las cosas que le rechupetearía al protagonista de Justified si me lo encontrara en un motel de Kentucky? ¿Casualidad? ¿Me olió las feromonas? ¿Será que iba dejando rastro por la calzada y no precisamente de aceite?

Al parecer es muy normal entre nuestros colegas del género masculino el ir así por la vida, con las hormonas revolucionadas y el cuerpo presto a un sivoyconloquetedoy ante cualquier amago de fémina dispuesta, pero al menos a mi no me pasa todos los días el tener el cuerpo acelerado de esa manera. Y eso que nosotras lo tenemos más fácil para disimular, que puedes estar cachonda como una perra en mitad de una reunión de trabajo por culpa del traductor de polaco que ha traído el cliente y no darse cuenta nadie (bueno, a lo mejor el traductor un poco sí, ejem, que se te van los ojos, nena). Eso mismo en el caso de ellos supondría un problema grave cuando se levanten todos para despedirse y uno no pueda mantener la verticalidad. Alguna ventaja tendríamos que tener en los asuntos del refocile.

Creo que fisiológicamente hablando nos coincide con los días de la ovulación, ¿puede ser? Igual tiene que ver con el instinto de procreación que seguimos manteniendo de cuando éramos (todavía) más animales que ahora. Con el rollo ese de: Homo Erectus, porfa, fecúndame hoy que además de ser mi día fértil va y resulta que me apetece muchísmo.

La ventaja que tiene en estos días el hecho de estar emparejada es evidente. Un email corto y directo y sabes que tu Hombre estará al pie del cañón dispuesto a quitarte ese desasosiego en cuanto llegues a casa. Además, como son prácticos hasta la médula, a él le importa un pito si vienes desmelenada por culpa de un traductor de polaco o porque te ha multado la Guardia Civil. Él es quien se lleva el premio.

16.7.12

Nooo, no le digas eso!


NO debes decirle nunca a un hombre...

Cualquier cosa sobre su pene que no sea ¡¡Dios, es enorme!!! Por supuesto, es evidente que NUNCA debes decirle que la tiene pequeña, eso es letal para su autoestima (y para vuestra relación), pero no es recomendable ninguna otra comparación, mención o símil. La unidad de medida para un pene es el extintor. Todos la tienen como un extintor. Menos de un extintor los acompleja. Menos que un extintor es una birria incapaz de dar placer a una mujer. Menos que un extintor es un micropene. Joder, qué “delicaitos” son con el tema tamaño…

Que se está quedando calvo. Él ya lo sabe, por supuesto, pero se peina hacia delante para que TÚ no te des cuenta de que sus entradas ya parecen las de un estadio de primera división, cuando tú te diste cuenta hace ya un par de veranos de que nunca más podría llevar flequillo.

Que te duele la cabeza. ¡¡Eeeh!! Que a veces es verdad!! En serio, a nosotras también nos duele la cabeza y sólo es que nos duele, no significa que no queramos acostarnos con vosotros porque no la tenéis del tamaño de un extintor y os estáis quedando calvos. Lo que les mosquea, tú…Y como te duela un par de días seguidos, ya se quieren ir de putas…qué poco aguante!!

Cualquier cosa relacionada con su madre. ¡¡Campo de minas!! Def con 2!! Puesta a la defensiva automática. Pero tíos, si 2 de cada 3 veces que nuestras madres nos dicen algo, nos toca las narices, el porcentaje de que nos las toque lo que nos dicen vuestras madres es 4 de cada 5 veces. Y eso es tan habitual como que nos duela la cabeza después de un día de curro salvaje y regla recién estrenada.

Corregirle. Ya sabéis lo que quiero decir. Un HOMBRE jamás se equivoca. Ni de camino, ni del número de veces en que Rossi ha ganado el mundial de motos ni de dónde está el clítoris de su nueva follamiga. Ni se te ocurra corregirle o desatarás las 10 plagas bíblicas!!

NO debes decirle nunca a una mujer...

Vieja, mayor, de edad avanzada... Diosss. Esos son términos absolutos, tío!! O está clarísimo que te saca 25 años o no la llames mayor, sino “eres mayor que yo”. Está claro que una señora de 80 años es vieja, pero también lo es una de 25 para uno de 15. Lo de vieja, bórralo de tu vocabulario. Y lo mismo digo para la soplapollez esa de que te conservas bien. Si te parece que se conserva bien, le dices que está estupenda y punto.

Gorda. Si le sobran 30 kilos, es evidente que es gorda, y ella lo sabe y lo lleva con salero, o con dignidad, o como puede y las cabronas de sus glándulas le dejan. Pero si le sobran 8 o 10 kilos (o lo que es peor, si TÚ crees que le sobran 8 kilos pero a lo mejor ella cree que está genial como está), puedes hundirla en la miseria. ¿Quién necesitaba tu opinión, Calamar con micropene? Si le sobran kilos, seguro tiene un buen par de tetas. ¡¡Céntrate en eso, so lila!!

Fea. Ostras, es uno de los peores insultos que le puedes decir a una mujer, sobre todo en público. Con lo simple que parece. Debe de doler en el alma que alguien a quien estás intentado impresionar te diga: ¡Cállate, Fea! Ufff, directa al centro de la diana. Ni eres un cardo, ni un pie (esa me encanta para decírsela a un tío: Tía, el nuevo novio de fulanita es un pie.) Sólo fea. Son las tres letras más crueles del abecedario.

Puta. Ja,ja,ja, ¡Que va!! Está taaaan sobado que ya ni ofende. Es lo primero que os sale de la boca cuando una mujer no os da lo que esperábais. Puta, zorra, guarra o equivalentes. Dadle otra pensada al término, venga, que lo de puta ya aburre.

Que parece su madre. Iiiiuuuuug….Doloooooooor. Os cuento un secreto. Uno de los principales objetivos de las mujeres cuando llegan a adultas es NO parecerse a sus madres en nada. Aunque las quieran con locura. Es más, aunque algunas seamos madres….¡no queremos parecer madres!!!!! Pues si no queremos parecer “madres en general” imagínate que te digan que pareces TU madre!!!