15.2.14

Disección de un pagafantas


Adivina adivinanza...¿Quien es el pagafantas?

Pues sí, nunca es tarde para aprender cosas, y yo aún no había tenido la oportunidad de ver de cerca cuáles son las cualidades masculinas que convierten a un hombre en pagafantas. Si alguna vez he convertido a alguno de mis amigos en esa clase de espécimen, juro y perjuro que no era consciente. Desde que empecé a gustar a los tíos, cuando he dejado que alguno se me acercara más de lo políticamente correcto era porque yo también tenía intenciones aviesas hacia él y si ha sido mientras yo tenía pareja, he procurado dejar claras cuanto antes las condiciones de nuestra relación para que no se llevase a engaño. Bueno, vale, en un par de ocasiones pasó que a pesar de tener pareja yo también tenía intenciones aviesas, pero diré en mi descargo que acabamos liados, así que lo suyo no fue pagafantismo!

Pero ahora he conocido a uno, y llevo unas semanas estudiándolo cual ratoncito de laboratorio en un laberinto. Así que ahí van mis conclusiones sobre el tema en tres sencillos puntos.

Punto uno. Se dice que un pagafantas es un buen tío, pero esto no es exactamente cierto. No es un capullo, pero tampoco un pedazo de pan que haría lo que fuera por ti sin pedir nada a cambio. En el fondo es egoísta, porque todo lo que te hace lo hace porque quiere sexo contigo. Todo lo que te aguanta, lo que te lleva y te trae, lo que te invita, no es porque disfruta de tu compañía o por hacerte feliz, es porque quiere meterse en tu cama, y no tiene huevos para decírtelo a la cara.

Punto dos. Un pagafantas de manual es un pesado y le da igual cómo te sientas tú mientras pueda estar cerca de tus tetas. No se da cuenta de que eso auyenta a las damas más aún que el olor corporal. Ejemplo que he visto yo con estos ojitos que se han de comer los gusanos (qué frase más bizarra) este mes, de un tío con los 30 cumplidos: al pagafantas le mola una tía que juega al tenis como él, así que la machaca durante semanas para quedar a jugar, y ella al final cede pero mejor llamamos a alguien más y jugamos dobles, que es más divertido…Primera señal clara que cualquier tío que vale la pena pillaría: no quiere quedarse a solas contigo. Pero él está encantado, ¡por fin ha logrado quedar con ella!
Ok. Ella se encarga de buscar a otra pareja para el partido, que casualmente son dos tipos más monos que el pagafantas. Ella no tiene raqueta, y se la pide a uno de los guapos (a ti, que eres el organizador NO, a otro, dato que un tío que folla gratis habitualmente notaría y tendría en cuenta pero el pagafantas ni huele) El guapo no tiene más que una y se lo comenta al pagafantas que raudo responde: ¡Yo sí tengo! Voy a llamarla y me paso por su casa a llevársela! ERROOOOR. Ella no quiere que se la prestes tú, aunque le hayas dicho una docena de veces que tienes raquetas de sobra, que puede ir a tu casa a recogerla y que la acercas al polideportivo en coche.
¿Cuál será la deriva de los acontecimientos entonces? Pues que si la única manera que tiene ella de jugar al tenis con el guapo es pasar por el aro con el pagafantas, irá a su casa, se dejará prestar la raqueta y llevar al polideportivo para pasarse después toda la tarde ignorando al pobre plasta. Y este acabará mosqueado, con lo amable y atento que ha sido con la desagradecida. Luego le digo de tomar algo los dos solos y así enderezo la situación….¡¡Tío que no aprendeeeees!!! Y esto nos lleva al punto tres.

Punto tres. Un pagafantas no sabe cuando parar, porque no tiene autoestima. Si la tuviera, se encararía con la tía y le diría: “Mira Maripili, me pones muchísimo, y quiero saber si yo a ti también porque me muero de ganas de que me dejes entrar en tu dormitorio. Te aseguro que no me vas a dejar salir de él”. Y si ella dice “no, gracias” pues a otra cosa, mariposa. Pero como no tiene huevos para hacer eso, opta por la táctica de estar pegado a ella con cualquier excusa hasta que caiga entre sus bracitos flacuchos como una manzana pocha de un árbol (iluso). O lo peor de lo peor, que intente tirarte bocao directamente en lugar de DE-CIR-TE-LO porque hay poca luz y estáis solos (aunque sea en un túnel yendo a casa en bus después del curro y no venga a cuento ni de coña). Cobra segura. Al final, lo que ocurre es que ella cada vez se siente más incómoda con su presencia, porque como el tío en realidad ni se insinúa, ni se decide a poner las cartas sobre la mesa, ella tampoco le puede decir: “tío, no tienes nada que hacer”, porque él incluso podría ofenderse. Es como el perro del hortelano pero en calamar. Porque esa es otra, no hay pagafantas atractivo, es un hecho. Suelen estar tanto por el físico como por la personalidad en la zona gris del que no es nada en concreto. Esas personas que no sabes como describir porque no hay nada en ellos que llame la atención.

Pero no se trata sólo de que sean feos, eso es una estupidez, porque tengo comprobado que SÍ hay hombres de bandera feos como orcos que se encaran con la dama que les gusta cual caballeros medievales y si se caen, lo hacen con todo el equipo, pero se levantan con dignidad. Lo hice y salió mal, pero lo hice. Esos me merecen todos los respetos. Un pagafantas, ninguno.



5.2.14

Paso de revistas



Aviso a navegantes: Este NO es un post sobre trapitos, aunque a priori lo parezca.

Josephine no se qué, modelo de Ellite NY. ¿En serio?
Siempre me ha gustado comprar revistas de moda. He pasado por Barbie tu revista, ¡qué pasa, yo también tuve 10 años! El Cosmopolitan, que la compré durante toda mi etapa de instituto y me ayudó bastante en según que cosas, ejem, y ya en la universidad empecé a aficionarme a Vogue, que para algo es la Biblia. Tengo guardados como 10 o 12 ejemplares del Vogue Colecciones, que es lo más para saber qué se va a llevar la próxima temporada y poder actualizar tu armario (puaaaj, como si pudiera comprarlo). Pues ya no. Dejé de comprarlas. Me he cansado. Ya no son para mí. Me he dado cuenta de lo absurdas que son y lo mal paridas que están. Será que me hago mayor. Y el caso es que ahora es cuando sí deberían ser para mi, porque soy su target.

No puedo con el canon estético de las modelos actuales. En los 90 las reinas de las pasarelas eran unas pedazo de jacas que tiraban de espaldas y decoraban tanto las fantasías de los tíos como las expectativas estilísticas de las catetas adolescentes que éramos. ¿Quién no ha querido tener alguna vez en pelo de Cindy Crawford, los ojos de Linda Evangelista, el culo de Naomi o la boca de Christy? O ya puestos, la cuenta corriente de cualquiera de ellas. Eran mujeres de bandera, parecían mujeres de bandera y las jovencitas queríamos ser (o al menos parecer) mujeres de bandera. Éramos capullas, lo sé, pero es un hecho que no varía con el paso del tiempo. Ellos quieren ser duros, ellas quieren ser guapas. Pues eso.

Luego llegó Kate Moss y se fastidió todo. Que viva la androginia, la delgadez enfermiza y la cara de pocos amigos. La pinta de fumada perpetua. Y ahora toca la infantilización extrema.
Resulta que para vender productos que sólo puedes aspirar a comprar si eres una ejecutiva de éxito (y eso antes de los 30 pocas lo consiguen) te camelan con una niñita de menos de 20. En las revistas de moda hace tiempo que no veo más que caritas de ángel a las que apetece dar un plato de paella después de haber lavado la cara con jabón porque ¡no tienen edad para llevar maquillaje!.
Vale que las modelos siempre han sido altas y delgadas, y ha de ser así, es lógica pura. Muestras mejor la caída de una tela si la mueven unas piernas largas y esbeltas que unas rollizas y cortas, y que no se me subleve nadie por esto, porque el error está en pensar que el producto es el modelo de mujer, cuando lo que estás vendiendo es la tela, por tanto lo que has de mostrar de forma que resaltes sus características positivas es la tela, no la mujer que la lleva, que viene a ser una estantería en movimiento.

Pero volviendo al tema de altas y delgadas, perdón, larguiruchas y escuchimizadas quería decir, ¿dónde pone que han de tener 16 años para anunciar una crema antiarrugas? ¡¡Y encima tienen los huevos de pasarlas por el Photoshop!! ¿Dónde pone que han de dar grima? ¿Se supone que tenemos que sentirnos identificadas con ellas, o lo que es peor, esforzarnos por parecernos a ellas???
¡Pero si yo era así a los en el instituto y era el centro de todas las coñas!! Es que yo era A-SÍ. A los 16 medía 1’70 y pesaba 48 kilos, con un 40 de pie y unas piernas largas y flacas como dos palillos chinos. Y no usaba sujetador porque no había apenas nada que sujetar. Me ha costado muchos años y muchas pizzas empezar a tener curvas, ¿y ahora me quieren vender la burra de la belleza total mis dobles del instituto? ¡Venga ya!!!

Y además estoy mayor. Bueno, no lo estoy, creo que estoy en la mejor etapa de mi vida. Soy lo suficientemente mayor como para que me tomen en serio y lo suficientemente joven como para no temer a las novedades, pero estoy mayor para tragarme el cuento de que mi vida mejorará si parezco la radiografía de un silbido. No me impresionan las niñas lituanas (desde hace unos años todas las modelos son de Europa del Este) con sus caritas lánguidas mostrándome los carísimos pantalones que Prada propone para esta primavera-verano. Además, es absurdo. Los Pokemon los anuncian niños, ¿por qué las niñas anuncian Loubutines? A ver: si el público objetivo de esas revistas son las mujeres de entre 30 y 50 años, que pongan a alguna modelo de más de 25, por favor, que ver tanta niña vestida de señora da repelús.

Así que paso. Ya no me gasto un duro en revistas de moda. Ya sé lo que me gusta y me favorece y me lo pongo se lleve o no. Ahora me compro revistas de cine, de motos, y por supuesto la revista Clan, esa que no falte, que tengo un seisañero en casa que se la lee de cabo a rabo.

Y de celitos nada, que también hay modelos que me gustan. Adoro a Giselle Bundchen y su nariz grande, sus ojos pequeños, sus pecas y su aspecto de acabar de venir de la playa. Y ya puestos, también quiero ser Bianca Balti. Sí, sí, la nueva chica del anuncio de David Gandy…

15.1.14

¿Dónde trabajan los guapos?



Hace poco que he empezado a currar en una oficina grande. Y este post es para contestar a la primera pregunta que me han hecho mis amigas sobre mi nuevo trabajo. Una pregunta con la que una vez más, demuestran que me quieren bien y me conocen mejor.

Tampoco es pedir tanto...
Y qué ¿Hay material o no hay material?

Somos aprox la mitad de mujeres que de hombres. Ellos son sobre 30 y nosotras unas 14, creo. Y ahora voy a dejar la falsa modestia y la corrección política en el cajón del escritorio durante el resto del post, que si no, esto va a parecer una crónica del Hola.
En el sector femenino tenemos a 2 feas, 2 madres (no porque lo sean, sino porque incluyen todos los accesorios, a saber: pelo de señora, bisutería de señora, perfume de señora, culazo de señora, zapatos de señora y actitud de señora a la que le acaban de quitar una ganga en las rebajas) y el resto (en el que también somos madres la mayoría, pero otro tipo de madres) estamos en la horquilla que va entre: “me la tiraba ya mismo” y “con dos copas en el cuerpo, me la tiraba ya mismo”.

En mi departamento somos 2 tías frente a 10 maromos, y no pude evitar sonreír para mis adentros el primer día, cuando me los presentaron. Todo el mundo muy cortés, muy profesional y educado, pero las miradas, la efusividad de las bienvenidas y la rápida puesta a mi disposición de todo lo que necesitara, eran de: ¡Yujuuuu!!! Y eso que mi compañera tiene mejor culo que yo, unos ojazos verdes que tiran de espaldas y es un encanto de tía, además de una curranta de cuidado, pero con mi llegada, tocaban a más jamelga por barba. No soy la Bellucci pero tengo mi público, je,je.

Así que estadísticamente somos un 71% de tías polveables frente a un 29% de calamares, y no pondría yo la mano en el fuego de que alguna de ellas no triunfe a última hora de la cena de empresa cuando ya está todo el pescado vendido.

Sin embargo, y esa es la razón principal del post que nos ocupa, sólo hay 4 hombres de los 30 que se podrían considerar guapos. Y no guapos de: Diosmíooo, polvotienes, polvotienes, polvotieeeeenes, jodío, que no puedo concentrarme cuando me hablas!! Ni siquiera guapos de: Si tú quisieras y yo pudiera y tu mujer no se fuera a enterar…Sino guapos de: Sí, fulanito es mono, menganito tiene una buena espalda, zutanito es atractivo, tarzanito es interesante. Guapos de: no seeeeeeee, igual una noche toooonta, con dos cubatas de más, poca luz en el garito, rincón tranquilo y si tengo el día zumbador, a lo mejor le dejo que me de un par de lametones en la yugular, pero no Guapos de: ¿Marido? ¿Qué marido? Para ti no tengo ni marido, ni vergüenza ni remordimientos!!!!

Aclarado queda. Dicho esto, ¿Qué % son 4 de 30? Poco más del 13%. Si al menos fueran de los Polveabilísimos, aún daría gracias por el porcentaje, pero sólo son chicos majos que aunque no me harían girar la cabeza por la calle, sí te pueden llegar a alegrar la vista en un momento dado.
En medio existe un pequeño grupo de 4 o 5 tíos transparentes en la zona gris, la tierra de nadie. Otro 13%.
Y por ultimo están los ORCOS. Son una recua, un enjambre, una manada, un banco de atunes! Bellísimas personas, excelentes profesionales, pero FEOS DE COJONES. Si se los cruzara Sauron los fichaba para su guardia personal. Laputa! Y son el 74% restante!!!
Los hay de todo pelaje y condición. Desde el tirillas enano gafotas (con dos carreras, eso sí, pero yo no lo tocaba ni con un palo) hasta el obeso mórbido, que es un cachondo mental, pero me quedo en una isla desierta con él y me abro la cabeza contra un cocotero chillando ¡¡¡Porquéeeeeeeeeee!!!! Montones de calvos barrigones y bajitos por todas partes, y algún que otro rarito de pelo caspograsiento cuya razón de ser es atestiguar que los empollones son impolveables.
Eso sí, a nivel intelectual disfruto como una gorrina. Casi todos saben un huevo de su especialidad y mola trabajar con ellos, aunque si los miro a los ojos más de 10 minutos tengo que ponerme gotas el resto del día porque se me reseca la córnea.
Y lo que es más incongruente de todo es que la mayoría están casados y con hijos. ¡¡En serio!! Alguna tía ha dejado que se la met…¡Vale, ya, déjalo!

Vamos, que o mucho cambian las cosas, o allí sólo voy a poder ir a trabajar.

Recuerdo una entrevista de trabajo que pasé hace años en la que el tío que me entrevistaba, que estaba destinado a ser mi jefe directo si conseguía el puesto, estaba buenísimo. Un morenazo impresionante con pinta de tener la Harley en el parking de la oficina. Estaba tan bueno que no podía concentrarme en lo que me estaba preguntando ¡y era una entrevista de trabajo!! El angelito de mi hombro derecho me decía: ¡Mustang, por Dioss, sé profesional y contesta algo más que risitas tontas!!! Y el diablo de mi hombro izquierdo me decía: ¡¡Consigue el puestooooooo, japutaaaa!!! Hazle lo que sea pero consíguelo, o primero lo consigues y luego le haces de todo!!!! Al final la cosa quedó entre otra chica y una servidora, más entrevistas y pruebas de aptitud y tal, pero al parecer el tío bueno era tan superficial como yo, porque acabó contratando a la otra, que no sé si era mejor que yo para el puesto, pero sí sé, porque la vi, que estaba más buena. 

P.D. Ah, sí, se me olvidaba. 3 de los 4 guapos están en mi departamento. Algo es algo ; )


29.12.13

Sesudo resumen Mustanguero del año que se va

No quería ser menos que el resto del mundo que se dedica estos días a hacer listas, rankings y resúmenes de lo que les ha deparado el año que se acaba pasado mañana, pero tampoco quiero aburriros, así que ahí van tres (sólo tres, pero qué tres) de los Mustangmomentos que más huella han dejado en mi espíritu sensible a lo largo de estos 12 meses. Lo sé, lo sé, soy una cultureta que no piensa más que en poesía y cine de autor, pero ¡qué se le va a hacer!
Que los disfruten, queridas, Hasta el año que viene!

22.12.13

La nueva



Ya estamos en navidades, y este que acaba ha sido uno de los años más extraños de mi vida profesional. Me ha pasado de todo, y lo único bueno, hace un par de semanas. Es muy raro las vueltas que da la
vida, y si me hubieran dicho en enero donde estaría en diciembre, habría apostado lo poco que tengo a que se equivocaban. Y si me hubieran dicho en noviembre lo bien que me iba a sentar, habría hecho otro tanto.
He estado durante 14 años trabajando en la misma empresa. He crecido personal y profesionalmente en ella, enamorada de mi trabajo hasta las trancas. He visto pasar a cientos de personas por sus instalaciones, he visto mundo gracias a ella e incluso he visto más de lo que me gustaría o debería haber visto, a veces. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhaüser, je,je,je (lo siento, no puedo estar seria mucho rato) La puta crisis empezó a afectarnos a finales de 2007, cuando aún ni se la nombraba y poco a poco fui perdiendo proyectos, compañeros muy queridos (otros no tanto) cajas de navidad, cenas de empresa, pagas extra, y al final nóminas.
Aún así, los pocos que íbamos quedando, seguíamos creyendo ciegamente en que saldríamos adelante, en que juntos, aguantando hombro con hombro con el cinturón tan apretado que sólo podías comprar marcas blancas, remontaríamos el barco. Convencidos de que como en las películas viejas, los buenos acaban ganando. Hasta que en Mayo, el barco se hundió. Empresas han cerrado cientos durante estos años, pero como la mía, ninguna. Yo estuve allí hasta el último día, la última de mi departamento. El que había sido mi superior y amigo durante todo este tiempo y yo, abrazados diciéndonos: ha sido un placer y un privilegio crecer a tu lado. Y cada uno a su casa.
Me quedé tan tocada que decidí cambiar de sector. Empezar de cero. Darle un giro a mi vida. Y me puse en marcha.
Y no me han dejado. A los 2 meses de estar en paro me llamaron de otra empresa de mi sector para trabajar a distancia, en plan “cuando tenga curro te lo paso y cuando tenga dinero te lo pago” Indecente propuesta, pero mientras encuentro algo mejor, a ello vamos. Y mientras sigo en marcha encaminando mis pasos hacia otro sector.
Y no me han dejado. A primeros de este mes recibí una llamada de la empresa a la que siempre habíamos considerado nuestra más fiera competencia ofreciéndome directamente un puesto. Jornada completa, buen sueldo, contrato indefinido, en una empresa estable y con mucho trabajo. Te necesitamos a ti, llevamos meses intentando localizarte para ficharte, queremos que te vengas como creativo (no diré más) con nosotros mañana ya si puedes. Son más grandes de lo que nosotros fuimos nunca y hay gente de primer nivel trabajando en sus filas.
 Así que después de llevar 4 meses empleando más horas en conseguir que me pagaran que en trabajar, tras 5 años de incertidumbre y cuesta abajo laboral, vuelvo a ser la nueva del departamento, en una empresa en la que jamás creí que trabajaría.
Resulta que mi sector es muy pequeño y específico, y al parecer soy muy buena en mi trabajo, y mi nombre sale en reuniones y al enterarse de que estaba libre había habido revuelo. Resulta que estoy en una edad estupenda, soy lo suficientemente mayor como para saber lo que me hago y puedo empezar a producir desde el primer día, pero lo suficientemente joven como para que no me de miedo aprender y evolucionar. ¡¡Resulta que los cambios no siempre son malos!!, y tras 5 años de inacabable lucha y tristeza profesional ahora vuelvo a tener un montón de trabajo encima de mi mesa, una caja de navidad en la despensa, una paga extra en el banco y un futuro por delante. ¡Y yo creyendo que se acababa el mundo en mayo! ¡Queriendo renunciar a lo que sé hacer cojonudamente bien porque ya no podría hacerlo allí! ¡Y resulta que mi nombre salía en reuniones! ¡Si lo llego a saber pido más pasta! Ja,ja,ja.
Ahora soy la nueva en la oficina, y me gusta. Tengo el contador a cero, nadie me conoce, ni yo sé nada de nadie, pero me miran y me tratan como si les hubieran hablado bien de mi trabajo, y eso mola. Sigo echando mucho de menos mi antigua oficina y a algunos de los compañeros que tuve, pero estoy emocionada al intuir la cantidad de cosas que puedo aprender y enseñar aquí. ¿Bien está lo que bien acaba?

Menudo año más extraño…Resulta que estoy cotizada, tú, y yo sin saberlo…

8.12.13

Qué suerte hemos tenido



Nosotras, las mujeres, en concreto. De nacer en el S.XX, a finales y en Europa.

No sabes la que te espera, Tess. Por guapa.
Me gusta mucho la literatura inglesa desde mediado el S.XVIII hasta la primera guerra mundial. Desde Jane Austen hasta Oscar Wilde, pasando por las hermanas Brönte o Thomas Hardy. Ya he hablado alguna vez de la fascinación que me provoca, quizás por su marcada diferencia con el modo actual de relacionarse socialmente a la hora del asunto sexual, la época victoriana. En estos tiempos del “hola, ¿follamos?” mi lado sensible disfruta como un gorrino en una charca con esos despliegues de gestos y miradas, de frases con doble sentido y veladas insinuaciones, total para conseguir lo mismo….pero sin arruinar tu reputación.
Ahí es donde voy, antes de que los escasos maromos que merodean por estas líneas huyan despavoridos ante tanto corsé y fruncido. Leí hace poco una novela de Hardy, “Tess de los Urberville. Una mujer pura fielmente presentada” Toma ya con el título, y flipé.

Hago un pequeño resumen aunque tenga spoilers, espero que no os importe.
Tess es una jovencita de pueblo, hija de un borracho con pretensiones. Su única baza para conseguir un buen marido es su belleza e inocencia, y con ello, sus padres aspiran a casarla con un caballero. Descubren un parentesco lejano con una familia noble, y allí que envían a Tess a ver si saca algo, con su belleza y su total desinformación sobre la vida y los hombres. Y sí saca. El señorito de la casa se obsesiona con ella y la viola. Por supuesto la deja embarazada, aunque pierde al bebé a los pocos meses de nacer. Ella queda estigmatizada de por vida, porque ha perdido su honra, y la sociedad concluye que su belleza es fruto del diablo, porque ha hecho que le pase lo que le ha pasado.
Años después conoce a un buen tipo, que también se enamora de ella y se quiere casar. Ella insiste en contarle su pasado, pero él está seguro de su amor y no quiere saber nada. De modo que se casan y en la confianza de la noche de bodas, ella, que no quiere tener secretos para su marido, se sincera…Y el “enamoradísimo” la repudia inmediatamente porque no ha sido el primero en tocarla.
De ahí al final de libro todo es un dramón. Baste decir que ella mata a su violador y entonces la ahorcan por matar a un probo ciudadano. Al menos su marido se arrepiente de haberla tratado así, aunque ya sea demasiado tarde.

Hardy se define entre otras cosas por el realismo de sus novelas, y por entrar de una manera muy fiel dentro del alma femenina de la época. Tiene otra novela que también me gustó mucho, Lejos del mundanal ruido, en la que la protagonista también en una chica valiente luchando contra los elementos, aunque esta acaba bien. ¡Vaya época! ¿Os imagináis haber nacido entonces? ¡¡No éramos nada!! Absolutamente nada. Y hasta lo que aún hoy es considerado una ventaja para nosotras, que es una carcasa agradable y apetitosa, se podía volver en tu contra si se fijaba en ti el hijoputa equivocado.

Imagina que lo único que tienes para hacerte valer en la vida es tu virginidad y tu cara bonita. Con eso tienes que conseguir un futuro para ti y para tus hijos, porque esa es otra, has de tenerlos, como no puedas (lo de que no quieras es inconcebible) estás acabada. Si eres fea, has de decirle que sí al primero que te lo pida, quien sabe si habrá otro. Si eres bonita igual puedes pescar a un marido más rico, aunque sea más viejo o más mala persona, o las dos cosas juntas. Y sin rechistar hasta que te mueras. El puede hacer su vida, pero como tú pongas tus lindos ojos en otros bigotes menos amarillentos, estás desahuciada. Tú y tus hijas. Tus hijos varones aún podrán hacer carrera en el ejército y congraciarse de nuevo con la familia paterna, pero olvídate de casar bien a tus hijas, que la sociedad no olvida que una noche un apuesto oficial rebuscó bajo tus prohibidas enaguas en un baile de máscaras.

Qué suerte hemos tenido, ya que íbamos a nacer mujeres, de hacerlo a finales del S.XX, en Europa en concreto (porque si llegamos a nacer en Oriente Medio o Africa, qué más nos da el siglo) Qué suerte la nuestra de poder contar además de con nuestra cara bonita, con nuestro cerebro, con nuestros brazos y con nuestro libre albedrío a la hora de abrirnos de piernas.

Aún así, cuando yo era adolescente, en mi pueblo, de mi edad, éramos dos pandillas de chicas. Los chicos con los que íbamos normalmente nos habían puesto un apodo a cada grupo. Las Putas y Las Monjas. Las primeras eran las que se enrollaban con ellos, y las segundas, es decir, mis amigas y yo, las que éramos vírgenes, castas y puras y no se nos conocía novio ni rollete. Ellos decían que salían con las Putas pero que se casarían con Las Monjas. Y Las Monjas callábamos, sonreíamos mientras nos sonrojábamos discretamente en el salón parroquial y los fines de semana escapábamos a la ciudad a hacer con nuestros cuerpos lo que nos diera la gana. Los pobres muchachos de nuestro pueblo no sólo se equivocaban en eso, tampoco acertaron con lo de cazarnos para ser las madres de sus hijos cuando se cansaran de picar y volar. Acabamos todas con hombres seguros de sí mismos a los que nuestro pasado y reputación les importaba verdaderamente un pito. Tanto como a nosotras la suya.

2.12.13

Crespón negro por Paul Walker, señoras.

Vaya putada. No es que mereciera menos lo que le ha pasado que cualquier otro tío del mundo, pero cuando encima era una visión, aún jode más la cosa. Para lo chungo que está el panorama, al menos los hombres como él nos hacían sonreir y fantasear como bobas cada vez que aparecía ante nuestras retinas.
Ayer murió Paul Walker. Guapo entre los guapos, mirada acero azul, sonrisa angelical y abdominales que pedían a gritos sirope de chocolate. Qué putada. 40 años. Accidente de coche. Eso en la saga Fast & Furious no le había pasado nunca...Mis sueños más salvajes lo van a echar de menos. Espero que le de recuerdos de mi parte en el Olimpo al que van los Apolos como él a Andy Whitfield.




Nenas, crespón negro porque se nos ha ido uno de los más poderosos.