25.2.13

Suiza me cae mal



En estos tiempos jodidos que nos ha tocado vivir, donde unos sacan provecho de la crisis, otros ven desmantelada su vida y el resto vamos aguantando como podemos, existe un reducto de paz y tranquilidad, de fecundidad y pulcritud, donde los pajaritos cantan, las nubes se levantan, no hay chicles pegados en las aceras y todo el mundo es guapo y habla 3 idiomas. Suiza.

Arriba en las montañas tengo un nido, como decía la canción, en ese país amable y abierto de par en par a los inmigrantes, que constituyen nada más y nada menos que el 22% de su población de algo menos de 8 millones de almas impolutas, rectas y sobre todo NEUTRALES.

No se puede ser más neutral que Suiza. Neutralísima en todo y con todos desde el S.XVI, pase lo que pase, caiga quien caiga, aferrada a dos principios inquebrantables: No muevo un dedo por nadie y sólo eres bienvenido si traes pasta contigo.

El suizo (ser humano con pasaporte del país, no bollito azucarado) es el tipo más afortunado de la tierra. Tiene pasta para aburrir, porque para ser suizo no hacen falta chorradas de esas como las que esgrimen los vascos para ser vasco, por ejemplo; haber nacido allí, o tener ascendentes, o cosas por el estilo. ¡Qué va! Eso está pasado de moda y no es propio de una de las culturas más avanzadas del planeta como es la suiza. Para ser un suizo de los de toda la vida, un suizo pata negra, sólo has de tener el suficiente dinero como para que te dejen entrar. Que sea tuyo o robado da igual, nadie te lo va a preguntar. Tú saca la Mont Blanc de platino para firmar los papeles y ¡Voilá! ya estás en el club de los neutrales y puedes empezar a mirar con la ceja levantá a el resto de ciudadanos del planeta desde tu oasis de perfección y buenas maneras.

El afortunado ciudadano suizo manda y decide lo que ocurre en su querida patria mediante una democracia directa que es la envidia de todas las demás democracias. El pueblo se lo guisa y el pueblo se lo come, y el pueblo suizo decide regularmente, para que no se le olvide a los parias que los rodean, que le den por saco a la Unión Europea y a las jornadas de puertas abiertas. Que el suizo es muy suyo para eso de tener las aceras sucias, sanidad gratis para todos y rumanos desocupados en la esquina de su casa de Gstaad. Mejor aprobamos en referendum que cierren las compuertas y que el visado de entrada sea una Visa oro como mínimo.

Un 22 % de inmigrantes, ¡qué nivel, Maribel! Qué modernos y abiertos a todo tipo de culturas son estos muchachos de la cruz blanca y las montañas nevadas y el chocolate Milka. Pero, ¡espera un momento! los inmigrantes suizos tienen nombre y apellidos, como Dani Pedrosa, que no le he echado un vistazo yo a su pasaporte, pero vive en Suiza desde hace años, no como los inmigrantes que vienen a España, que sólo son gente y viven donde pueden. 

Algún día iré de vacaciones al delicioso país montañoso a ver sus impecables calles empedradas con billetes verdes donde todo es paz y harmonía, donde las farolas llevan diamantes incrustados comprados con los dividendos que le da a su gobierno la pasta que los políticos españoles nos están robando. ¡De eso nada, señorita!, me dirán indignadas las autoridades locales. Nosotros no somos aprovechados, somos neutrales. Si a usted le da por fisgonear de dónde vienen los ingresos de sus compatriotas, nosotros somos discretos y dejamos vivir en paz a los nuestros. Mientras no tiren chicles en las aceras…

¿Será envidia cochina? No lo creo. Por supuesto que me gustaría tener la pasta suficiente como para que me admitieran en el club, pero no me fío de la gente que no se moja por nada ni por nadie, nunca. No me fío de la gente que no ayuda a nadie más que a sí mismo. No me fío de los que siempre hacen de mediadores cobrando de ambas partes, sin poner nada de la suya. No me fío de los tipos altos, rubios, guapos, con pasta, con cochazo y sonrisa profidén con los que todas quieren bailar. No me fío de la perfección.

Me cae mal Suiza. En estos tiempos que corren, el país de postal donde viven varios deportistas de élite españoles y donde guardan sus fortunas otros tantos afortunados patrios, se ha convertido más que nunca en el Poncio Pilato del mundo. Yo me lavo las manos y me voy a esquiar, mientras a mi izquierda se mueren de asco y a mi derecha estalla una guerra, pero por favor, Señores Pobres, no se mueran en mi puerta que huele mal y despéjenme el camino porque estoy esperando a unos políticos con maletines llenos de un dinero que ni sé de dónde viene ni carajo que me importa.

21.2.13

I will wait for youuuu

Que buenos, que sucios, que folk y que auténticos los Mumford & Sons.

Me encanta el rollo de que los 4 estén en el escenario en paralelo, lo de que el tío del contrabajo se vuelva tan loco como si tocara una guitarra eléctrica, la pinta de garrulo mecánico del teclista ¡me lo pido!! Me encanta que el cantante parezca un hombre orquesta, y me encanta el barbudo del banjo...Quiero un banjo y un Resonador. Y un cacharrito de esos de lengueta metálica que tocan los sureños como si fuera una armónica y sólo hace dwau, dwing, dingy-dwauuu. Y montar un grupo de folk sureño y roñoso a lo Treme.
Disfrutadlos.

15.2.13

Lo intentan, pero no


¡Soy supermalote!

Hoy he comido en un 100 montaditos. En una zona elevada 4 escalones con respecto al resto del restaurante. Bancos corridos y mesas. Allí estábamos nosotros, rumiando tan ricamente, cuando un par de tipos duros han entrado haciendo ruido, hablando alto, moviendo los hombros al caminar. Risotadas y la frase “no sea que te conviertas en un peligro para la sociedad” flotando en el aire cuando he levantado la vista porque su actitud estaba pidiendo a gritos que lo hiciera.Y como no tenía prisa por largarme….Se me ha afilado el colmillo.

Dos chavales de no más de 20 años con una cara de buenos chicos que tiraba de espaldas. Rozando el límite de lo panoli, para ser más exactos.

Se han sentado justo en frente de nosotros, encajonados en un rincón. Flequillito y Silbador, los llamaremos. Flequillito es tan estrecho de hombros como ancho de caderas, y su pantalón multibolsillos no ayuda nada al conjunto. Gafas metálicas y acné mejillero ¿o será pajillero? Silbador es el guay de la pareja. Es más alto, más delgado y lleva el pelo más de punta que Flequillito, y no tiene granos, aunque gasta unas orejas de soplillo del 12. Es el más atractivo de los dos (juas, juas, juas) lo sabe y se hace notar. Modelazo del muchacho: cadena enoooorme sujetacarteras (me encanta este accesorio macarra cuando lo lleva un motero para que no se le vuele la cartera del bolsillo de atrás) con un polo de rayitas verdes y blancas. ¿? ¿Cadena con un polo de rayas???¡¡¡Camiseta negra, tolai!!! Sólo puedes llevar una cadena sujetacarteras con una camiseta NEGRA. Como mucho con una verde militar. Está en todos los manuales de estilo. Asignatura de primer curso del Diplomado en Macarrismo. 12 créditos. Igual que no puedes llevar un smoking con corbata, pues eso. ¡¡¡Gañán!!!

Primer acto de Soy Steve Mcween fallido: Cuando Silbador ha ido a pedir, Flequillito le obstruía el paso, y en lugar de esperar a que se levantara y le dejara pasar, como es un tío duro, ha optado por ponerse de pie en el banco y pasar por detrás de su amigo. Dicho y hecho, y no ha visto la pedazo lámpara de hierro que tenían sobre sus cabezas y se ha dado una leche contra ella que no nos hemos puesto a aplaudir por lástima. Para resarcirse del ridículo, en lugar de bajarlos, ha saltado los 4 escalones de golpe para llegar a la barra. Si se llega a caer de nuevo busco la cámara oculta….

Segundo acto de soy Steve Mcween fallido: Cuando Flequillito se ha ido a por la comida, Silbador se ha puesto a silbar una melodía, se ha repantigado en el banco, ha puesto un pie encima del mismo en actitud provocadora (él y su polito de rayas) y ha llamado a su madre para decirle que no iba a ir a comer. Ahí estamos. Mamá, que no iré a comer. Bonico...¡Coño!, es que hablaban muy alto y los teníamos en frente, y a estas alturas de la fiesta ya me sentía inmersa en pleno experimento sociológico. Me ha costado contener la risa ante tamaño despliegue de gestos, aspavientos, tocaditas de tambor con el tenedor, risotadas…Ay por dios…Pobrecitos…Si tenían una carita de no haber copiado en un examen en su vida…
Yo no es que sea Kat Von D pero llevo décadas adorando a los tíos duros, los de verdad, así que me tomo la libertad, querido Silbador (lo de Flequillito con pasar por la pelu y el gimnasio podría solucionarse un poco, al menos no era ruidoso) de darte unos cuantos consejos para que cuando cumplas los 30 puedas parecerte un poco más a los tíos que follan sin pagar ni suplicarlo.

  1. Introspección. Un tío duro no necesita demostrarlo todo el tiempo a todo el mundo en todas partes. Él sabe que lo es, se la pela que lo sepan los demás.
  2. Negro. Un tío duro siempre lleva algo negro. Nada de estampados, rayas, logos ni gilipollas jugando al polo del tamaño de un autobús en tu polo. De hecho, nada de polos. Como mucho uno negro para cuando tu madre (porque vives con tu madre, criaturita) te obligue a ir a la boda de tu prima.
  3. Cállate. A nadie le interesa como silbas, ni tu opinión sobre la camarera, ni el tamaño del pedo que cogiste el sábado. Un tío duro habla lo justo y no le mola nada que los demás escuchen sus conversaciones. Y yo te estaba escuchando aunque no quisiera, almendrita garrapiñada.
  4. Tu amigo. Un tío duro puede tener amigos feos y frikis pero está orgulloso de ellos y no se pasa el día intentado quedar por encima. Eso es de ser un niñato gilipollas.
  5. Tiempo. Sirva en vuestro descargo que sólo tenéis 20 años. Si trabajáis estos puntos, quizás cuando tengáis 35 seréis lo que se dice un Hombre.

9.2.13

Pero...¿Cuándo me hice mayor?


No te esfuerces, mona, te has convertido en una Señora.
Esta es una de las preguntas que desde hace una temporada sacude mi cerebro cual mosca cojonera. Mis amigos empiezan a cumplir 40. Bueno, también tengo amigas con los 30 recién estrenados, y otros que ya dejaron atrás ese paso de “añeros” a “entones” y han sobrevivido, pero en un par de años vamos a caer todos los del grupo.

La primera vez que pensé que me estaba haciendo mayor fue al independizarme, aunque entonces fuera divertido y salvaje, porque por fin no tenía que rendir cuentas a nadie de mis idas y venidas y podía comer pizza 5 días seguidos sin que mi madre me diera la chapa. Pero con la llegada de las facturas y de cosas tan apasionantes como limpiar el baño o hacer la colada me dije ¡coño! Me estoy haciendo mayor. Bueno, con eso y cuando me ví ridícula un día que iba a salir de fiesta con un top ombliguero. Igual no estaba ridícula, pero con 32 años, o eres Leticia Sabater y te la pela hacer el ridículo o mejor guarda el ombligo a buen recaudo hasta el verano, y los tangas de Piolín (si has tenido huevos de llevar alguno), tíralos directamente a la basura.

El otro día hablaba con una amiga que había comprado como regalo para otra amiga (ambas de 31) un pijama “monísimo” con los enanitos de Blancanieves. Yo le pregunté a qué edad creía ella que debían dejar de ponerse pijamas de dibujos animados y pasar a la seda y al liguero. Para mi esa edad fueron los 27, aprox. Para ella todavía no había llegado. Vaya, pensé, las que estamos acabando la treintena nos aferramos a ella del mismo modo que las que acaban de entrar se aferran a los 20 porque se ven muy jóvenes todavía para lo que se supone que implica la treintena: hipoteca, marido, hijos, destroce de cuerpo con los embarazos y que de un día para otro, todo el mundo te llame “señora” porque tienes más de 35 años y vas empujando carrito.

Esto último es curioso (y humillante, joder). Un carrito de bebé te echa 10 años encima y otros tantos kilos. Intentas seguir siendo tú mientras lo empujas, llevas la misma chupa de cuero, el mismo eye liner en los ojos, la melena al viento, las botas biker y las Okley negras que son lo menos marujo que encontraste en la óptica bajo el epígrafe “gafas de sol para mujer”. Pues no hay manera. Soy una señora con un bebé. Me he hecho mayor. Ahora sólo me falta asumirlo.

¿Quiere eso decir que me toca mirar en las revistas los artículos de maquillaje que te “quitan 10 años de golpe” en los que te explican trucos anti edad sobre la cara impoluta de una modelo de 19 años retocada con Photoshop? ¡Manda güevos!

Supongo que los tíos también tendrán sus momentos de agobio con el tema calendario. Debe de ser duro mirarte al espejo un día y darte cuenta de que te estás quedando calvo lo quieras o no, con la de polvos que te ha conseguido ese gesto canalla de pasarte la mano por el pelo…Tener la certeza de que a casi ninguna mujer le resultan atractivos los calvos a no ser que se llamen…No, no puedo decir ahora el nombre de un calvo que me ponga porque no lo hay, y menos aún el de un tipo que se está quedando calvo e intenta disimularlo con gomina, peinándose hacia delante en un vano intento de tapar sus entradas, o peor aún, dejándose el pelo largo a ver si le tapa la pista de aterrizaje. Y ellos lo saben. Saben que no nos gustan los calvos ni los bajitos. Bueno, los que son más bajitos que nosotras. Eso al menos tiene remedio, búscatela chiquitita y espera que no sea una de esas que miden 1’50 pero le gustan los de 1’80, que también las hay.

Supongo que para algunos (creo que lo entenderán más las chicas que vosotros, sí vosotros, esos Peterpanes que nos llamáis "señora" aunque sólo os saquemos 5 años) este será un discurso superficial, sí, igual lo es. Mañana será otro día. Seguro que si viviera en la edad media mis preocupaciones serían otras. A ver, a mis treintaytantos pero en el siglo XIII…Mi mosca cojonera sería cómo conseguir llevar algo que comer a mis últimos 6 hijos, porque los 5 mayores están muertos por la peste o la guerra e intentar mientras tanto que no me quemen por bruja porque he opinado en contra del derecho de pernada después de que se lo hayan aplicado a mi hija de 12 años, porejemplo. Al menos ahora podemos opinar, aunque sólo nos miren para “deja pasar a la señora del carrito” Diosss, canija, ¡anda de una vez! Porque necesito recuperar mi estatus de Mujer antes de que sea irreversible lo de Señora y me dé por comprarme medias de compresión, zapatos de horma ancha y hacerme la permanente. Cagüenlaputa.

28.1.13

La delgada línea gay

¡Paul Walker SELECCIÖN!
He aquí el maravilloso mundo de la publicidad de artículos de belleza. Me gusta la buena publicidad, me gustan los productos de belleza y me gustan las fotos de chulazos, así que hoy tenemos un tres por uno. Publicidad de cosméticos y perfume...En pocos lugares se miente más. Bueno, sí, en el Congreso de los Diputados, pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.

Como recolectora visual de belleza, especialmente masculina, no escapa a mis ávidas retinas ningún anuncio en el que un mocetón aguerrido y prieto quiera venderme algo. Aunque los hombres perfumados no son santo de mi devoción, siempre me paro a mirar las marquesinas de los autobuses cuando las adorna un chulazo. Pero cada vez más, en estos tiempos liberales que corren, me descoloca el anuncio en cuestión. No tengo nada claro si el objetivo de la campaña es que mi amiga María compre el perfume para su hombre, o mi amigo Matías lo compre para el suyo. Conclusión: La publicidad que utiliza a hombres como reclamo, en lugar de incitar a las féminas a lamer la marquesina en cuestión y correr desesperadas a comprar el producto ya que no podemos tener al modelo, ¡¡es cada vez más gay!!

Como una imagen sigue valiendo más que mil palabras, analicemos pues gráfica y sesudamente el tema en cuestión mediante dos supuestos estándar de publicidad masculina de perfume, a saber:


Supuesto número 1. Tío macizo plano medio con torso al aire. Un mismo perfume, Cool Water de Davidoff, y dos resultados muy distintos según el enfoque. Los dos primeros, Josh Holloway y Paul Walker. Que cogía yo una toalla y les secaba despaciiiiiiito cada rinconcete para que no se me constiparan después de salir del mar mirándome a los ojos con cara de yomesecomientrastutemojas.

El segundo, sin embargo, parece que está a punto de subirse a una carroza de sirenas depiladas en el día del orgullo (cuando acabe su orgasmo, claro).

Este tío es tan guapo que marea!!
Supuesto número 2. Primer plano de muchacho con mirada lánguida y profunda porque está pensando en que te amó y te perdió. Enfoque masculino y potenciales compradoras del producto (y ladronas del póster), hembras. Dolce & Gabbana, Light Blue. David Gandhi a los mandos de la nave del amoooooor. Te está mirando a ti. A ti, nena!! A la que se zumbó en su día y tú te fuiste y él quiere que vuelvas para seguírsete zumbando. ¿A santo de qué te fuiste, tía idiota?? ¿No ves cómo te mira!!!??? Haz el favor de volver con ese HOMBRE pero YA o llamo a mis amigas y nos jugamos a los chinos el orden y las posturas en que lo consolamos.

Este otro chaval en cambio, tan mono él, tan tristón y etéreo, te mira a ti, seas quien seas y sea público o no que te depilas más las cejas que tu hermana quinceañera. ¿Seguro que la colonia es for MEN? El te amó y te perdió porque…¡y qué más da!! ¡A otra cosa, que esa foto pierde demasiado aceite!

A ver, señores publicistas. Si pretenden que sean las mujeres las que compren perfume para sus hombres (que raro me suena lo de hombre + perfume, ¿no basta con el after shave? )  por favor, hagan ustedes anuncios para que piensen: quiero que el tipo que se acuesta conmigo se parezca a este, o en su defecto huela como este, o que al menos, mientras me lo tiro, como huele igual que este, consiga que piense en ESTE.

Aunque nadie del mundillo me haya pedido consejo, como soy una metomentodo, me he tomado la libertad de hacer una escala gráfica de heterosexualidad perfumada para que sirva de referencia a los fotógrafos de moda (gays en su mayoría) y diseñadores (otros que tal) de cara a enfocar sus futuras campañas. De nada, de nada, ya sé que la estaban pidiendo a gritos. Si se arman mucho lío con ella, por favor, no duden en contactar conmigo directamente y les haré por un módico precio una exhaustiva selección de modelos, poses y actitudes para que el anuncio les acabe resultando todo lo masculino y sexualmente motivador para las mujeres (nada de gordos peludos cerveza en mano, que os conozco) que sea necesario.



Diesel. MASCULINO      
Spicebomb. UN POCO GAY
Loewe. GAY. Bonita moto, pero gay.
Le male. ¿En serio?. MUY GAY

Plumas y escotazo.TREMENDAMENTE GAY.






15.1.13

¿El hábito hace al monje? Coches para chicas



Fiat 500 Barbie. ¡Qué cuqui!
Desde que mi vida se vio ampliada con la llegada de mi cachorro, además de las dos ruedas, tuve que comprar un coche. Mi coche es normal, gris, pequeño, barato, útil y sin estridencias. Los únicos rasgos de carácter que tiene son un motor bastante potente para el tamaño del coche y las lunas tintadas. A priori parece una macarrada, pero ambas cosas son muy útiles cuando has de adelantar a un camión o el sol aprieta (paso mucho de poner parasoles de las princesas Disney en los asientos traseros). También llevé durante unas semanas el coche de una amiga, un Citroen C3 azul clarito, y desde entonces me dije que jamás volvería a conducir un coche de chicas.

¿Qué es un coche de chicas? Según mi parcial, personal y nada objetiva opinión, un coche de chicas es el modelo más bajo de gama y pequeño de tamaño y motor que fabrica cada marca de coches. Suele tener menos caballos que el carro de Manolo Escobar, cabe en un bolso, y sólo se fabrica en colores pastel. En carretera es incapaz de pasar de 120 ni que lo maten, pero claro, se supone que no lo necesita, porque en España no se puede circular a más de 120km/h…Y es el hazmerreir de todos los demás vehículos que pasan olímpicamente de su culo redondito y suave y le hacen la vida imposible en cuanto aparece en su campo de visión.

Lancia ELLE. ¡Que pocholada!

El mismo recorrido, las mismas rotondas, la misma hora punta en autovía…Con mi bicho gris de lunas tintadas nunca he tenido problemas. Con el C3 azulito…No me dejaban salir en ninguna rotonda, me pitaban en los semáforos porque no aceleraba de cero a 100 en 2,algo, me adelantaban por la izquierda, por la derecha, por encima, por debajo, a empujones, haciendome luces...¡coño, estoy adelantando a un camión, voy a 120 y se supone que no se puede ir a más de 120, pero es que encina esta cajita de cerillas de la señorita Pepis no pasa de 120!! ¡¡Ya me quito en cuanto pueda, leches!!!
¿Se supone que las chicas, mujeres, señoras, hemos de comprar estos cochecitos de juguete? ¿Se supone que nos representan? ¿Se supone que nos son útiles porque en lugar de 120 caballos tienen un retrovisor más grande para que nos podamos retocar mejor el maquillaje en los semáforos?

A mi ni se me ocurriría comprarme uno de estos. Son un peligro en sí mismos (porque no tienen una mierda de motor que te saque de un apuro cuando lo tengas) y por el efecto que causan en los demás. De lejos el resto de conductores te ven y se ponen a la defensiva. Ya está ahí la tía que va en su cochecito de Pin y Pon escuchando a Alex Ubago mientras habla por el móvil con su amiga Maripili. Y automáticamente todo el mundo se pone a adelantarte, se pueda o no se pueda, convencidos de que estorbas.

Y luego las formas y la gama de color. ¡¡Son gominolas con ruedas!! Y luego tenemos para más inri las ediciones especiales. No es bastante teletubi el Fiat 500 que encima te lanzan la edición Barbie (muñeca que me encanta en sus versiones de coleccionista, que tampoco soy una marimacho) Ala, por si había algo de amor propio conductoril por tu parte que destrozar todavía. Al parecer no es bastante nenaza el Lancia Ypsilon, hay que hacer una edición ELLE. O el Ford Ka, que se me saltan las lágrimas sólo de pensar que los mismos cerebros que inventaron el Mustang Shelby hayan podido parir esa cosita agüevada y moñas que no aguanta un viaje de más de 200 kilómetros sin echarse a llorar. Lo siento, soy muy radical, pero del mismo modo que un cupcake ha de ser suavecito, apetitoso y dulce para que apetezca tomarlo con el té de las 5, creo que un coche, aunque sea sin pasarse, ha de tener motor para subir una cuesta, robustez y seguridad para protegerte (al menos que no se convierta en un acordeón si te das contra una farola a 50) y fiabilidad. Lo de que encima mole ya es opcional, aunque en mi caso es un factor importante. Los Volvo, por ejemplo, son lo más en fuerza, motor y fiabilidad, pero son feos de narices. Y a mi no me gustan los feos, ni los coches, ni los tíos.

Coche para ESTA chica. ¡Me lo pido!
Un último apunte. Vaaaaaleeeee….Buscando fotos de “coches para mujeres” (manda güevos) he encontrado uno que igual sí me compraba. A pesar de que incluya el rosa no sólo en el color de su carrocería sino en el nombre del modelo. El Ford Mustang Warriors in Pink. Pedazo de carro. Según mi Mustangcriterio lo del Pink lo compensa con el Warriors. Así mi ego no se verá perjudicado en la carretera ni me sentiré recién salida de Barrio Sesamo por conducir un coche especialmente diseñado para chicas.

2.1.13

La ira de un hombre tranquilo




Pégame...Un par se polvos si eso.
Conste en acta que no soy partidaria de la violencia gratuita, de los matones y de los buscabroncas que por haber ido tres meses al gimnasio a hacer valetudo ya se creen Chuck Norris. Pero tampoco me va el rollo Gandhi de aunque te estén dando pal pelo, tu aguanta estoicamente sin mover un dedo, pegar es caca, niña mala que no te va a querer nadie, que ya vendrán los del Samur a recoger tus pedazos.
Yo apoyo el término medio, que es donde dicen, está la virtud. Se trata de que cuando no hay más remedio, cuando eres tú o el otro, o cuando la ocasión lo requiera y sea necesario el empleo del “guantazo bien dao” sepas darlo bien y sepas encajar lo que te venga como consecuencia, y si tiene que venir el Samur, que venga con dos camillas.

Todo esto viene porque al parecer, Olivier Martinez, actual novio de Halle Berry, le ha calzado una paliza soberana al ex de su señora por no sé que razón ni me importa. Pero la cosa es que después de su intercambio de opiniones con Monsieur Martinez, la cara del muchacho quedó como un mapa físico de España, y los nudillos de Olivier más pelados que mi cuenta corriente. Vale que soy fan del gabacho, de su mirada de fiera, de sus pómulos, de su boca que parece hecha para decir “vule vu chuché avec mua” (lo habéis visto en los anuncios de perfume, pa comérselo en un creppe! qué hombre, QUÉ HOMBREEE) Ya, ya, reconduzco. Pues eso, ya sé que soy injusta, que Olivier parte con ventaja, encima de estar tremendo y conducir una Triumph, va y resulta que es hijo de un boxeador que al parecer le enseñó de pequeño a algo más que a ir en bici. Y cuando su dama se vio en apuros porque su ex se puso tonto, el franchute sin cortarse un pelo y sin esperar a que lo resuelvan nuestros abogados, nos veremos las caras en el juzgado, tú no sabes con quien estás hablando, la defendió dándole al modelo canadiense un par de manitas de pintura en su carita de rosa. Yo habría optado por una solución más diplomática, la verdad. Les habría propuesto un trío, directamente. Ya puestos a que se den de guantazos, que lo hagan sin ropa, que mola más.

El pobre Gabriel before and after Olivier
Que noooo, que no hemos de solucionar las cosas a golpes. Hemos de agotar la vía del diálogo primero, pero como dice el padre de un amigo mío, si al final no queda otro remedio y te has de dar…que sea a atravesarlo.

Yo espero no verme nunca en una de esas, porque soy muy buena insultando con mi fina ironía y mi sarcasmo legendario, pero tengo la fuerza de una...chica, ¡maldita sea!
Cuando hacía Full contact, tenía que acertar unos 15 golpes y esquivar como una docena antes de hacerle algo a mi contrincante, y sin embargo, con que él acertara un par de veces yo ya tenía que rendirme. Así que, en caso de extrema necesidad, en lugar de lucirme con directos de izquierda, mejor emplear la técnica de patadaenlaspelotasyacorrersehadicho.

Hace años, el matón del barrio faltó al respeto en público al padre de mi noviete. El señor, sabiendo que el chico era un descerebrado sin remedio, lo dejó correr, pero mi chico, la siguiente vez que lo vio, se acercó a saludarlo tranquilamente, y sin levantar la voz, sin insultos, aspavientos ni apuntarle con el dedo, le dijo mirándole a los ojos: como vuelvas a faltarle al respeto a mi padre, te abro la cabeza. Estás avisado. El matón se envalentonó, pero my man ya había dicho lo que tenía que decir y se marchó tan tranquilo como había llegado. Cuando su madre se enteró del incidente, le dijo emocionada: Que buen hijo eres, te habrías dejado partir la crisma por tu padre…Contando con que el matón lo habría descuartizado. Yo creo que el idiota ese del tamaño de un toro y el cerebro de una medusa no habría podido con mi novio. Ese no sabía que se enfrentaba a la ira de un hombre tranquilo. Y esa es la ira más temible.